La albizia se vende en los viveros españoles con tres nombres que no le corresponden: acacia de Constantinopla, acacia de Persia y mimosa. No es una acacia y no es una mimosa. Es Albizia julibrissin, un árbol de la familia de las leguminosas emparentado con las acacias, pero de otro género, y esa diferencia no es una pedantería: decide qué compras, qué te encuentras dentro de diez años y con qué otra planta no debes confundirla.

Antes de nada, lo que no es. La albizia no es un árbol comestible ni medicinal de jardín. Ni la vaina ni la semilla se comen, y las vainas quedan colgadas todo el invierno y acaban en el suelo, así que conviene recogerlas donde haya perros que roan lo que encuentran o niños pequeños. Ante una ingestión, al médico o al veterinario, o al Instituto Nacional de Toxicología. Nada de remedios caseros.

Albizia julibrissin en flor, con cabezuelas rosadas de estambres y hoja bipinnada Albizia julibrissin en flor. Lo rosado no son pétalos, son los estambres agrupados en cabezuela, y de ahí el nombre de árbol de la seda.

De dónde viene el nombre albizia

Del apellido de una persona. Filippo degli Albizzi, naturalista florentino, trajo semillas del árbol desde Constantinopla a la Toscana a mediados del siglo XVIII, y el género se nombró en su honor poco después. De ahí también el nombre popular de acacia de Constantinopla: no alude al origen del árbol, sino al puerto desde el que llegó a Europa.

El epíteto es todavía más bonito. Julibrissin es una adaptación del persa gul-i abrisham, que significa flor de seda, y describe exactamente lo que se ve: una cabezuela de estambres largos y filamentosos, blancos en la base y rosa intenso en la punta, con aspecto de brocha. En español eso dio árbol de la seda, que es el nombre más honrado de todos los que tiene.

Fíjate en cómo se escribe el binomio: Albizia julibrissin, con el género en mayúscula y el epíteto siempre en minúscula, aunque venga de un nombre propio o de un topónimo. Encontrarás por ahí "Albizia Julibrissin", y está mal.

Por qué se le llama acacia y por qué no lo es

Porque comparte con las acacias las tres señas que cualquiera reconoce a ojo: la hoja bipinnada, muy dividida en folíolos diminutos, la flor agrupada en cabezuela de estambres y el fruto en legumbre plana. Esas características definen al grupo de las mimosas dentro de las leguminosas, y ahí caen tanto Acacia como Albizia, además de otros géneros.

Pero Acacia es otro género, y desde 2011 además un género distinto de lo que era. En el congreso botánico internacional de Melbourne se decidió que el nombre Acacia se quedaba con las especies australianas, y que las espinosas de África y América pasaban a Vachellia y Senegalia. Ni antes ni después de aquello ha sido la albizia una acacia. Si quieres el mapa completo de lo que llamamos acacia en España, está en acacia: qué árbol es, tipos y dónde plantarla.

La diferencia práctica es sencilla de ver. Las acacias australianas son de hoja perenne y flor amarilla en pompón; la albizia es de hoja caduca y flor rosada en brocha, y florece en verano, no en invierno. Y ninguna albizia lleva espinas, mientras que la falsa acacia y las acacias africanas sí.

Y tampoco es una mimosa

Aquí hay dos confusiones superpuestas. La primera es que en España se llama mimosa, coloquialmente, a la Acacia dealbata, que tampoco es una Mimosa. La segunda es que el género Mimosa existe de verdad, y su especie conocida es Mimosa pudica, la sensitiva, esa planta pequeña cuyas hojas se cierran de golpe en cuanto la tocas.

La albizia hace algo parecido pero no igual: sus folíolos se pliegan al anochecer, un movimiento que se llama nictinastia y que comparten muchas leguminosas, y también se cierran cuando el árbol pasa sed. El desplome instantáneo al roce, en cambio, es cosa de la sensitiva. Si has comprado una albizia esperando el truco de la sensitiva, no lo vas a ver.

