Cuando alguien dice acacia en España puede estar hablando de tres árboles que no tienen entre sí más parentesco que pertenecer a la familia de las leguminosas. La acacia de la calle, la de flor blanca colgante y espinas en la ramilla, es Robinia pseudoacacia, la falsa acacia. La acacia de flor amarilla en pleno invierno es la mimosa, Acacia dealbata, australiana. Y las acacias de la sabana, las de copa aplanada y espinas largas, hoy ni siquiera se llaman Acacia.
Eso importa porque las tres se plantan de manera distinta y dos de ellas dan problemas serios: la falsa acacia rebrota de raíz y se cuela en la parcela del vecino, y la mimosa está catalogada como especie exótica invasora. Aquí tienes qué es cada una, en qué se distinguen, dónde va bien cada una en España y a qué distancia se plantan.

Qué árboles llamamos acacia
- Falsa acacia o acacia blanca, Robinia pseudoacacia. Norteamericana, caduca, flor blanca en racimos colgantes en mayo, espinas pareadas en las ramillas. Es la "acacia" del arbolado urbano español, y la variedad de copa redonda que se planta en calles estrechas es un cultivar suyo.
- Mimosa, Acacia dealbata. Australiana, perenne, hoja bipinnada muy fina de tono grisáceo, flor amarilla de enero a marzo.
- Otras acacias australianas: Acacia melanoxylon, saligna, longifolia, retinodes. Casi todas sustituyen la hoja compuesta por filodios, que son pecíolos ensanchados con aspecto de hoja simple.
- Acacias espinosas de África y América, hoy Vachellia y Senegalia. Aquí solo se ve el aromo, Vachellia farnesiana, en zonas cálidas.
- Acacia de tres espinas, Gleditsia triacanthos, y acacia del Japón, Styphnolobium japonicum. Ni una ni otra son acacias, y las dos son árboles de calle frecuentes.
Por qué el género Acacia se partió en tres
Hasta hace poco, Acacia era un cajón enorme con más de mil especies repartidas por Australia, África, Asia y América. Al comprobarse que ese grupo no era coherente, hubo que dividirlo, y en el congreso botánico internacional de Melbourne, en 2011, se decidió que el nombre Acacia se quedaba con las australianas. Las africanas y americanas con espinas pasaron a Vachellia y Senegalia.
Por eso la acacia del árbol de la sabana ya no se llama Acacia, y por eso en textos antiguos encontrarás Acacia farnesiana o Acacia senegal donde hoy se escribe Vachellia y Senegalia. El árbol es el mismo, el nombre cambió.
La falsa acacia (Robinia pseudoacacia), la de tu calle
Es un árbol caduco de crecimiento rápido, tronco pardo y muy surcado, hoja compuesta de foliolos redondeados y racimos de flor blanca perfumada en mayo, de la que sale la miel que se vende como miel de acacia. Fija nitrógeno, aguanta suelos pobres, compactados y contaminación urbana, y brota de raíz y de tocón con una energía difícil de exagerar.
Ese último punto es el que decide si la quieres o no. Un pie adulto emite rebrotes de raíz a varios metros del tronco, que salen en el césped, entre las baldosas y en la parcela de al lado, y cortar el árbol no lo resuelve: el tocón responde con un bosquete de chupones. Su madera, en cambio, es una de las más durables que hay sin tratamiento, y por eso se usa en estacas, postes y vallas de exterior.
Se comporta como invasora en buena parte de Europa: colonizada una ladera, la enriquece en nitrógeno y cambia la flora del suelo, que pasa a ortigas, zarzas y saúcos. Antes de plantar una, mira si en tu comunidad autónoma hay restricción, porque su uso como ornamental está cuestionado desde hace años.
La mimosa (Acacia dealbata) y el problema del noroeste
La mimosa es el árbol que florece amarillo cuando no florece nada, entre enero y marzo, con un perfume que se nota a distancia. Es perenne, de crecimiento muy rápido, madera frágil, vida corta y raíz superficial, así que un ejemplar grande se tumba con un temporal.
Y es una especie exótica invasora catalogada. Varias acacias australianas figuran en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013), y entre ellas está Acacia dealbata. Eso significa que su introducción, posesión, transporte, tráfico y comercio como ejemplar vivo están prohibidos, de modo que no es una planta que puedas comprar y plantar legalmente por gusto.
El motivo se ve en Galicia, en la cornisa cantábrica y en el norte de Portugal: rebrota de raíz, produce semilla en cantidades enormes que aguanta años en el suelo y germina en masa después de un incendio, de modo que cada fuego la hace ganar terreno frente al monte autóctono. Ahí es un problema de gestión forestal, no un árbol de jardín.

