El heliopsis del jardín parece un girasol pequeño y no lo es. Es Heliopsis helianthoides, una vivaz norteamericana que florece en amarillo desde principios de verano hasta las primeras heladas, rebrota sola cada primavera y aguanta el frío sin quejarse. El girasol de verdad, Helianthus annuus, es otro género y además una planta anual que hay que volver a sembrar todos los años. De ahí su nombre común más extendido, falso girasol.

Y una aclaración que hace falta dar de entrada, porque en internet circulan atribuciones medicinales pegadas a esta planta. No existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para ella; las que existen para cualquier alimento están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no un artículo de internet. El heliopsis ornamental no tiene uso alimentario ni medicinal: es una planta de bordura, y buena parte de lo que se le atribuye viene en realidad de otra especie del mismo género, que no es esta y que verás más abajo.

Heliopsis helianthoides de follaje variegado en flor Un cultivar de hoja variegada de Heliopsis helianthoides, con las flores amarillas típicas del género.

Por qué no es un girasol, y cómo distinguirlos

Heliopsis y Helianthus son dos géneros de la familia de las compuestas, y el nombre lo dice todo: helios, sol, y opsis, aspecto. Es decir, con aspecto de sol, no sol. Las diferencias prácticas son claras:

  • Ciclo. El girasol común es anual y muere tras fructificar. El heliopsis es una vivaz que forma cepa, desaparece en invierno y rebrota de la base en primavera durante muchos años.
  • Tamaño de la flor. El heliopsis da capítulos de unos pocos centímetros, numerosos y repartidos por toda la mata. El girasol da una o pocas cabezas grandes.
  • Las lígulas. Es el carácter botánico que separa los dos géneros: en Heliopsis las flores del rayo son fértiles y producen fruto, y se mantienen mucho tiempo sin caerse. En Helianthus son estériles, están solo para atraer polinizadores. Por eso la flor del heliopsis dura tanto abierta.
  • El centro. El receptáculo del heliopsis es algo cónico y el disco es amarillo o pardo claro, nunca el botón oscuro y aterciopelado del girasol.

Tampoco es una rudbeckia, aunque comparta color y silueta. Las rudbeckias más vistas en jardín tienen el disco central negro o muy oscuro y abultado; el heliopsis lo tiene claro y poco prominente, y su follaje es de un verde más franco, con hojas opuestas, ovales y con el margen dentado, sobre tallos que suelen ser oscuros.

Cuidado con el género: no todas las Heliopsis son esta

El género Heliopsis reúne una quincena de especies americanas, y solo una se cultiva de forma habitual en los jardines europeos: Heliopsis helianthoides, del este y centro de Norteamérica, casi siempre en la variedad scabra y sus cultivares.

La que provoca el equívoco es Heliopsis longipes, una especie endémica de la Sierra Gorda mexicana conocida como chilcuague o raíz de oro. Su raíz tiene un uso tradicional documentado en México como condimento que adormece la boca y como insecticida doméstico, y es la responsable de casi todas las atribuciones que luego se copian sin más a cualquier planta llamada heliopsis. Son dos especies distintas: el chilcuague no es la planta de bordura, no se cultiva en jardines europeos y ese uso es tradición mexicana, no una indicación. No sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica, y aquí no vas a encontrar preparaciones ni cantidades.

Dicho de otro modo: si en un vivero español compras heliopsis, te llevas Heliopsis helianthoides, una ornamental sin uso comestible.

Dónde funciona en España

Es una planta de pradera norteamericana, y eso marca sus condiciones: pleno sol y suelo que no llegue a secarse del todo. Seis horas de sol directo como mínimo; a media sombra crece pero florece mucho menos y se tumba buscando la luz.

Es bastante más tolerante a la sequía que otras vivaces de pradera, porque desarrolla un sistema radicular profundo una vez establecida, pero no es planta de secano mediterráneo sin riego. En el norte húmedo y en jardines de montaña va sola. En el interior peninsular y en el litoral mediterráneo funciona bien en arriate con riego de apoyo en verano y un buen acolchado. Tolera el suelo calizo y no es exigente con la fertilidad.

