Si has llegado buscando calas para un ramo, para un centro de boda o para un jarrón, lo que te interesa es esto: la cala blanca de toda la vida es Zantedeschia aethiopica, se corta con un tallo largo y carnoso llamado escapo, y bien tratada aguanta cerca de una semana en el jarrón, a veces algo más si el agua está limpia y el ambiente fresco. Las calas de color (rosas, amarillas, naranjas, casi negras) no son la misma planta: son híbridos de otras especies del género, tienen el escapo más fino y más corto, y se comportan distinto en el agua.
El otro dato que casi nadie te cuenta en la floristería: el escapo de la cala no es un tallo leñoso, es un órgano lleno de agua, y por eso se dobla, se curva hacia la luz y se abre por la base si se maltrata. Casi todos los problemas de una cala cortada vienen de ahí. Aquí va cómo elegirla, cómo cortarla y cómo montarla, sin entrar en el cultivo, que ya está contado en cómo cuidar las calas y en lirio de agua.
La cala blanca clásica: lo blanco es una bráctea (la espata) y la flor de verdad es el cilindro amarillo del centro, el espádice.
Lo que compras no es una flor, es una espata
La parte blanca que llamas flor es una hoja modificada, una bráctea llamada espata, que envuelve al espádice, el cilindro amarillo donde están las flores de verdad, minúsculas y sin pétalos. Eso explica dos cosas prácticas. La primera, que la cala dure lo que dura: una bráctea es tejido foliar y aguanta más que un pétalo, pero también amarillea y se vuelve verdosa cuando envejece en lugar de marchitarse de golpe. La segunda, que no haya que preocuparse por el polen manchando el vestido, como pasa con los lirios del género Lilium; el espádice suelta poco y se limpia sin dejar rastro.
La cala tampoco tiene aroma apreciable, o lo tiene muy tenue. Para un ramo de novia eso juega a favor: se combina con cualquier cosa sin pelearse con el perfume de las rosas o del nardo.
Cómo elegirla en el punto justo
Una cala se corta y se vende cuando la espata ya se ha abierto y ha desenrollado el cucurucho, pero antes de que los bordes empiecen a curvarse hacia fuera. Si el borde exterior ya está volteado del todo, la flor está pasada y en el jarrón te durará poco.
Mira dos cosas más. El espádice tiene que estar firme y de color limpio; si está blando, oscuro o mojado, la flor viene de lejos o mal conservada. Y la base del escapo tiene que estar entera, sin la abertura en tres lenguas que aparece cuando el tallo se raja. Un escapo rajado ya no se recupera y arrastrará al resto del ramo.
El corte del escapo, que es lo que decide la duración
El escapo se corta en limpio, en bisel, con una cuchilla afilada y no con tijeras romas que lo aplasten. Aplastarlo cierra los conductos y la flor deja de beber. Se recorta un par de centímetros nada más llegar a casa y se vuelve a recortar cada dos o tres días, porque el extremo se ablanda y se tapona.
El agua, poca. Es lo contrario de lo que se hace con casi todo lo demás: la cala se pone en cinco o seis dedos de agua, no en un jarrón lleno. Si la sumerges hasta la mitad, la parte del escapo que queda bajo el agua se hincha, se vuelve translúcida y se abre por la base en pocos días. Y cambia el agua cada dos días, con el jarrón bien lavado, porque lo que acaba con la cala antes de tiempo suele ser la bacteria del agua turbia y no la falta de comida.
Calas de color rosado: espata más pequeña y escapo más fino que en la blanca.
Por qué se dobla el cuello
Es la queja clásica: la cala se curva justo debajo de la espata y la flor acaba mirando al suelo. No es un defecto de la flor, es física. El escapo se sostiene por presión de agua dentro de las células, no por madera. En cuanto pierde más agua de la que absorbe, la zona más tierna, que es la de debajo de la espata, cede y dobla.
Las causas son siempre las mismas tres: el extremo del escapo taponado, un golpe de calor o de corriente de aire, y el jarrón demasiado lleno con la base ya pasada. Recorta de nuevo el extremo, baja el nivel del agua y aleja el jarrón del sol directo, de un radiador y de la boca del aire acondicionado. Si la curva es leve se endereza en unas horas. Si el escapo ya está fofo y blando en la base, no vuelve.
