Delante de la mesa de cóleos de un vivero en mayo, el problema no es cuidarlos, que es sencillo, sino elegir. Hay verdes lima, granates casi negros, rosas salpicados, hojas gigantes, hojas recortadas como un encaje, matas erguidas y matas colgantes, y la etiqueta suele poner solamente "coleus, colores surtidos". Con esa información no se puede decidir nada, y de ahí salen la mayoría de los disgustos del verano siguiente.

Todas esas plantas son la misma especie, Coleus scutellarioides, una labiada del sudeste asiático que se ha llamado sucesivamente Coleus blumei, Solenostemon scutellarioides y Plectranthus scutellarioides antes de volver al género original. Lo que cambia entre una maceta y otra no es la especie: es el cultivar, y esa es la decisión que importa. Antes de seguir, un apunte de seguridad que casi nunca aparece en la etiqueta: la savia del cóleo contiene diterpenos y la planta está catalogada como tóxica para perros y gatos, con vómitos y diarrea si la mordisquean. Si tienes un gato al que le da por masticar plantas, colócala fuera de su alcance.

Cóleo de hoja verde lima uniforme Los cultivares de verde lima o chartreuse uniforme están entre los que mejor aguantan la luz fuerte sin quemarse.

La primera división: de semilla o de esqueje

Este es el corte que más consecuencias tiene y el que no viene explicado en ningún sitio.

Los cóleos de semilla se venden en series comerciales que llevan décadas en catálogo, como Wizard, Rainbow o Kong. Se multiplican sembrando, salen baratos, se compran en bandeja de temporada y suelen ofrecerse en mezclas de color. A cambio tienen dos inconvenientes: dentro de una misma serie las plantas no son idénticas entre sí, y tienden a florecer pronto, lo que obliga a estar cortando espigas si quieres que la mata siga echando hoja.

Los cóleos de esqueje son selecciones que solo se reproducen por multiplicación vegetativa, porque no dan semilla fiel o directamente no dan semilla. Son los que se venden en maceta individual con un nombre propio en la etiqueta y bajo marcas de series como ColorBlaze, Main Street, Under the Sea o Stained Glassworks. Salen más caros, y compensan por dos motivos: cada planta es exactamente igual a la foto, y muchas están seleccionadas precisamente por florecer tarde o por no florecer, de manera que se mantienen compactas y coloridas toda la temporada sin que tengas que hacer nada.

Si compras uno de estos últimos y te gusta, ten en cuenta que muchas de esas selecciones están protegidas por títulos de obtención vegetal, cuyo marco comunitario es el Reglamento (CE) 2100/94. Lo que ese régimen restringe es la multiplicación y la venta comerciales del material protegido.

La segunda división: sol o sombra

La idea extendida de que el cóleo es una planta de sombra corresponde a las variedades antiguas. Desde hace años hay grupos comerciales seleccionados por tolerar sol directo, y mezclarlos con los de sombra en la misma jardinera es la receta para que la mitad se queme.

Como regla práctica, y sabiendo que la luz de Oviedo y la de Sevilla en julio no son la misma cosa:

  • Toleran sol directo, con riego suficiente, las series modernas etiquetadas como de sol y, en general, los cultivares de color macizo: verdes lima y chartreuse, y granates y rojos oscuros de hoja gruesa. En el norte peninsular aguantan el día entero; en el centro y el sur, sol de mañana y sombra desde el mediodía.
  • Piden sombra o media sombra las hojas muy grandes tipo Kong, los cultivares de tonos pálidos, los rosas y corales claros, los que llevan mucho blanco o crema en el jaspeado y, en general, los de hoja fina.

Hay un matiz que confunde: un cóleo oscuro no se quema tanto como uno pálido, pero sí se calienta más, y en una maceta pequeña al sol de agosto eso significa que necesita más agua, no menos. El estrés hídrico repetido es lo que deja a la planta desnuda por abajo.

La tercera división: la forma de la hoja y el porte

Aquí es donde se decide el aspecto del conjunto, más que el color.

