Lirio de agua no es una planta, son cuatro, y no se parecen en nada. En jardinería española el nombre se usa casi siempre para la cala (Zantedeschia aethiopica), que no es un lirio ni es acuática: es una aracea de suelo húmedo. Pero también se llama lirio de agua al nenúfar (Nymphaea), que sí es una planta acuática de verdad; al jacinto de agua (Eichhornia crassipes), que flota libre y está catalogado como invasor en España; y en las orillas de los ríos, al lirio amarillo (Iris pseudacorus), que es el único de los cuatro que sí pertenece a los lirios botánicos.
Esto no es un tecnicismo, tiene consecuencias. La instrucción típica del nenúfar, plantarlo hundido bajo un metro de agua, mata a una cala en cuestión de semanas, porque el rizoma de la cala se pudre encharcado en profundidad. Y al contrario, una cala plantada en un arriate seco de verano no vuelve a florecer. Así que lo primero es identificar cuál tienes delante, y después vienen los cuidados.
Cuál de las cuatro es la tuya
| Nombre | Especie | Cómo se reconoce | Dónde vive |
|---|---|---|---|
| Cala, alcatraz, flor de jarro | Zantedeschia aethiopica | Hoja grande con forma de punta de flecha y una espata blanca enrollada alrededor de un eje amarillo. Rizoma. | En tierra húmeda, no dentro del agua |
| Nenúfar | Nymphaea spp. | Hojas redondas flotando en la superficie, con una escotadura en V. Flor con muchos pétalos, también en la superficie. | Rizoma en el fondo, bajo el agua |
| Jacinto de agua, camalote | Eichhornia crassipes | Roseta flotante con peciolos hinchados que hacen de flotador. Flores lilas con una mancha amarilla. | Flotando libre, sin arraigar |
| Lirio amarillo, acoro bastardo | Iris pseudacorus | Hojas en abanico, planas y erguidas como espadas. Flor amarilla de estructura de iris. | En la orilla, con el pie en el agua |
La cala: una aracea de suelo húmedo
Lo que se toma por la flor de la cala no es una flor. Es una espata, una hoja modificada, enrollada alrededor de un espádice amarillo que es donde están las flores de verdad, minúsculas y apretadas. Es la misma arquitectura del anturio y del espatifilo, porque son de la misma familia, las aráceas. La planta crece de un rizoma carnoso y da hojas grandes, sagitadas y de un verde brillante.
Es originaria del sur de África, de zonas donde el suelo se empapa en la estación húmeda y se seca después. Eso explica exactamente lo que necesita aquí: suelo permanentemente fresco y rico en materia orgánica, no un charco. Tolera bien el borde somero de un estanque, con unos pocos centímetros de agua sobre el rizoma, y no tolera estar sumergida.
En el norte húmedo y en el noroeste vive fuera todo el año sin problema y florece en primavera. En el litoral mediterráneo y en el sur invierte el ciclo: se para en el calor seco del verano, rebrota con las lluvias de otoño y florece a finales de invierno y en primavera, así que aquí es una planta de flor de la estación fría y quiere semisombra. El detalle de riego, abonado, división del rizoma y por qué a veces no florece está en cómo cuidar las calas y en la ficha de la cala blanca.
La cala se escapa del jardín
Hay que decirlo porque se vende sin ninguna advertencia. En la franja húmeda del norte, en Galicia y en los barrancos de laurisilva de Canarias, la cala sale del jardín y se establece por su cuenta en cunetas, márgenes de arroyo y suelos encharcados, donde forma manchas densas que desplazan a la vegetación de ribera propia del sitio. Le basta con un fragmento de rizoma.
De ahí la regla práctica: los restos de poda y de división de calas no se tiran a un arroyo, a una cuneta ni a un monte, van al contenedor o al compostador cerrado. Y en una parcela junto a un cauce en zona húmeda, mejor plantar otra cosa.
El nenúfar, que sí es acuático
Los nenúfares son del género Nymphaea, familia de las ninfeáceas, y funcionan de otra manera: el rizoma va enterrado en el fondo, las hojas suben por un peciolo largo hasta flotar en la superficie y la flor abre a ese mismo nivel. El nenúfar blanco europeo (Nymphaea alba) es autóctono en la península y vive en aguas quietas.
