Ninguna planta arregla la circulación, y esta página no te va a decir lo contrario. No existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no un artículo de internet. Unas piernas que se hinchan al final del día, unas manos que se quedan frías o una pantorrilla que duele al andar son motivos para ir al médico, no para comprar un extracto. Si el dolor aparece de golpe en una pierna, con hinchazón y calor, eso es urgencia hospitalaria.

Dicho eso, cuatro de las plantas que se citan siempre en estas listas son cultivables en España y dan juego en un jardín: el ginkgo, el castaño de indias, el rusco y el espino albar. De eso va lo que sigue: cómo son, dónde prosperan de verdad en la península, qué partes suyas son tóxicas (las hay, y el artículo original nunca lo decía) y qué significa exactamente esa "monografía europea" que se menciona en los envases.

Aviso antes de plantar nada de esto. Las semillas del castaño de indias son tóxicas si se comen, y lo son también para el perro, que las muerde porque ruedan y botan. Los frutos rojos del rusco no son comestibles. Las semillas del ginkgo y la pulpa que las envuelve provocan dermatitis de contacto y no se manipulan sin guantes. Ante una ingestión, al médico o al veterinario, o al Instituto Nacional de Toxicología. Nada de remedios caseros.

Qué significa que una planta tenga monografía europea

Es el dato que falta en casi todos los artículos sobre este tema, y es el que permite entender el resto. La Agencia Europea de Medicamentos publica monografías de plantas medicinales, y distingue dos situaciones muy distintas:

  • Uso bien establecido. Hay ensayos clínicos publicados que respaldan un uso concreto con un preparado concreto.
  • Uso tradicional. Se acepta porque la planta lleva mucho tiempo empleándose de esa manera y ese empleo prolongado permite suponer una seguridad razonable. No significa que un ensayo haya demostrado que funcione. Significa que hay costumbre.

El ginkgo, el castaño de indias y el rusco tienen monografía europea, y esa es la razón de que aparezcan en todas las listas. Pero una monografía no es un permiso para que una página web te diga qué tomar ni cuánto. Un preparado a base de plantas sigue siendo un medicamento: tiene interacciones, tiene contraindicaciones y quien decide si te conviene es un profesional sanitario que sepa qué más estás tomando. El caso de manual es el hipérico, que reduce el efecto de anticonceptivos y anticoagulantes. El ginkgo entra en la misma conversación con los antiagregantes y los anticoagulantes.

Que una planta sea natural no la hace inocua. Ese es todo el mensaje.

Ginkgo (Ginkgo biloba), el árbol que no tiene parientes

Rama de Ginkgo biloba con sus hojas en forma de abanico La hoja del Ginkgo biloba no se parece a ninguna otra: un abanico con los nervios en paralelo, sin nervio central, a menudo hendido en dos lóbulos.

El Ginkgo biloba es un árbol sin parientes vivos: es el único superviviente de todo un grupo de plantas y por eso se le llama fósil viviente. Procede de China, donde sobrevivió cultivado en torno a templos, y hoy se planta en calles y parques de media Europa.

En España va bien en casi toda la península. Aguanta el frío, tolera la contaminación urbana mejor que casi ningún otro árbol y no es exigente con el suelo, siempre que drene. Lo que no lleva bien de joven es la sequía prolongada de verano, así que en el sur y en el interior pide riego los primeros años. Crece despacio, y ese es su principal inconveniente doméstico.

El detalle que hay que conocer antes de comprarlo es que es dioico, es decir, hay pies macho y pies hembra. Los pies hembra producen unas semillas carnosas que al caer y pudrirse huelen muy mal, y cuya pulpa causa dermatitis a quien las recoge sin guantes. En vivero se venden clones macho injertados precisamente por eso. Si compras un ginkgo de semilla, no sabrás lo que te ha tocado hasta pasados bastantes años. Tienes la ficha completa de cultivo en la guía del ginkgo.

Castaño de indias (Aesculus hippocastanum)

Es un árbol de los Balcanes, no de la India ni de América, y no tiene nada que ver con el castaño comestible: pertenece a otra familia y sus semillas no se comen. Se plantó en toda Europa por la sombra densa que da y por la floración, unas panículas blancas erguidas que en abril parecen candelabros.

En España su problema es el verano. Necesita suelo fresco y profundo y humedad de verdad en julio y agosto, de modo que prospera en la mitad norte, en zonas de montaña y en parques con riego, y lo pasa mal en el interior seco y en el sur, donde se quema de hoja y se debilita. A eso se le suma la Cameraria ohridella, un minador que apareció en Europa en los años ochenta y que hoy está extendido: deja las hojas pardas y secas a partir de julio, lo que asusta mucho y rara vez mata al árbol. El manejo razonable es preventivo y físico, empezando por retirar y destruir la hojarasca caída, que es donde invernan las crisálidas.

