"Habas del diablo" no es el nombre de una planta: es un nombre que se han repartido varias, y una de ellas puede mandarte al hospital. En buena parte del mundo hispanohablante, el diablo en el nombre de una planta señala a la Datura, el estramonio y sus parientes, cuyas cápsulas espinosas están llenas de semillas oscuras que se han llamado habas, pepitas o simiente del diablo. Esa planta es muy tóxica, entera, y una ingestión es una urgencia médica.

El texto que había en esta página describía otra cosa completamente distinta: el haba de toda la vida, la legumbre del huerto. Como el nombre se usa para las dos, lo primero es el aviso y después la desambiguación. Si has llegado aquí porque alguien ha comido algo llamado "habas del diablo", deja de leer y llama al 112 o al Instituto Nacional de Toxicología. Si el que lo ha comido es un perro o un gato, al veterinario.

El aviso, primero: la Datura

Las daturas son solanáceas de flor en trompeta, grandes y vistosas, que en España crecen espontáneas en escombreras, cunetas, huertos abandonados y solares removidos, y que además se venden como ornamentales. La especie más extendida es Datura stramonium, el estramonio, con flores blancas erguidas y una cápsula del tamaño de una nuez cubierta de espinas duras que se abre en cuatro y suelta decenas de semillas negras y arrugadas. Esas semillas son las "habas".

Toda la planta contiene alcaloides tropánicos: atropina, escopolamina e hiosciamina. La intoxicación es anticolinérgica y es grave: sequedad de boca, pupilas muy dilatadas, visión borrosa, piel caliente y seca, taquicardia, retención de orina, agitación, alucinaciones y delirio, y en casos serios convulsiones y coma. La concentración de alcaloides varía muchísimo de una planta a otra y de una parte a otra, de manera que no hay ninguna cantidad que pueda considerarse segura. En España hay ingresos hospitalarios todos los años, sobre todo de adolescentes que buscan un efecto recreativo y de personas que han confundido la planta al recolectar.

Es tóxica también para perros, gatos y ganado, que la evitan por su olor desagradable pero la comen si está seca y mezclada en el forraje. No hay ningún remedio casero: ante una ingestión, servicio de urgencias, veterinario o Instituto Nacional de Toxicología, y a ser posible llevando un trozo de la planta.

Tienes la identificación con detalle en la ficha del estramonio y en esta otra sobre la planta tóxica, el cultivo ornamental y sus precauciones en la página de la Datura metel, y lo que la tradición le atribuyó, en la ficha de la datura.

El haba de huerta, que es lo que describía el texto anterior

La otra planta es Vicia faba, el haba común, una leguminosa anual de tallo cuadrado y hueco, hojas compuestas de pocos folíolos carnosos y flores blancas con una mancha negra aterciopelada en las alas. Se siembra en otoño o a finales de invierno según la zona, y es uno de los cultivos más antiguos del Mediterráneo. En el huerto, además, fija nitrógeno atmosférico gracias a los nódulos de sus raíces, y por eso entra bien en cualquier rotación.

Aquí no hay diablo que valga, pero sí hay un dato de seguridad que el artículo original despachaba al final como una curiosidad: el favismo. Las personas con deficiencia de la enzima glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, un rasgo hereditario más frecuente en poblaciones mediterráneas de lo que suele creerse, pueden sufrir una crisis hemolítica aguda al comer habas, y en algunos casos incluso al exponerse al polen. No es una alergia ni una intolerancia digestiva: es la destrucción de glóbulos rojos, y requiere atención médica. Quien lo tiene diagnosticado lo sabe; quien tenga antecedentes familiares y no lo haya consultado, debería hacerlo.