Para un estanque doméstico lo que se hace es plantarlos en cestas, con la profundidad que pida la variedad, que va desde un palmo en las enanas hasta bastante más en las grandes, y hundirlos por etapas a medida que la planta crece. Quieren sol y agua tranquila: en el chorro de una cascada o de un surtidor no prosperan, porque las hojas no aguantan mojarse continuamente por encima. Hay un artículo aparte dedicado a ellos en la ficha del nenúfar.
Una precisión que viene bien: el loto sagrado de la iconografía asiática no es un nenúfar, es Nelumbo nucifera, de otra familia, y se distingue porque sus hojas no flotan sino que se levantan sobre el agua como sombrillas.
El jacinto de agua, que es el problema
Eichhornia crassipes, llamada camalote y en América lirio de agua, es una pontederiácea sudamericana que flota libremente y se multiplica a velocidad de vértigo hasta cubrir la superficie por completo. Debajo de esa alfombra el agua se queda sin luz y sin oxígeno, y el río deja de funcionar como río.
Está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013, lo que implica prohibición de poseerla, transportarla, comerciar con ella e introducirla en el medio natural. El caso más conocido es el del Guadiana, donde el control lleva años costando dinero público. Conclusión sencilla: no se compra, no se tiene en un estanque y nunca, en ningún caso, se vacía un acuario o un estanque en un cauce, en una acequia o en un embalse.
El lirio amarillo de las orillas
Iris pseudacorus es autóctono en la península y es, de las cuatro plantas de esta lista, la única que es un lirio de verdad en sentido botánico. Vive en el borde del agua, en juncales y márgenes de río, con el rizoma en suelo saturado. Da flores amarillas grandes en primavera y sus hojas erguidas en abanico aguantan el invierno. Para un estanque de aspecto natural es una buena elección, con un aviso: el rizoma es tóxico por ingestión y la savia puede irritar la piel.
Toxicidad, que aquí no es un detalle menor
La cala es tóxica en toda la planta por los oxalatos de calcio que contiene, concentrados sobre todo en el rizoma y en las hojas. Al masticarla produce escozor intenso, hinchazón de labios, lengua y garganta, babeo y dolor, y lo mismo les ocurre al perro y al gato, que es el accidente frecuente cuando la maceta está a su alcance. La savia irrita la piel y es peor si llega a los ojos, así que al dividir rizomas conviene usar guantes.
Y una corrección al texto que había antes en esta misma página: no hay ningún uso alimentario que contar. La idea de cocinar partes de la planta para neutralizar su toxicidad circula por internet y no tiene sitio aquí. La cala es una planta ornamental y nada más. Tampoco hay base para atribuirle un efecto contra las algas de un estanque, como se decía; lo que controla las algas en un estanque es la sombra de las hojas flotantes, el equilibrio de nutrientes y no meter peces en exceso.
El significado que se le atribuye
A la cala se le asocia pureza y elegancia, y en España aparece con frecuencia en dos contextos casi opuestos: en ramos de novia y en arreglos funerarios. Las dos asociaciones son convenciones culturales relativamente recientes, muy reforzadas por la estética de los años veinte y treinta, cuando la silueta limpia de la espata encajó a la perfección con el gusto del art déco y se convirtió en un motivo decorativo repetido en carteles, vidrieras y pintura. Es una costumbre con su historia, no una propiedad de la planta.
En resumen
Si te han vendido un lirio de agua, mira la hoja. Hoja en punta de flecha sobre un tallo y una espata blanca enrollada: es una cala, y va en tierra húmeda y fresca, en semisombra en el sur, nunca sumergida. Hoja redonda flotando con una escotadura en V: es un nenúfar, y va en una cesta en el fondo del estanque. Roseta flotante con los peciolos hinchados: es jacinto de agua, está catalogado como invasor por el Real Decreto 630/2013 y no debe estar en tus manos. Hojas planas en abanico en la orilla y flor amarilla: es Iris pseudacorus, autóctono y buena elección para un estanque natural.
Dos avisos que valen para las cuatro. Ninguna es comestible, y la cala en particular provoca escozor e hinchazón de boca y garganta en personas y en animales de compañía, así que guantes al manipular rizomas y maceta fuera del alcance del perro y del gato. Y en la franja húmeda del norte y en Canarias, la cala se naturaliza en cunetas y arroyos: sus restos de división no se tiran al medio natural.