Pocos géneros de jardín han cambiado tanto de forma en el papel como Plectranthus. En 1975 tenía unas trescientas especies; hoy, tras una revisión de 2019, se queda en poco más de setenta, y lo que salió de él no desapareció: fue a parar a Coleus y a un género nuevo, Equilabium. Entender ese movimiento es entender qué son estas labiadas africanas y asiáticas, porque el reparto no se hizo por capricho, sino siguiendo la estructura de la flor.

Lo que sí ha permanecido constante es su carácter hortícola: plantas de porte blando, tallo cuadrado, crecimiento rápido, esqueje que agarra sin esfuerzo y una respuesta espectacular al pinzado. En la jardinería española ocupan un hueco muy concreto, el de la sombra fresca de patio y el de la maceta colgante de galería.

Plectranthus de hoja variegada

De dónde vienen y qué aspecto tienen

Son labiadas, de la familia Lamiaceae, la misma de la salvia, la menta, el romero y la albahaca. El centro de diversidad está en el África subsahariana, con un núcleo importante en la provincia sudafricana del Cabo Oriental y en Natal; de ahí se extienden a Madagascar, a la India, al sudeste asiático, a Indonesia, a Australia y a algunas islas del Pacífico.

El aire de familia se reconoce enseguida. Tallo de sección cuadrada, hojas opuestas y cruzadas de par en par, casi siempre algo carnosas y con el borde festoneado o dentado, y con frecuencia una vellosidad corta que las hace suaves al tacto. La cara inferior suele llevar glándulas de aceite esencial, que se rompen al frotar y sueltan un olor que va del aromático agradable al claramente desagradable según la especie. Las flores son pequeñas, en espigas verticales, generalmente blancas, azules o lilas, y en la mayoría de las ornamentales son lo de menos: la hoja es el argumento.

El nombre viene del griego plektron, espolón, y anthos, flor. Alude a la protuberancia que muchas de estas flores tienen en la base del tubo de la corola, y ese detalle acabó siendo la clave del reparto taxonómico.

El reparto de 2019: qué se fue a Coleus

La historia tiene tres actos y conviene contarla entera, porque los catálogos, las etiquetas de vivero y los libros de jardinería llevan décadas usando los tres nombres a la vez.

Acto primero. Durante el siglo XIX y buena parte del XX, Coleus era un género independiente y muy usado: ahí estaban los coleos de hoja pintada de las plazas y los invernaderos victorianos.

Acto segundo. En los años setenta, el botánico sudafricano L. E. Codd concluyó que los caracteres que separaban Coleus de Plectranthus no aguantaban un examen riguroso y absorbió el primero dentro del segundo. Los coleos ornamentales pasaron a llamarse Plectranthus scutellarioides, y el género engordó hasta las trescientas especies.

Acto tercero. En 2019, un equipo dirigido por Alan Paton en Kew publicó un análisis molecular que demostró que ese Plectranthus hinchado no era un grupo natural: contenía linajes que no descendían de un antepasado común exclusivo. La solución fue partirlo en tres.

  • Plectranthus en sentido estricto, unas setenta especies, con el espolón o bolsa en la base del tubo de la corola que da nombre al género. Casi todas africanas y de Madagascar.
  • Coleus, resucitado, con más de doscientas especies, caracterizado porque los filamentos de los estambres están soldados en una vaina alrededor del estilo —de ahí el nombre, koleos significa vaina en griego—.
  • Equilabium, género nuevo de la África tropical de montaña, con la corola de labios aproximadamente iguales.

El resultado práctico es que muchas plantas conocidas cambiaron de apellido. El coleo ornamental es hoy Coleus scutellarioides; el orégano cubano, Coleus amboinicus; la planta anticanina, Coleus caninus; el forskohlii de la investigación farmacológica, Coleus barbatus. Y las papas africanas de tubérculo también. Mientras tanto, la planta del dinero de galería, Plectranthus verticillatus, se quedó donde estaba.

Nada de esto cambia el cultivo, y las etiquetas de vivero tardarán años en actualizarse. Pero saber que un Plectranthus de catálogo puede ser un Coleus de manual evita mucha confusión al buscar información.

Las ornamentales de hoja

Es el grupo que sostiene el uso de estas plantas en España, y todas comparten la misma virtud: dan volumen y color foliar en sombra luminosa, una situación en la que pocas plantas de temporada rinden.

Plectranthus verticillatus, sudafricana, de hoja redondeada, gruesa y lustrosa, es la de tallo colgante que se propaga en un vaso de agua y se regala de casa en casa; tiene artículo propio en este sitio.

Plectranthus madagascariensis, sobre todo en su forma variegada de borde blanco crema, se vende con el nombre de incienso o planta del incienso por el olor fuerte y balsámico de su hoja. Es rastrera, cubre bien y aguanta el sol de mañana.

Plectranthus argentatus, australiana, es la excepción de porte: forma un arbusto erguido de hasta un metro con hojas grandes cubiertas de un fieltro plateado que refleja la luz. Va bien como planta de contraste en macizo de temporada y admite más sol que las demás.

Plectranthus ciliatus es tapizante, con la hoja verde oscura y el envés y las nervaduras teñidos de púrpura; es de las que mejor cubren un talud en sombra en clima suave. Plectranthus ecklonii y Plectranthus fruticosus sí se cultivan por la flor: arbustos de metro y medio a dos metros que sacan en otoño panículas erguidas de flores lilas o blancas de treinta centímetros, muy vistosas y muy visitadas por abejorros.

Y los coleos de hoja pintada, ahora Coleus scutellarioides, que son un caso aparte por la variedad de dibujos y colores de su follaje; están tratados en el artículo del sitio dedicado a ellos.