Las acacias espinosas de África y América
Son las Vachellia y Senegalia, árboles y arbustos de zonas áridas y tropicales, con espinas que pueden ser estipulares y rectas o ganchudas, y flores en pompón o en espiga. De la resina de algunas especies africanas, sobre todo Senegalia senegal, se obtiene la goma arábiga, que se usa como espesante y emulgente en la industria alimentaria y en la pintura. De las flores del aromo, Vachellia farnesiana, se extrae un absoluto que se emplea en perfumería.
En España el aromo se ve naturalizado en el litoral cálido del sur y del sureste, y en Canarias hay varias acacias introducidas que se comportan como invasoras. No son árboles para plantar aquí por criterio ornamental: pinchan, se siembran solas y su interés es el de un árbol de otro clima.
Porte, ritmo y a qué distancia se planta
La falsa acacia es un árbol de tamaño medio a grande, de los que se plantan en calle y pasan sin dificultad de los quince metros en suelo profundo, con crecimiento rápido los primeros años. La mimosa se queda en árbol pequeño o mediano, pero lo alcanza en muy pocos años. Las australianas arbustivas no pasan de ahí y a menudo se comportan como matorral alto.
Para las distancias, el criterio no es la copa, es la raíz. En la falsa acacia hay que contar con el radio de rebrote: nada de plantarla a menos de cinco o seis metros de una fachada, ni pegada a un pavimento, ni en una franja estrecha junto al lindero, porque los chupones van a salir donde no los quieres y desbrozarlos será una tarea anual. Y respeta la distancia al lindero que fija el Código Civil y, si existe, la ordenanza municipal, que en árboles de porte alto suele ser más exigente. La mimosa, además, pide sitio a barlovento despejado: con esa madera y esa raíz, apoyada en una tapia acaba en el suelo.
Dónde prospera cada una
La falsa acacia crece en casi toda España, incluidos los suelos calizos del este y del sur, y aguanta frío, sequía y suelo malo. Eso explica que esté plantada de Galicia a Murcia y que se escape de los jardines con tanta facilidad.
La mimosa es lo contrario: quiere suelo ácido y clima suave y húmedo, sin heladas fuertes, y en suelo calizo se pone clorótica y se muere sin remedio. Por eso en el noroeste atlántico es una plaga y en el interior calizo de Castilla o en el litoral levantino apenas aguanta. El aromo y las acacias tropicales necesitan calor y no toleran el invierno del interior.
Toxicidad y espinas
La falsa acacia es tóxica: la corteza, las hojas y las semillas contienen lectinas y hay casos documentados de intoxicación en caballos que roen la corteza o comen ramón. Con niños, el riesgo típico es masticar la corteza de un rebrote o abrir las legumbres. Con perros, lo mismo, y conviene retirar los restos de poda en vez de dejarlos a mano.
Las espinas, aparte. La falsa acacia las lleva pareadas en la base de la hoja y son duras, y Gleditsia triacanthos, la mal llamada acacia de tres espinas, lleva espinas ramificadas de varios centímetros en el tronco. Ninguna de las dos va junto a un paso estrecho ni a una zona de juegos, y para calle existen cultivares sin espinas de Gleditsia.
Antes de plantar una acacia
Resumido en criterio: si lo que quieres es un árbol rápido, de flor blanca colgante y sombra ligera, la falsa acacia lo da, pero acabarás peleando con sus chupones el resto de su vida, así que solo tiene sentido en parcela grande y lejos de pavimentos y linderos. Si lo que quieres es el amarillo de invierno de la mimosa, no la plantes: está catalogada como invasora y no es legal comercializarla.
Para lo mismo hay alternativas sin esos dos problemas. La acacia del Japón, Styphnolobium japonicum, es un árbol de calle sin espinas y sin rebrote de raíz, con flor blanca en verano. Gleditsia triacanthos en cultivar sin espinas da sombra fina y aguanta el calor urbano. Y si quieres flor temprana en zona de suelo ácido, hay especies de jardín que florecen pronto sin convertirse en un problema de monte.
En resumen
La palabra acacia cubre tres cosas distintas: la falsa acacia americana Robinia pseudoacacia, que es la que llamamos acacia en la ciudad; las acacias australianas del género Acacia, con la mimosa a la cabeza; y las espinosas africanas y americanas, hoy Vachellia y Senegalia desde la decisión botánica de 2011. No se plantan igual ni sirven para lo mismo.
Las dos que más vas a encontrar son también las dos que dan problema. La falsa acacia rebrota de raíz sin parar, es tóxica y lleva espinas, y necesita espacio y distancia al lindero. La mimosa figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013), lo que deja su plantación fuera de lo legal, y en el noroeste peninsular es un frente abierto después de cada incendio.