Si has llegado buscando la cimicífuga porque la has visto en una estantería de herbolario, lo primero es lo que no vas a encontrar aquí. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para esta planta; las que existen para cualquier alimento están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no un artículo de internet. Además, se han descrito casos de daño hepático asociados al consumo de extractos de esta especie, y esa es razón suficiente para que quien esté tomando un preparado con ella y note cansancio, orina oscura o color amarillento en la piel o los ojos lo consulte con su médico y no con una página de jardinería.

Dicho eso, la cimicífuga es una planta de jardín muy buena y bastante desconocida en España. Es una vivaz de bosque, de sombra y suelo fresco, que en pleno verano levanta unas varas blancas y estrechas por encima de un follaje amplio y dividido. Su nombre correcto hoy es Actaea racemosa, aunque casi todos los catálogos la siguen llamando Cimicifuga racemosa. Ninguna parte de la planta se come: el género Actaea se considera tóxico por ingestión.

Mata de Actaea racemosa con varas de botones florales Actaea racemosa en botón, antes de que las espigas se abran en blanco.

Qué planta es y por qué tiene dos nombres científicos

Actaea racemosa L. es una ranunculácea del este de Norteamérica, de los bosques caducifolios de los Apalaches y su entorno. Durante casi dos siglos se la clasificó en el género Cimicifuga, como Cimicifuga racemosa, y los estudios moleculares acabaron devolviéndola a Actaea, que es donde Linneo la había puesto en origen. Por eso hoy verás los dos binomios en viveros, etiquetas y bibliografía, y los dos se refieren a la misma planta.

El nombre Cimicifuga viene del latín cimex, chinche, y fugare, ahuyentar. No se lo pusieron por esta especie sino por una pariente euroasiática de olor desagradable a la que se atribuía espantar insectos, y de ahí pasó a todo el género. En castellano encontrarás cimicífuga, cimífuga y, traducido del inglés, hierba de la chinche.

Conviene no confundirla con Actaea simplex, la de follaje oscuro que se vende para jardín y que tiene su propia ficha en el sitio. Son dos especies distintas: la asiática florece en otoño y tiene selecciones de hoja casi negra, y Actaea racemosa es americana, de hoja verde y floración de verano.

Cómo reconocerla

Forma una mata amplia de hojas basales grandes, compuestas y divididas dos o tres veces en foliolos ovales con el margen muy dentado. El conjunto recuerda bastante a una hoja de sauco o de aralia, y ocupa más espacio del que uno calcula al plantarla.

Lo que la delata a distancia es la inflorescencia: una vara erguida, delgada y muy alta, que se levanta bien por encima del follaje y termina en un racimo cilíndrico y estrecho de flores diminutas. Cada flor apenas tiene pétalos visibles y lo que se ve es un penacho de estambres blancos, de modo que la espiga entera parece una vela de espuma. Florece en pleno verano, en junio y julio, que es justo cuando el jardín de sombra suele estar parado.

El olor de la flor no es agradable de cerca. Es fuerte y algo rancio, y atrae moscas y escarabajos, que son sus polinizadores. Es un motivo para no plantarla pegada a una ventana o a una zona de estar.

El fruto no es una baya. A diferencia de otras Actaea, que dan frutos carnosos de colores llamativos, esta forma folículos secos que al madurar suenan al moverse con el viento, un detalle que en inglés le ha dado el apodo de rattle-top. El rizoma es grueso, nudoso y muy oscuro, casi negro, y de ahí viene el nombre inglés de black cohosh, donde cohosh es una palabra de origen algonquino.

Es tóxica por ingestión

Las plantas del género Actaea se consideran tóxicas por ingestión, y esa advertencia vale también para esta. No hay ninguna parte que se coma ni ningún uso culinario, y la planta fresca del jardín no se prepara ni se toma de ninguna manera. Si hay niños pequeños, conviene elegir la ubicación con eso en la cabeza.

Ante una ingestión accidental, la consulta es al médico o al veterinario, o al Instituto Nacional de Toxicología. Nada más.