La cala también es fototrópica y sensible a la gravedad: si la dejas tumbada en una caja o sobre la mesa, los escapos se curvan hacia arriba en unas horas y ya no se enderezan. Esto importa mucho si transportas un ramo de novia: se lleva de pie, en un cubo con un dedo de agua, nunca tumbado en el maletero.
En el ramo de novia
La cala blanca es la flor del ramo largo, el que se lleva del brazo, con los escapos rectos y atados a mano sin espuma floral. Tiene sentido: el escapo es grueso y se sostiene solo, y clavarlo en espuma le abre heridas por las que se pudre. Se ata con cinta ancha y sin apretar, porque un atado fuerte estrangula el escapo y lo estropea en el sitio de la cinta.
Si el montaje lleva alambre, se alambra por fuera, envolviendo, no atravesando el escapo. Y el ramo se monta lo más cerca posible de la hora, se mantiene en agua hasta el último momento y se seca la base antes de entregarlo. Es una flor que no perdona horas fuera del agua en un día de verano español.
Las calas de color son otra cosa
Bajo el nombre comercial de cala de color se venden híbridos de otras especies del género Zantedeschia, principalmente de Zantedeschia rehmannii, de espata rosada, y de Zantedeschia elliottiana, de espata amarilla y hoja moteada de blanco. De ahí salen los cultivares oscuros, casi negros, y los bicolores.
Zantedeschia rehmannii, la especie rosada de la que salen buena parte de las calas de color.
Zantedeschia elliottiana: espata amarilla y hoja salpicada de blanco, un rasgo que se hereda en muchos híbridos.
Cultivar de espata granate muy oscura, el tipo que se vende como cala negra.
Para un ramo, las diferencias que notarás son tres. El escapo es más corto y más fino, así que sirven para ramos compactos y centros de mesa, no para el ramo largo de brazo. Duran algo menos en el jarrón que la blanca. Y son más sensibles al maltrato del corte: se rajan antes por la base si el agua es abundante o está sucia.
Una nota sobre los tonos oscuros. En el género no hay pigmento azul, así que lo que se vende como cala negra es en realidad un granate muy cargado, y en la foto del catálogo suele salir más oscuro de lo que luego llega. Si la boda es de día y al aire libre, cuenta con que el granate se lea marrón vinoso a plena luz.
Calas de tono anaranjado, con la hoja moteada típica del grupo de color.
Cortar del jardín tus propias calas
Si tienes la cala blanca en el jardín, y en buena parte de España la tiene todo el mundo porque se comporta como vivaz de invierno y primavera, corta por la mañana temprano, con el escapo aún fresco. No la cortes: arráncala. El escapo de Zantedeschia aethiopica se desprende limpio si tiras de él hacia un lado con un movimiento seco, y así sale entero desde la base, lo que le da más longitud y una herida limpia. Después recorta ese extremo en bisel y mételo en agua enseguida.
Corta solo lo que vayas a usar en el día y no dejes los escapos al sol ni un momento. La cala pierde turgencia en minutos con el calor de un mediodía de julio.
Toxicidad: no es una flor comestible ni de juguete
Toda la planta contiene cristales de oxalato de calcio, como el resto de las aráceas. Masticar cualquier parte produce dolor e hinchazón inmediata de boca y garganta, y el jugo irrita la piel y sobre todo los ojos.
Es tóxica también para perros y gatos, y por el mismo motivo. Un centro de mesa con calas al alcance de un gato es mala idea, igual que dejar los recortes de los escapos en el cubo de la cocina. Si manipulas muchos escapos seguidos, como al montar un ramo, usa guantes: el jugo del corte irrita las manos con el contacto repetido.
Que la flor no huela y no manche de polen no la convierte en inofensiva. Es la confusión más habitual con esta planta.
En resumen
La cala blanca es una excelente flor de corte porque lo que dura no es un pétalo sino una bráctea, y porque el escapo se sostiene solo sin necesidad de espuma ni alambre. A cambio exige tres cosas concretas: corte limpio en bisel, poca agua en el jarrón y nada de calor ni de corrientes. Si se dobla el cuello, casi siempre es que el extremo está taponado o que el jarrón va demasiado lleno.
Las calas de color son otras especies, con escapo más corto y menos aguante, perfectas para centros y ramos compactos y no para el ramo largo. Y en todas, blancas y de color, hay oxalatos: no se come nada, se manipula con cuidado y se mantiene lejos de perros, gatos y niños pequeños.