El frío no le afecta: resiste heladas fuertes en cualquier punto de la Península sin protección, pierde la parte aérea y rebrota de la cepa. Lo que sí la mata es el encharcamiento invernal sobre la corona en suelos pesados, así que en terreno arcilloso conviene plantarla algo levantada o mejorar el drenaje del hoyo.

Plantación, riego y mantenimiento

Se planta en otoño o a comienzos de primavera, con un marco de unos cuarenta o cincuenta centímetros para las variedades altas. El aire entre matas es la mejor prevención del oídio, que es su problema más frecuente al final del verano.

Riego regular el primer año y de apoyo después, profundo y espaciado, mejor que frecuente y superficial. Con el abono, prudencia: un exceso de nitrógeno da tallos largos y blandos que se desploman con la primera tormenta y menos flor. Basta un aporte de compost en primavera.

Retirar las flores marchitas mantiene la mata en flor bastante más tiempo, porque impide que la planta se ponga a madurar semilla. Si el cultivar es alto y tiende a tumbarse, se puede recortar la mata a la mitad a mediados de junio, antes de que se formen los botones: rebrota más ramificada y más compacta, y florece algo más tarde pero con más cabezas. La poda a ras se deja para el final del invierno, no para el otoño, porque los tallos secos protegen la cepa y dan refugio a los insectos.

Variedades que se encuentran aquí

Casi todo lo que se vende son selecciones de Heliopsis helianthoides var. scabra:

  • Amarillos clásicos de flor sencilla o semidoble, en matas que rondan el metro. Son los más rústicos y los que mejor aguantan sin mimos.
  • Selecciones de tallo y follaje oscuros, de hoja bronceada o casi negra, que contrastan con el amarillo de la flor y dan un efecto muy distinto en la bordura.
  • Cultivares de hoja variegada, con el follaje jaspeado de blanco y verde, como el de la fotografía. Son vistosos incluso sin flor, pero el follaje variegado tiene menos clorofila: crecen más despacio, aguantan peor el sol muy fuerte y conviene darles el sitio más fresco.
  • Series compactas, de medio metro o menos, pensadas para el primer plano del parterre y para maceta grande en terraza.

Las plantas obtenidas de semilla de un cultivar no reproducen fielmente a la madre, así que las selecciones se mantienen por división de mata o por esqueje de brote basal en primavera. La división cada tres o cuatro años, al final del invierno, descartando el centro envejecido y replantando las porciones exteriores, es lo que mantiene la mata joven.

Dónde colocarlo en el jardín

Está hecho para la bordura mixta de estilo naturalista y para el jardín de polinizadores: florece durante meses y sus capítulos abiertos son accesibles para abejas y mariposas. Funciona muy bien en grupos de tres o cinco pies junto a gramíneas ornamentales, equináceas, Aster de otoño, Verbena bonariensis o salvias, que aportan la textura ligera que al heliopsis le falta.

Como flor cortada aguanta bien en jarrón, precisamente porque sus lígulas fértiles no se desprenden enseguida.

En resumen

Heliopsis helianthoides, el falso girasol, es una vivaz de pradera norteamericana que florece en amarillo desde junio hasta las heladas y vuelve cada año por sí sola. No es un girasol, que es anual y de género distinto, y no es una rudbeckia, que tiene el disco central oscuro: en el heliopsis las lígulas son fértiles y por eso la flor dura mucho abierta. Quiere pleno sol, suelo que no se seque del todo, poco abono y división cada tres o cuatro años.

No tiene uso alimentario ni medicinal, y no existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para ella en el marco del Reglamento (CE) 1924/2006. Lo que se le atribuye por ahí procede casi siempre de otra especie del género, Heliopsis longipes, el chilcuague mexicano, que es una planta distinta, con un uso tradicional propio y que no se cultiva en los jardines de aquí.


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