Sobre su composición sí se puede decir lo que es, sin convertirlo en promesa: el haba es una legumbre rica en proteína y en fibra, como todas las de su familia, y contiene levodopa, una sustancia que también se usa como medicamento. Eso es composición, no una indicación: nada de lo que hay aquí sirve para tratar ninguna enfermedad, y quien esté en tratamiento neurológico tiene que hablar de su dieta con su médico, no con una página web. No existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea.

El cultivo completo está en la guía de cultivo de habas, y las variedades y el favismo, en la ficha de variedades.

La foto que ilustraba esta página tampoco era un haba

Leguminosa silvestre con frutos vellosos agrupados y hojas compuestas Esta es la imagen que encabezaba el artículo original. Es una leguminosa silvestre de hoja compuesta y frutos densamente vellosos agrupados en la axila de la hoja. No es un haba de huerta ni es una Datura.

Merece la pena mirarla, porque resume el problema. La planta de la foto tiene hojas imparipinnadas con muchos folíolos pequeños y frutos peludos apiñados en grupos compactos: es una leguminosa silvestre, seguramente de los muchos géneros de herbáceas de secano que hay en la península, pero desde luego no es el haba que describía el texto ni la planta a la que apunta el nombre. Las otras dos imágenes de la página ni siquiera eran plantas.

Otras plantas que llevan al diablo en el nombre

El diablo aparece en el nombre popular de muchas especies, casi siempre por una de estas tres razones: que es tóxica, que pincha o que hace algo raro. Conviene tener localizadas las que importan:

Nombre popularEspecieQué es y qué riesgo tiene
Hierba del diablo, manzana espinosa, estramonioDatura stramoniumMuy tóxica en toda la planta por alcaloides tropánicos. Es la que da nombre a las "habas del diablo".
Higuera del diablo, higuera infernal, ricinoRicinus communisSus semillas moteadas parecen judías y contienen ricina, de las sustancias vegetales más tóxicas que se conocen. Además se comporta como invasora en el litoral.
Pepinillo del diabloEcballium elateriumCucurbitácea de cunetas que lanza a presión un chorro de semillas al tocarla. El jugo es fuertemente irritante para la piel y los ojos.
Garra del diablo, harpagofitoHarpagophytum procumbensPlanta del sur de África cuyo fruto, lleno de ganchos, le da el nombre. No crece en España y aquí solo se ve como producto de herbolario.

Del ricino tienes la ficha en el artículo sobre la higuera del diablo, que es la otra planta a la que alguien podría referirse hablando de habas, porque sus semillas sí parecen habas pequeñas y jaspeadas.

Con una planta de jardín, equivocarse de nombre cuesta un disgusto estético. Con una planta que alguien se va a comer, cuesta un ingreso. Bajo "habas del diablo" conviven una legumbre de huerto perfectamente corriente y una solanácea que provoca intoxicaciones graves, y en internet las dos aparecen mezcladas, con la foto de una acompañando al texto de la otra. El binomio científico es la única etiqueta que identifica una planta sin ambigüedad, y por eso aquí se escribe siempre.

La regla práctica para el campo es la de siempre: no se come nada que no se haya identificado con certeza, y una semilla suelta, fuera de su planta, es casi imposible de identificar a simple vista.

En resumen

"Habas del diablo" apunta, en su sentido más extendido, a las semillas de la Datura: una planta muy tóxica por alcaloides tropánicos, peligrosa para personas y para animales domésticos, ante la cual lo único que procede es llamar a urgencias, al veterinario o al Instituto Nacional de Toxicología. El artículo que había aquí no hablaba de eso en ningún momento; hablaba del haba de huerta y le atribuía ocho beneficios, entre ellos tratar el Parkinson y adelgazar. Todo eso se ha retirado.

Lo que queda es lo que se puede sostener: el haba común es Vicia faba, una legumbre de invierno que fija nitrógeno, rica en proteína y fibra, con un riesgo real y concreto para las personas con favismo. Y que un nombre popular con diablo dentro casi siempre significa que alguien, hace mucho tiempo, aprendió algo por las malas.


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