Existe además un uso tradicional documentado entre los pueblos indígenas del este de Norteamérica, que emplearon el rizoma de esta especie, y de ahí pasó a la farmacopea de los colonos y más tarde al mercado de complementos europeo. Eso es tradición y contexto histórico, no una indicación: no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica, y ya has leído arriba lo que hay que saber sobre los extractos.

Dónde funciona en España

Es una planta de bosque caducifolio húmedo, y ese es su límite. Quiere sombra o media sombra, aire fresco y suelo que no se seque. El sol directo del verano le quema el follaje, y el calor seco la castiga aunque el suelo tenga agua.

Prospera sin problema en Galicia, la cornisa cantábrica, el Pirineo y los jardines de montaña con verano fresco. En el interior peninsular y en el litoral mediterráneo es una planta difícil: solo tiene sentido en el rincón más sombrío y fresco de la parcela, con suelo profundo, acolchado permanente y riego durante toda la temporada seca. En clima cálido y seco de verdad, es mejor dedicar ese sitio a otra cosa.

El frío no la preocupa. Resiste heladas fuertes, pierde toda la parte aérea en invierno y rebrota de la cepa en primavera. Necesita ese reposo.

Suelo, riego y plantación

Suelo humífero, profundo y fresco, con mucha materia orgánica y reacción ácida o neutra, del tipo del suelo de un hayedo o un robledal. En terreno calizo, pobre y seco se queda parada y no llega a florecer.

El riego tiene que mantener el suelo constantemente fresco, sin encharcar. Un golpe de sequía se paga con los bordes de las hojas quemados y, muchas veces, con la floración perdida ese año. El acolchado grueso de hojarasca, corteza o compost al pie no es un adorno, es parte del cultivo, y es lo que más reduce la frecuencia de riego.

Se planta en otoño o a comienzos de primavera, dejando sitio de sobra: la mata adulta ocupa bastante y las varas florales suben mucho, así que su lugar está en la segunda o tercera fila del parterre. En zonas ventosas las varas agradecen un tutor discreto.

Tarda en instalarse. Un ejemplar recién plantado puede necesitar dos o tres temporadas para dar su tamaño y su floración plena, y no conviene juzgarla por el primer año. A cambio es longeva y mejora con el tiempo, siempre que no la muevas.

Multiplicación y mantenimiento

Por división de mata, en primavera cuando empieza la brotación o en otoño, cortando el rizoma en porciones con yemas y raíces. Se hace con poca frecuencia y solo cuando la mata es grande: no le gusta que la molesten y tras dividirla tarda una o dos temporadas en recuperarse.

Por semilla es posible pero lento. Necesita pasar frío para germinar, así que se siembra en otoño en semillero al aire libre y se deja a la intemperie todo el invierno. Las plantas tardan varios años en llegar a flor.

El mantenimiento se reduce a poco: retirar hojas estropeadas, cortar las varas cuando terminan o dejarlas en pie si te gusta la estructura seca en invierno, y vigilar caracoles y babosas en primavera, que en un rincón húmedo y sombrío son su problema principal y atacan justo a los brotes tiernos.

Con qué plantarla

Su sitio es el jardín de sombra fresca y el borde de bosque, con hostas, helechos, astilbes, Tiarella, anémonas de otoño y hortensias, que piden lo mismo que ella. El contraste funciona bien: follaje amplio y dividido abajo, espigas verticales y ligeras arriba, en un ambiente donde casi todo tiende a ser horizontal.

En resumen

La cimicífuga o Actaea racemosa, que muchos catálogos siguen llamando Cimicifuga racemosa, es una vivaz de bosque norteamericano que florece en verano con espigas blancas y estrechas sobre un follaje amplio y muy dividido. Quiere sombra, suelo humífero y fresco y riego constante, así que es fácil en el norte húmedo y complicada en clima mediterráneo. Se planta y se deja quieta, porque tarda dos o tres años en dar lo suyo y no lleva bien que la muevan.

Y lo que de verdad importa antes de comprarla en otra parte: no existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para ella en el marco del Reglamento (CE) 1924/2006, se han descrito casos de daño hepático asociados a sus extractos, y el género Actaea se considera tóxico por ingestión. Aquí es una planta de jardín, y solo eso.


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