Y la advertencia principal: las semillas, esas castañas brillantes que los niños recogen del suelo, son tóxicas ingeridas y provocan cuadros digestivos. También en perros. Recogerlas para jugar no pasa nada; llevárselas a la boca, sí. En la ficha del castaño de indias está el cultivo detallado.

Rusco (Ruscus aculeatus), lo que parece hoja no lo es

Ruscus aculeatus con una flor y una baya roja naciendo sobre el cladodio La prueba está en la foto: la flor sale del centro de lo que parece una hoja. No es una hoja, es un cladodio, un tallo aplanado. La baya roja nace en el mismo sitio.

El rusco, brusco o arrayán salvaje es una mata perenne del sotobosque mediterráneo, de medio metro escaso, con aspecto de arbusto de hojas rígidas acabadas en punta pinchosa. Esas hojas no son hojas: son cladodios, tallos aplanados que hacen la fotosíntesis, y se delata porque la flor, minúscula y verdosa, brota en mitad de la falsa hoja, como se ve en la imagen.

Es una de las mejores plantas que existen para la sombra seca, ese rincón bajo los pinos o junto a un muro norte donde no agarra nada. Aguanta calor, sequía estival una vez arraigado, frío moderado y suelos pobres. Se multiplica por división del rizoma en otoño o a finales de invierno, que es mucho más rápido que la semilla, porque esta tarda en germinar. También es dioico: para tener las bayas rojas de invierno hacen falta pies hembra y algún pie macho cerca.

Un detalle legal que conviene saber: Ruscus aculeatus figura en el anexo V de la Directiva 92/43/CEE, el de las especies cuya recolección en la naturaleza puede someterse a medidas de gestión. Arrancar matas del monte para el jardín o cortar ramas para adorno navideño no es inocuo ni necesariamente legal en tu comunidad autónoma. Se compra en vivero. La ficha de cultivo está en la página del rusco.

Espino albar (Crataegus monogyna), el seto que alimenta pájaros

Rama de espino albar cargada de frutos rojos en otoño Los frutos del majuelo, Crataegus monogyna, en otoño. Son comestibles y harinosos, con poca pulpa y un hueso grande que no se come.

El majuelo o espino albar es el arbusto espinoso de los setos vivos de media España, el que forma esas manchas blancas en los ribazos en primavera. Es rústico de verdad: cualquier suelo, sol o media sombra, frío sin problema y sequía razonable. Se planta a raíz desnuda en invierno y forma un seto impenetrable en pocos años, además de alimentar a mirlos y zorzales en otoño.

Dos cosas que hay que decir. La primera, sobre el fruto: la pulpa es comestible aunque harinosa y escasa, pero el hueso no se come ni se tritura, porque las semillas de las rosáceas contienen compuestos cianogénicos, igual que las de la manzana, el melocotón o la almendra amarga. La segunda, sanitaria: el género Crataegus es una de las plantas hospedantes del fuego bacteriano, y en varias comunidades autónomas hay restricciones de plantación y de comercio en determinadas zonas. Antes de poner un seto largo de espino, consúltalo con el servicio de sanidad vegetal de tu comunidad. Tienes el cultivo en la guía del espino blanco.

Las otras tres de la lista original

La página que había aquí citaba además la pimienta de cayena, el arándano y el té verde. Como plantas no tienen misterio y ninguna necesita una promesa de salud para merecer sitio en el huerto:

  • Cayena, es decir, cultivares picantes de Capsicum annuum. Se cultivan como cualquier pimiento. Lo que pica es la capsaicina, que irrita ojos y mucosas al manipular los frutos secos.
  • Arándano. El de estas listas suele ser Vaccinium myrtillus, el silvestre de los brezales de montaña del norte, distinto del arándano americano de cultivo. Ambos exigen suelo ácido y fresco, lo que en media España obliga a la maceta.
  • Té verde, o sea Camellia sinensis. Quiere suelo ácido, humedad ambiental y pocas heladas, condiciones que en la península solo se dan bien en el noroeste atlántico, donde ya se cultiva.

En resumen

De las siete plantas que figuraban en esta página, cuatro son cultivables aquí y valen la pena por lo que son: un fósil viviente de hoja en abanico, un árbol de sombra de los Balcanes que sufre nuestros veranos, una mata perfecta para la sombra seca cuyas hojas son tallos, y un espino de seto que da de comer a los pájaros. Las tres restantes son un pimiento, un arbusto de suelo ácido y la planta del té.

Lo que no vas a encontrar aquí es una indicación, una dosis ni una preparación, porque no corresponde. Las declaraciones de propiedades saludables en la Unión Europea las regula el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea. Una monografía europea de uso tradicional dice que algo se ha usado mucho, no que esté demostrado que funcione. Y varias de estas plantas tienen partes tóxicas que el texto anterior no mencionaba ni una sola vez. Si tienes un problema circulatorio, eso lo lleva un médico; el jardín es otra cosa y es esta.


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