  • Hoja grande y entera. Las series tipo Kong tienen hojas de tamaño desproporcionado, muy vistosas, que en un macizo de sombra dan un efecto casi tropical. Son las más delicadas con el sol y con el viento, que las desgarra.
  • Hoja media dentada. Es el cóleo clásico, la forma más común y la más resistente. Sirve para todo.
  • Hoja recortada o de encaje. Cultivares con el margen profundamente dividido, rizado o retorcido, algunos casi filiformes. Vistos de lejos pierden el dibujo, así que lucen en primer plano, en maceta a la altura de la vista, no en el fondo de un macizo.
  • Hoja pequeña tipo "pata de pato". Matas muy densas y compactas, de hoja lobulada y menuda. Son las mejores para bordes y para macetas pequeñas, porque ramifican solas.
  • Porte rastrero o colgante. Existen cultivares de tallo tendido pensados para cestas colgantes y para el borde de una jardinera. Si quieres que algo caiga por el lateral, tiene que ser uno de estos: un cóleo erguido no cuelga, se dobla y se parte.
Detalle de la hoja dentada de un cóleo verde lima El margen dentado y la nervadura marcada del cóleo de hoja media, el tipo más común y el más tolerante.

Cómo combinarlos sin que quede un batiburrillo

Es una planta que invita a comprarse seis colores distintos, y ese suele ser el error. Dos criterios ayudan bastante.

El primero es usar los verdes lima como color de unión. Un chartreuse junto a un granate oscuro funciona siempre, porque el contraste de claro y oscuro hace el trabajo. Seis colores medios juntos, en cambio, se anulan entre sí y de lejos se ven grises.

El segundo es repetir. Tres plantas del mismo cultivar distribuidas a lo largo de un macizo dan mucha más sensación de orden que tres cultivares distintos seguidos, que es como se acaban plantando casi siempre.

Y un aviso sobre el crecimiento: dentro de una misma jardinera, los cultivares no crecen al mismo ritmo. Un cóleo vigoroso de porte alto se come en dos meses a un compacto plantado a su lado. Conviene mirar la altura indicada en la etiqueta, y si no la hay, no mezclar en la misma maceta uno que ya viene alto con uno que viene achaparrado.

Reversiones, mutaciones y nombres inventados

Los cóleos mutan con facilidad. Es normal que una rama salga con un dibujo distinto del resto de la planta, más verde, más oscura o con otro reparto de colores. Si te molesta, se corta desde la base. Si te gusta, esa rama es material de esqueje y dará una planta con el dibujo nuevo; así han aparecido históricamente buena parte de los cultivares del mercado.

Mata de cóleo con hojas verdes y amarillas jaspeadas Jaspeado irregular de verde y amarillo. En esta especie la variación dentro de una misma mata es frecuente.

Con los nombres hay que tener cuidado, porque los catálogos en español están llenos de cultivares mal traducidos. Nombres como "Combate", "Delicia gay", "Pelirroja" o "Belleza de piña" son traducciones automáticas de Combat, Gay's Delight, Redhead y Pineapple Beauty, que es como se llaman en realidad. Los nombres de cultivar no se traducen, y buscar la versión castellana en un vivero no lleva a ninguna parte.

Como la etiqueta del vivero casi nunca da el nombre, si te enamoras de un cóleo concreto la única forma segura de conservarlo es tomarle esquejes antes de que llegue el frío. No vas a encontrar el mismo el año que viene.

En resumen

Todos los cóleos son Coleus scutellarioides, y lo que los diferencia es el cultivar. Antes de comprar, pregúntate tres cosas: si es de semilla (barato, variable, florece pronto) o de esqueje (uniforme y a menudo sin florecer), si el grupo tolera sol directo o pide sombra, y qué porte tiene, porque un colgante y un erguido no son intercambiables.

Si lo que necesitas es la parte de cultivo, el riego, el pinzado y la multiplicación por esqueje están contados en la guía de cretona o cóleo, y el enredo de nombres del género, en Plectranthus y el reparto con Coleus. Lo que se decide aquí, delante de la mesa del vivero, es lo otro: cuál te llevas.


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