El árbol de leche africano es la Euphorbia trigona, una suculenta de tallos verdes con tres aristas y pares de espinas que se vende en casi todas las floristerías como cactus. No es un cactus, y su nombre viene de lo único que de verdad hay que saber antes de comprarla: al menor corte suelta un látex blanco y espeso, la leche que le da nombre.

Ese látex es irritante para la piel y peligroso para los ojos. En contacto con la piel produce enrojecimiento, escozor y, con exposiciones mayores, ampollas; las salpicaduras oculares están descritas en la literatura oftalmológica como lesiones graves, con dolor intenso, inflamación y afectación de la córnea. Por vía oral es tóxico, y la planta figura entre las tóxicas para perros y gatos. Ante una salpicadura en el ojo o una ingestión, se acude al médico o al veterinario, o se llama al Instituto Nacional de Toxicología. Nada más.

Tallos triangulares verdes de Euphorbia trigona con espinas y hojitas en las aristas Tallos de sección triangular con pares de espinas sobre las aristas: el rasgo que la separa de un cactus.

Qué planta es exactamente

Euphorbia trigona Mill. pertenece a las euforbiáceas, una familia enorme y sin ningún parentesco con las cactáceas. Se cultiva desde hace mucho en África occidental y central, y es un caso curioso: no se conoce con seguridad ninguna población silvestre de origen, por lo que se sospecha que la planta que circula por el mundo procede de cultivo antiguo. Prácticamente nunca florece en interior.

De su forma, sus hojas efímeras y su cultivo mes a mes se ocupan la ficha de la especie y la guía de cuidados. Este artículo va del látex.

Cómo distinguir una euforbia de un cactus

La confusión es constante y tiene consecuencias, porque a un cactus se le puede cortar un brote sin mayor precaución y a una euforbia no. Tres rasgos bastan:

  • Las espinas. En un cactus nacen agrupadas sobre una areola, una almohadilla con pelillos. En estas euforbias salen en pares, directamente sobre la arista del tallo, sin areola.
  • La savia. Los cactus tienen savia acuosa o mucilaginosa. Una euforbia suelta látex blanco, denso, que gotea y cuaja al aire.
  • La flor. Los cactus dan flores grandes y vistosas. Las euforbias tienen ciatios, estructuras diminutas y verdosas que apenas parecen flores.

Si dudas, no hagas la prueba de rascar el tallo con el dedo. Basta con mirar las espinas.

Qué es el látex y para qué le sirve a la planta

El látex de las euforbiáceas es un sistema de defensa. Circula a presión por unos conductos llamados laticíferos y, cuando un herbívoro muerde o una rama se parte, sale a chorro, sella la herida al secarse y deja al agresor con la boca irritada. Funciona tan bien que el ganado evita estas plantas en su área de origen.

Su componente problemático son unos compuestos de tipo diterpénico, los ésteres de forbol y emparentados, presentes en distintas proporciones según la especie. Son los responsables de la irritación, y no se desactivan al secarse: el látex reseco sobre una herramienta o sobre un guante sigue siendo capaz de irritar.

Podar y trasplantar sin acabar en urgencias

Esta planta se despunta cuando llega al techo y se trasplanta cada pocos años, así que antes o después toca cortarla. La preparación es la misma que usarías con cualquier producto cáustico:

  • Guantes gruesos e impermeables, manga larga y protección ocular, que es lo que más se salta la gente y lo único que evita la lesión seria.
  • Trabajar fuera de casa, o sobre papel de periódico que después se tira, y nunca con niños o animales alrededor.
  • Cuchilla limpia y afilada, de un solo corte. Cuanto más se desgarra el tejido, más látex sale.
  • Los tallos altos pesan y se vencen al cortarlos: sujeta antes de cortar y ten claro hacia dónde va a caer la pieza.
  • Al terminar, limpiar la hoja de corte y desechar los guantes o lavarlos aparte. La ropa manchada de látex se lava sola.

Los esquejes se dejan secar en un sitio ventilado hasta que el corte forme callo antes de plantarlos. Y si hay contacto accidental con piel u ojos, lo que toca es consultar, no buscar remedios caseros.

Perros, gatos y niños

La Euphorbia trigona está recogida en los listados de plantas tóxicas para perros y gatos. Un animal que la muerde puede presentar babeo, irritación de la boca y vómitos, y el riesgo mayor es el contacto del látex con los ojos al frotarse. Con niños pequeños el planteamiento es el mismo: es una planta con espinas y savia cáustica, y no tiene sitio a la altura de la mano de un niño. Si la tienes, colócala en alto y lejos del paso.

Las otras euforbias que se venden como cactus

El árbol de leche africano no viaja solo. En el mismo estante del vivero encontrarás otras euforbias columnares de aspecto parecido, con el mismo látex y las mismas precauciones:

Existe además el cultivar 'Rubra', que es la misma Euphorbia trigona con hojas y aristas de color vinoso. Cambia el color, no el látex.

Euphorbia trigona Rubra con hojas y aristas de color rojo vinoso El cultivar 'Rubra': mismo comportamiento y mismas precauciones que la forma verde.

Lo que circula sobre sus propiedades

Esta planta aparece en muchas páginas con una lista larga de beneficios atribuidos: asma, inflamación, infecciones, defensas, fertilidad. Nada de eso tiene apoyo ni cabe aquí. En la Unión Europea no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet.

Sí hay un uso tradicional documentado, y es justamente el que desaconseja lo anterior: varias euforbias se emplearon en distintas medicinas populares como purgantes drásticos, y de ahí viene el nombre inglés del género, spurge, emparentado con purgar. Funcionaban porque irritan el tubo digestivo, y ese es exactamente el motivo por el que su ingestión se considera una intoxicación. Es tradición, se cuenta como tradición, y no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica.

En resumen

El árbol de leche africano es una euforbia, no un cactus, y todo lo que lo diferencia de un cactus está en el látex blanco que suelta al romperse: irritante en la piel, grave en los ojos, tóxico si se ingiere y peligroso para perros y gatos. Se reconoce por los pares de espinas sobre las aristas del tallo, sin areolas.

Como planta de interior es de las más agradecidas que hay, y no hay razón para renunciar a ella. Solo hay que tratarla con lo que pide: guantes, gafas y un poco de cabeza cada vez que se corte, y un sitio en alto si en casa hay animales o niños pequeños.


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