Actaea simplex es una vivaz de sombra originaria del este de Asia, de la familia de las ranunculáceas, que durante mucho tiempo se llamó Cimicifuga simplex y que todavía hoy se vende con los dos nombres. El Grupo Atropurpurea reúne las selecciones de follaje oscuro, y son estas las que han hecho conocida a la planta en jardinería: hojas grandes, muy divididas, de un púrpura casi negro, sobre las que se levantan en otoño unas varas florales blancas, estrechas y perfumadas.
Su valor en el jardín es doble y poco frecuente. Primero, aporta follaje oscuro en zonas de sombra, algo raro, porque la mayoría de las plantas de hoja púrpura necesitan sol para dar color. Segundo, y sobre todo, florece en septiembre y octubre, cuando el jardín de sombra ya ha dado todo lo que tenía y prácticamente nada queda en flor. Es una planta de final de temporada, y ese es su papel.
Cómo reconocerla
Forma una mata amplia de hojas basales grandes, compuestas y divididas dos o tres veces en foliolos ovales con el margen fuertemente dentado. En los cultivares del Grupo Atropurpurea el color va del bronce oscuro al granate casi negro, más intenso en la brotación de primavera y en las hojas que reciben algo más de luz, y algo más apagado hacia el verde bronceado en sombra profunda.
La inflorescencia es lo que la delata a distancia: una vara erguida, delgada y muy alta que se eleva bastante por encima del follaje, a menudo por encima del metro, rematada por un racimo cilíndrico y estrecho de flores diminutas. Cada flor apenas tiene pétalos visibles y lo que se ve es un penacho de estambres blancos o rosados, de modo que la espiga entera parece un cepillo o una vela de espuma. Desprende un perfume dulce e intenso, perceptible a varios metros en una tarde templada de otoño.
Entre las selecciones más difundidas están 'Brunette' y 'James Compton', ambas de follaje muy oscuro y flores blanco rosado.
Atención: es una planta tóxica
Las plantas del género Actaea son tóxicas por ingestión, y sus frutos en particular. No deben consumirse ni emplearse de ninguna manera, y conviene tenerlo presente al elegir la ubicación si hay niños pequeños en el jardín.
Hay una razón adicional para insistir en esto. Una especie emparentada, cultivada y comercializada como planta medicinal, ha popularizado el nombre de cimicífuga en el ámbito de los preparados de herboristería, y esa asociación puede llevar a confusión con la planta ornamental. Son cosas distintas: esta es una vivaz de jardín y no debe darse ningún uso interno a ninguna de sus partes.
Dónde plantarla en España
Es una planta de sombra o semisombra, de bosque húmedo, y ahí está su gran condición. El sol directo de verano le quema el follaje y le seca la mata, y el calor seco combinado con aire árido la castiga aunque tenga agua en el suelo.
Prospera bien en Galicia, la cornisa cantábrica, el Pirineo y las zonas de montaña con verano fresco, y en general en jardines de sombra del tercio norte. En el interior peninsular y en el clima mediterráneo es una planta difícil, y la única forma de cultivarla con garantías es reservarle el rincón más fresco y sombrío del jardín, con suelo profundo, mucha materia orgánica, acolchado permanente y riego regular durante toda la temporada seca. En clima cálido y seco de verdad, es mejor no intentarlo.
El frío, en cambio, no es problema. Resiste heladas fuertes sin dificultad y necesita ese reposo invernal: la parte aérea desaparece por completo y rebrota en primavera.
Suelo y riego
Quiere un suelo humífero, profundo, fresco y bien drenado, con abundante materia orgánica, del tipo del suelo de un bosque caducifolio. Prefiere reacción ácida o neutra, y en suelos calizos y pobres se estanca. Un aporte generoso de compost o de mantillo en la plantación, y otro cada otoño, es lo que marca la diferencia.
El riego debe mantener el suelo constantemente fresco, sin encharcar. Es una planta que no perdona un golpe de sequía: las hojas se queman por los bordes, se secan y la mata pierde la floración de ese año. El acolchado grueso de corteza, hojarasca o compost al pie no es un lujo, es parte del cultivo.
Mantenimiento
Es una vivaz de bajo mantenimiento una vez situada. Se limita a retirar las hojas estropeadas, cortar las varas florales cuando terminan (o dejarlas, porque los tallos secos aguantan bien en pie durante el invierno) y limpiar la mata cuando la parte aérea se agosta.
Las varas altas pueden necesitar tutor en lugares expuestos al viento o cuando la planta está en sombra muy profunda y los tallos salen más largos y débiles de lo normal.
Tarda en instalarse. Un ejemplar recién plantado puede necesitar dos o tres temporadas para alcanzar su tamaño y su floración plena, y no conviene juzgarla por el primer año. A cambio, es longeva y mejora con el tiempo.
Plagas y problemas frecuentes
Los caracoles y las babosas son su enemigo principal, y atacan justamente en primavera, cuando salen los brotes tiernos del suelo en un ambiente húmedo y sombrío. Un ataque temprano puede arruinar la brotación entera de la temporada, así que es el momento en el que hay que estar atento.
El resto de problemas son casi siempre ambientales: hojas quemadas por sol directo, bordes secos por falta de agua o por aire seco, plantas que no florecen porque están en sombra excesiva o porque llevan años sin un aporte de materia orgánica. En suelos pesados y mal drenados puede pudrirse la corona en invierno.
Multiplicación
Por división de mata, en primavera al empezar la brotación o en otoño. Hay que hacerlo con cuidado y sin frecuencia: no es una planta a la que le guste que la molesten, y tras dividirla tarda una o dos temporadas en recuperarse. Solo tiene sentido cuando la mata es ya grande y se quiere multiplicar.
Por semilla también es posible, pero es lento: necesita un periodo de frío para germinar, así que la siembra se hace en otoño en semillero al aire libre, dejando que pase el invierno a la intemperie. Las plantas obtenidas tardan varios años en florecer, y en el caso de los cultivares de follaje oscuro la descendencia no reproduce fielmente el color de la madre.
Usos en el jardín
Su sitio es el jardín de sombra fresca y el borde de bosque. Combina muy bien con hostas, helechos, astilbes, heucheras, anémonas de otoño y hortensias, que comparten sus mismas exigencias de suelo y luz. El follaje oscuro funciona como fondo o como contraste frente a hojas verde claro o variegadas, y aporta profundidad a una composición de sombra que de otro modo sería toda del mismo tono.
Se planta en la segunda o tercera fila del parterre, por la altura de sus varas, y funciona especialmente bien en grupos de tres o cinco pies, donde las espigas verticales crean un efecto de repetición.
Es también una buena flor cortada, de porte esbelto y muy perfumada, y sus espigas secas mantienen interés estructural en el jardín invernal. Su floración tardía tiene además valor ecológico: aporta néctar en un momento del año en que ya escasea.
En resumen
La cimicífuga de hoja púrpura es una vivaz de sombra que resuelve dos problemas a la vez: da follaje oscuro donde no llega el sol y florece en septiembre y octubre, cuando el jardín umbrío ya no ofrece nada. Sus espigas blancas, altas, estrechas y muy perfumadas son inconfundibles.
Exige suelo humífero, fresco y bien drenado, sombra o semisombra y riego constante, condiciones que la hacen fácil en el norte húmedo y complicada en clima mediterráneo, donde solo funciona en el rincón más fresco y con mucho acolchado. Es tóxica por ingestión, tarda en instalarse y no le gusta que la muevan, así que conviene elegir bien el sitio a la primera y dejarla trabajar.