Si has llegado aquí buscando el Pelargonium sidoides, la especie sudafricana de flor casi negra, conviene aclarar dos cosas antes de nada. La primera es que esta página no da indicaciones, dosis, preparaciones ni nombres de producto: no existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna planta de este tipo, y las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no un artículo de internet. Si tienes una infección respiratoria o estás valorando tomar algo, eso lo decide tu médico o tu farmacéutico.
La segunda es que Pelargonium no es una planta, es un género con alrededor de 280 especies, casi todas del sur de África. El geranio rojo de tu balcón es un Pelargonium. La gitanilla que cuelga de la barandilla es un Pelargonium. Y el sidoides, que no se parece a ninguno de los dos, también lo es. De eso va lo que sigue: de distinguirlos, que es lo único que este sitio puede contarte con fundamento.
Qué planta es el Pelargonium sidoides
Es una herbácea perenne de porte bajo, originaria de los pastizales de altura de Sudáfrica y Lesoto. Forma una roseta de hojas acorazonadas, aterciopeladas, de un verde grisáceo apagado, sobre pecíolos largos que salen directamente de la base. De esa roseta se levantan tallos florales finos con umbelas sueltas de flores muy oscuras, de un púrpura tan cargado que a distancia parecen negras. No es una planta vistosa a la manera del geranio de jardinera: es discreta, gris y de flor pequeña.
Bajo tierra tiene el rasgo que la define, una raíz engrosada y tuberosa, leñosa por fuera y rojiza por dentro. Esa raíz es la parte que se recolecta y la que ha hecho famosa a la especie en el comercio de herboristería. Aquí no vamos a entrar en eso por lo dicho arriba, pero sí conviene saberlo porque explica su forma de vida: acumula reservas para rebrotar después de la sequía y de los incendios de pastizal.
Se confunde constantemente con Pelargonium reniforme, su pariente más próximo, que tiene la hoja más arriñonada y la flor de un rosa fuerte en lugar de casi negra. En el comercio de planta seca los dos se han mezclado más de una vez.
Un Pelargonium no es un Geranium
Los dos géneros están en la misma familia, las geraniáceas, y ahí acaba el parecido. Los Geranium de verdad son herbáceas vivaces, muchas de ellas europeas, que pasan el invierno bajo tierra y rebrotan solas en primavera. Los Pelargonium vienen casi todos del sur de África, no soportan las heladas y tienen los tallos algo carnosos.
La diferencia que sirve para decidir en el vivero está en la flor. El Geranium tiene la flor radial, con los cinco pétalos iguales, como una estrella regular. El Pelargonium tiene la flor bilateral: los dos pétalos de arriba son distintos de los tres de abajo, y en la base del sépalo superior lleva un espolón nectarífero soldado al pedicelo, que se ve como una línea o un surco fino recorriendo el tallito de la flor. Si encuentras ese espolón, es un Pelargonium.
Esta es la foto que ilustraba el artículo original. No es Pelargonium sidoides: es un pelargonio zonal de jardinera, del grupo Pelargonium × hortorum, con la hoja redondeada y la flor en umbela apretada. El parecido entre una especie y otra, dentro del mismo género, es escaso.
Los pelargonios que sí tienes en casa
Casi todo lo que en España llamamos geranio pertenece a cuatro grupos, y ninguno es el sidoides:
- Geranio común o malvón, Pelargonium × hortorum. El erguido de hoja redondeada y aterciopelada, con una banda circular más oscura, y umbelas apretadas sobre un pedúnculo largo. Tienes su ficha en Pelargonium x hortorum.
- Gitanilla, Pelargonium peltatum. Hoja lisa y angulosa como de hiedra, porte colgante, la de las barandillas andaluzas.
- Pelargonio regio o geranio de pensamiento, Pelargonium × domesticum. Flores grandes con manchas oscuras, floración concentrada en primavera.
- Pelargonios de olor, un grupo heterogéneo de especies e híbridos que huelen a limón, rosa, menta o manzana cuando les frotas la hoja. Ahí entra el que se vende como antimosquitos.
Ninguno de esos cuatro se parece al sidoides más de lo que un manzano se parece a un rosal por estar en la misma familia.
Cultivarlo en España
Se puede, con condiciones. Viene de pastizales de altura, de clima con lluvias de verano e inviernos secos, así que el problema aquí no es tanto el frío como el agua fuera de temporada. En la Península, lo que lo mata con más frecuencia es un invierno húmedo con la raíz tuberosa encharcada.
Con eso en mente, lo razonable es tratarlo como planta de maceta:
- Sustrato: muy drenante. Un sustrato universal de calidad con un tercio largo de arena gruesa, perlita o pómice. Los turbosos puros son el camino corto a la podredumbre del cuello.
- Luz: mucha. Pleno sol salvo en las horas centrales del verano en el interior y el sur, donde la hoja se quema.
- Riego: espaciado, dejando secar el sustrato entre riegos, y muy reducido en invierno. Nunca plato con agua debajo.
- Invierno: resguardado de las heladas y, sobre todo, de la lluvia continuada. Un porche cubierto, un invernadero frío o una habitación luminosa bastan. No necesita calor, necesita estar seco.
- Abonado: escaso. El exceso de nitrógeno le da hojas grandes y blandas y tallos frágiles.
En el litoral mediterráneo, en Baleares y en Canarias aguanta el exterior todo el año si el drenaje es bueno y está plantado en alto. En el norte húmedo, olvídate del pleno suelo.
Multiplicación
Por semilla, que es como se propaga en su tierra. Las geraniáceas producen ese fruto característico con un pico largo que al secarse se enrolla en espiral y entierra la semilla girando sobre sí misma; si alguna vez has visto la "cigüeña" de un geranio silvestre, es exactamente eso. La semilla fresca germina mejor que la vieja y se siembra en primavera, en sustrato ligero y con calor suave.
Por división de la raíz tuberosa también funciona, en primavera, cuando arranca el crecimiento, cortando con una hoja limpia y dejando secar la herida unas horas antes de plantar. El esqueje de tallo, que es lo normal en los geranios de balcón, aquí no sirve de gran cosa: el sidoides apenas tiene tallo aéreo que esquejar.
Por qué el artículo anterior estaba mal
El texto que ocupaba esta página vendía un efecto antiviral y antibacteriano y lo hacía nombrando marcas comerciales concretas. Eso no es información sobre plantas, es publicidad de producto, y además del tipo que la normativa europea no permite. Se ha retirado entero, junto con las dos fotos que lo acompañaban, que no eran de ningún pelargonio: una mostraba a dos personas mirando un móvil y la otra, una mascarilla quirúrgica con un bote de gel.
Lo que queda es lo que este sitio puede sostener: qué planta es, en qué se distingue de sus parientes y cómo se cultiva.
En resumen
Pelargonium sidoides es una herbácea de pastizal sudafricano, de roseta gris aterciopelada, flor casi negra y raíz tuberosa, que no tiene nada que ver de aspecto con el geranio de jardinera pese a compartir género con él. En España se cultiva en maceta, en sustrato muy drenante, a pleno sol y protegida del agua invernal más que del frío.
Sobre lo demás, la regla es sencilla: las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y no las decide un artículo ni una etiqueta. Si buscas un tratamiento, quien te lo tiene que indicar es un médico o un farmacéutico.