Coleus amboinicus, el orégano cubano

Las aromáticas y las de olor disuasorio

El orégano cubano o orégano francés, Coleus amboinicus, es la aromática más difundida del grupo. Tiene la hoja gruesa, algo suculenta, cubierta de pelo blanco, y un aroma potente que recuerda al orégano y al tomillo por su contenido en carvacrol. Se usa como condimento en la cocina caribeña, india y del sudeste asiático, en cantidades pequeñas porque su intensidad es muy superior a la del orégano mediterráneo. En España se cultiva bien en maceta, a pleno sol o media sombra, y solo hay que resguardarlo de las heladas.

Con el nombre de planta anticanina o planta ahuyentagatos se vende Coleus caninus, un tapizante sudafricano cuya hoja, al rozarse, suelta un olor intenso y desagradable. Su reputación como repelente de perros y gatos en parterres no está respaldada por ensayos serios, y conviene tomarla con escepticismo: funciona como cubresuelos resistente a la sequía, que ya es bastante. Muy parecida y a menudo confundida con ella es Coleus neochilus, arbustito de hoja gris verdosa y flores azul violáceo en espiga corta, buena elección para rocalla en clima mediterráneo.

También en este bloque entra Coleus barbatus, la especie de la que se aisló la forskolina, un compuesto que ha sido objeto de mucha investigación farmacológica. Su uso tradicional en la medicina ayurvédica está documentado, pero la evidencia clínica sobre los complementos que la contienen es limitada y desigual; cualquier consulta sobre esto corresponde al médico o al farmacéutico, no a un artículo de jardinería.

Las de tubérculo: alimento en África occidental

Es la faceta menos conocida del grupo y la más antigua en cultivo. Dos especies producen tubérculos comestibles y llevan siglos sembrándose en el África subsahariana.

Coleus rotundifolius, antes Plectranthus rotundifolius, es la papa criolla africana, conocida también como patata hausa o patata frafra. Produce en la base tubérculos pequeños, del tamaño de una nuez, de piel oscura y carne blanca y aromática, con un sabor que recuerda a la patata con un fondo de nuez. Se cultiva en Nigeria, Ghana, Burkina Faso, Mali y Costa de Marfil, y también en Sri Lanka y el sur de la India, adonde llegó hace mucho.

Coleus esculentus, la patata de Livingstone, es la equivalente del África austral: planta más grande, de hasta un metro, con tubérculos alargados y amarillentos que se cosechan al final de la estación húmeda.

Ambas comparten una lógica agronómica interesante: son cultivos de ciclo corto, tolerantes a suelos pobres y arenosos, y con la producción bajo tierra, lo que las hace más seguras que un cereal frente a la irregularidad de las lluvias. En Europa no tienen presencia comercial y solo aparecen en colecciones de plantas útiles.

Porte, pinzado y cultivo común

Casi todo el género comparte una manera de crecer que condiciona su manejo: crecen mucho por el extremo del tallo y poco por los lados, así que sin intervención se estiran, pierden hojas por abajo y quedan desnudas de base.

La respuesta es el pinzado, que consiste en cortar o pellizcar el brote terminal por encima de un par de hojas. Al hacerlo se elimina la dominancia apical y las dos yemas axilares de ese nudo se activan, de modo que donde había un tallo salen dos. Repetido cada cinco o seis semanas durante el crecimiento, un ejemplar espigado se convierte en una mata densa. El material que se retira sirve de esqueje: los Plectranthus enraízan en agua o en sustrato ligero en un par de semanas, sin hormonas ni cuidados especiales, y admiten la operación de marzo a septiembre.

El resto del cultivo es simple. Luz: sombra clara o sol filtrado; el sol directo de julio quema las hojas de las especies de hoja fina, y la sombra profunda las ahíla. Sustrato: suelto, con drenaje, un universal con un 20 o 30 % de perlita basta. Riego: moderado y regular, dejando secar los primeros centímetros; son bastante más sensibles al encharcamiento que a la sequía puntual, aunque no toleran el cepellón seco muchos días. Abono: líquido para plantas verdes cada quince días de abril a septiembre.

Rusticidad: es el límite real en España. Salvo excepciones, sufren por debajo de los 5 °C y mueren con helada. Al aire libre todo el año solo funcionan en la franja litoral mediterránea, en el sur de Andalucía y en Canarias; en el resto del país se cultivan en maceta y se entran en octubre o se tratan como planta de temporada, guardando esquejes enraizados para la primavera siguiente, que es la costumbre práctica.

Las plagas habituales son las de cualquier planta blanda de interior: mosca blanca en el envés, araña roja en ambiente seco y cochinilla algodonosa en las axilas. El jabón potásico aplicado al atardecer resuelve la mayoría de los casos si se detectan pronto.

En resumen

Plectranthus es un género de labiadas africanas, malgaches y asiáticas de tallo cuadrado, hoja opuesta y a menudo aromática, que la revisión de 2019 redujo de unas trescientas especies a unas setenta al devolver a Coleus lo que tiene los estambres soldados en vaina y crear Equilabium para un tercer linaje. El espolón en la base de la corola es lo que define a los Plectranthus de verdad.

Dentro del conjunto conviven ornamentales de hoja para sombra fresca —P. verticillatus, P. madagascariensis, P. argentatus, P. ciliatus, y los coleos, hoy Coleus scutellarioides—, aromáticas como el orégano cubano Coleus amboinicus, y cultivos de tubérculo del África occidental como Coleus rotundifolius.

El manejo es común a casi todos: luz filtrada, sustrato drenante, riego regular sin encharcar, pinzado cada mes y medio para que no se estiren, esqueje facilísimo y protección frente al frío por debajo de 5 °C.


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