Cómo distinguirla de un vistazo

Albizia julibrissinAcacia dealbataRobinia pseudoacacia
Nombre de calleAcacia de Constantinopla, árbol de la sedaMimosaFalsa acacia, acacia blanca
HojaBipinnada, caducaBipinnada, perenne, grisáceaCompuesta de folíolos redondeados, caduca
FlorCabezuela rosa de estambres, en veranoPompón amarillo, en pleno inviernoRacimo blanco colgante, en primavera
EspinasNoNoSí, pareadas en la ramilla
CopaAplanada, en parasol, más ancha que altaRedondeada, madera frágilAlta, irregular

Otras albizias que te puedes encontrar

El género es grande y tropical, y aquí llegan unas pocas.

  • Albizia lebbeck. Árbol grande de zona cálida, plantado en Canarias y en el litoral más suave. Sus legumbres, secas y colgadas en racimo, suenan con el viento, y de ahí los nombres populares que le han puesto en medio mundo.
  • Albizia julibrissin 'Summer Chocolate' y otros cultivares de hoja purpúrea. Son la misma especie con el follaje muy oscuro, y tienen ficha propia en Albizia Summer Chocolate.
  • Acacia plumosa, que hoy se llama Paraserianthes lophantha y que durante años se catalogó como Albizia lophantha. Esa sí conviene mirarla con cuidado, porque se siembra sola con facilidad y en varias zonas del litoral y de Canarias se comporta como escapada de jardín. También tiene ficha propia en acacia plumosa: cuidados de la Paraserianthes lophantha.

Qué esperar si la plantas

Es un árbol pequeño, caduco, de copa muy ancha y aplanada, con tronco corto y sombra ligera y moteada. Brota tarde en primavera y florece en verano, así que su temporada de interés está concentrada y pasa buena parte del año desnudo o con la hoja recién salida. Quiere sol, suelo con drenaje y poco riego una vez agarrado, y tolera el calor y la sequía mejor que el frío húmedo prolongado.

Dos advertencias sin dramatismo. La primera, que se siembra sola: produce mucha vaina, la semilla aguanta y aparecen plantitas en los alcorques, en las juntas del pavimento y en la parcela de al lado, así que si no quieres esa faena conviene recoger las vainas antes de que se abran. La segunda, que existe una marchitez vascular causada por un hongo del género Fusarium que afecta específicamente a esta especie: el árbol amarillea por una rama, se seca por sectores y acaba muriendo, y no tiene tratamiento curativo. En zonas donde se ha visto, lo razonable es no replantar albizia en el mismo sitio.

Para el detalle de plantación, poda y riego está Albizia julibrissin: cultivo, poda y cuidados en España, y para la descripción botánica, Albizia julibrissin: acacia de Constantinopla.

Lo que este artículo ha retirado

El texto anterior de esta página vendía diez beneficios de la albizia, desde el bienestar mental hasta la infertilidad, apoyándose en extractos de laboratorio y en la medicina tradicional china. Nada de eso se queda, porque nada de eso autoriza a recomendar una planta de jardín como remedio.

Dicho una vez y con claridad: no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. Es cierto que la corteza y la flor de Albizia julibrissin tienen un uso tradicional documentado en la farmacopea china, y eso es exactamente lo que es: tradición. No sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica, y desde luego no se experimenta con la corteza del árbol del jardín.

En resumen

La albizia es Albizia julibrissin, un árbol caduco de copa en parasol y flor rosada en brocha que en España se vende como acacia de Constantinopla, acacia de Persia o mimosa, y no es ninguna de las tres cosas. El nombre del género viene de Filippo degli Albizzi, que trajo la semilla desde Constantinopla en el siglo XVIII, y el epíteto viene del persa flor de seda, que es la mejor descripción de su flor. Comparte con las acacias la hoja bipinnada, la flor en cabezuela y la legumbre, pero no el género, y con la sensitiva solo comparte el plegado de la hoja al anochecer.

Si la plantas, cuenta con un árbol pequeño de sombra ligera, mucha vaina en invierno, plantitas espontáneas alrededor y una marchitez por Fusarium que puede llevárselo sin aviso. Y con lo que no hay que contar es con usos medicinales: ni la vaina ni la semilla se comen, y la parte del texto original que prometía beneficios para la salud se ha retirado entera.


Contenidos relacionados