Damasquillo es un nombre local y ambiguo. El texto que ocupaba antes esta página lo daba por sinónimo de durazno, es decir de melocotón (Prunus persica), y la foto que lo ilustraba es en efecto un melocotón en el árbol; en otras zonas la misma palabra se aplica a un albaricoque pequeño, y el albaricoque es otra especie, Prunus armeniaca. No podemos cerrar de dónde viene cada uso, así que hacemos lo útil: explicar cómo se distinguen las dos frutas, que es lo que de verdad resuelve la duda.
La prueba rápida cabe en una frase. El albaricoque tiene la piel lisa y mate, y el melocotón la tiene aterciopelada, con pelusa que se nota al pasar el dedo. Y un aviso común a las dos, porque son rosáceas de hueso: lo que se come es la pulpa. La semilla que va dentro del hueso contiene compuestos cianogénicos, así que los huesos no se machacan, no se muelen y no se mastican. Ante una ingestión, al médico, o al veterinario si ha sido un animal, o al Instituto Nacional de Toxicología.

Melocotón todavía verdoso en la rama, con el surco bien marcado y las hojas largas y estrechas propias del melocotonero.
La tabla que resuelve la duda
| Rasgo | Albaricoque (Prunus armeniaca) | Melocotón (Prunus persica) |
|---|---|---|
| Piel | Lisa y mate, sin pelusa | Aterciopelada, con pelusa fina |
| Tamaño | Pequeño, se come de un par de bocados | Claramente mayor |
| Color | Amarillo anaranjado, a veces con chapa roja | De amarillo a rojo intenso según variedad |
| Hueso | Liso, aplanado, con una quilla en el borde | Grueso, muy rugoso y surcado |
| Pulpa y hueso | Se separa con facilidad en la mayoría de variedades | Suelto o adherido según el tipo |
| Hoja del árbol | Ancha, casi acorazonada, con peciolo largo | Larga, estrecha y lanceolada |
| Flor | Blanca o rosa muy pálido, casi pegada a la rama | Rosa, de tono más vivo |
La piel, que es la prueba que no falla
La pelusa del melocotón no es un detalle estético, es un carácter de la especie. Está siempre, aunque el fruto venga cepillado de la central hortofrutícola y se note menos. El albaricoque no la tiene en ningún caso: su piel es lisa, mate, con un tacto ligeramente seco.
La trampa está en la nectarina, que es un melocotón de piel lisa y brillante. Ahí la pelusa ya no sirve para decidir, pero sí el tamaño, el color rojo intenso que suele tener y, sobre todo, el hueso. Una nectarina abierta enseña un hueso grueso y rugoso, inconfundible frente al hueso plano y liso del albaricoque.
El hueso, la prueba definitiva
Si abres las dos frutas se acaba la discusión. El hueso del albaricoque es aplanado, de superficie lisa, con un reborde que recorre uno de sus cantos como una pequeña quilla, y en la mayoría de las variedades sale limpio de la pulpa. El del melocotón es voluminoso, de superficie muy rugosa, surcada por hendiduras profundas, y a menudo se resiste.
Esa resistencia tiene nombre en el mercado. Los melocotones de hueso adherente, que no se separa de la carne, son los que tradicionalmente se destinan a conserva y a almíbar, y los de hueso suelto se manejan mejor en fresco. Los detalles de cada tipo están en melocotonero: cultivo, poda, riego y variedades.
En el árbol la confusión es imposible
A quien tenga los dos frutales delante le basta con mirar la hoja. La del melocotonero es larga, estrecha y acabada en punta, con aire de hoja de sauce, y la del albaricoquero es ancha y redondeada, casi acorazonada, con el peciolo largo. Son dos siluetas completamente distintas, y se ven desde lejos.
En flor la diferencia es más sutil pero también está. Los dos florecen antes de echar la hoja, sobre la rama todavía desnuda, y en los dos la flor es solitaria o en pareja. El albaricoquero abre blanco o rosa muy pálido y va muy por delante en el calendario, lo que lo expone de lleno a las heladas tardías. El melocotonero abre en un rosa más vivo y algo más tarde. Tienes la anatomía de la flor del melocotonero en la flor del melocotonero, y el problema de la floración temprana del albaricoquero en albaricoquero: floración temprana y heladas tardías.
La familia del melocotón, que confunde más todavía
Bajo la misma especie, Prunus persica, entran varias frutas que en la frutería parecen distintas:
- Melocotón: el de piel con pelusa.
- Nectarina: el de piel lisa y brillante, sin pelusa.
- Paraguayo: el de forma aplastada, como un melocotón chafado.
- Pavía: nombre tradicional del melocotón de carne firme y hueso pegado, el típico de conserva.
Ninguno de ellos es un albaricoque, aunque el paraguayo y el albaricoque se parezcan en tamaño. Otra vez: piel y hueso.
Temporada y cocina
El albaricoque tiene una campaña corta, de finales de primavera a pleno verano, y fuera de esas semanas lo que hay en la tienda es importación o conserva. El melocotón cubre un periodo mucho más largo, porque hay variedades tempranas y tardías que se van relevando durante todo el verano y parte del otoño.
En la cocina cada uno ha ocupado su sitio por motivos prácticos. El albaricoque, más pequeño y de pulpa que se deshace, es la fruta del orejón y de la mermelada. El melocotón, más grande y de carne firme cuando es de hueso pegado, es el de la conserva en almíbar y el de las preparaciones que necesitan que el trozo aguante entero. Las dos se pueden usar al revés, sin más consecuencia que la textura.
Entonces, qué es un damasquillo
Depende de quién lo diga. Damasco es el nombre sudamericano del albaricoque, y damasquillo funciona como diminutivo de esa misma familia de palabras, lo que apunta a un albaricoque pequeño. Pero el texto original de esta página lo daba por durazno, o sea melocotón, y su fotografía lo respalda. No hemos podido confirmar qué uso es el mayoritario ni dónde se emplea cada uno, así que no vamos a inventarlo.
Lo práctico es no fiarse del nombre local y mirar la fruta. Con la piel y el hueso delante, ningún nombre regional confunde a nadie. Los nombres del albaricoque, que son unos cuantos, están en albaricoque: variedades, temporada y cómo elegirlo.
Sobre los beneficios que prometía esta página
El texto anterior era una lista de nueve beneficios del damasquillo que afirmaba que la fruta cuida la vista, baja el colesterol malo, protege contra el cáncer, adelgaza y fortalece los huesos, y que sus semillas destruyen células cancerosas. Se ha retirado entera, y lo de las semillas con más motivo, porque anima a comer justo la parte que no se come.
En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las autoriza la Comisión, no una página de internet. De una fruta se puede decir lo que es, que aquí es agua, azúcares y fibra con muy poca grasa, y nada más. No trata enfermedades ni sustituye a una consulta médica.
En resumen
El albaricoque y el melocotón son dos especies distintas del mismo género, Prunus armeniaca y Prunus persica, y se separan sin esfuerzo: piel lisa y mate frente a piel aterciopelada, fruto pequeño frente a fruto grande, hueso liso y aplanado frente a hueso grueso y rugoso. En el árbol, hoja ancha frente a hoja estrecha de sauce.
Damasquillo es un nombre local que se ha usado para las dos, así que por sí solo no identifica nada. Y para cualquiera de ellas vale el mismo aviso: la pulpa se come, el hueso no se toca.