Si has llegado aquí porque tu cabeza de viejo ya no es blanco sino gris sucio, o porque los mechones de arriba son largos y los de abajo se han quedado en cuatro pelos, la respuesta corta es que casi todo eso es normal y una parte no tiene arreglo. La lana blanca no se regenera sobre el tallo viejo: cada areola produce sus pelos cuando se forma, y a partir de ahí solo se ensucian, se rompen y se apelmazan. Lo blanco de verdad es siempre la punta, que es lo que la planta ha crecido este año.

La otra parte sí depende de ti, y es la que trata este artículo: cómo se riega un cactus lanudo sin mojarle el pelo, por qué la cal del agua deja manchas que ya no se van y por qué con poca luz los pelos nuevos salen cortos y ralos. También verás que el nombre cabeza de viejo se lo reparten varios cactus distintos.

Cephalocereus senilis joven, cubierto de pelos blancos Ejemplares jóvenes de Cephalocereus senilis, con la lana todavía intacta y muy blanca.

Qué planta es exactamente

El cabeza de viejo clásico es Cephalocereus senilis, un cactus columnar endémico de una zona pequeña del este de México, en cañones calizos con matorral seco. Es una especie de área muy reducida y amenazada en su medio, lo que no impide que sea de los cactus más vendidos del mundo: todo lo que hay en comercio procede de vivero.

El nombre del género viene del griego kephalé, cabeza, y de cereus, cirio, por el porte de columna. El epíteto senilis significa anciano, y va en minúscula aunque muchos textos lo escriban con mayúscula. En su medio se convierte en una columna alta y sin ramificar, pero en maceta no se acerca ni de lejos a eso y no llega a florecer: las flores salen del cefalio, y el cefalio no se forma hasta que el ejemplar es muy grande y muy viejo.

Otros cactus que se venden con el mismo nombre

Cabeza de viejo, viejito y nombres parecidos se aplican también a Espostoa lanata y a otras espostoas peruanas, a los Oreocereus andinos y a varias mamilarias lanudas que en México se llaman viejitas. Todos son cactus cubiertos de blanco, pero ni son el mismo género ni tienen el mismo porte.

Cactus globoso cubierto de lana blanca con flores rosas Esta foto venía en el artículo original y no es un Cephalocereus: es un cactus globoso y amacollado del grupo de las mamilarias lanudas, con flores rosas en corona. Sirve justo para ver la diferencia de porte.

La forma rápida de separarlos es el porte. Cephalocereus senilis es una columna única, sin macollar de joven, con pelos largos que cuelgan por todo el tallo. Las espostoas forman una funda de lana corta y apretada, casi de fieltro. Y los cactus globosos, agrupados en cojín y con las flores en corona alrededor del ápice son mamilarias. Si lo que tienes es una bola y no un cirio, no es un Cephalocereus.

El pelo no es pelo

Los mechones blancos son espinas radiales modificadas: finas, flexibles y sin pigmento, hasta parecer cabello. Debajo hay espinas centrales de verdad, cortas, rígidas y punzantes, escondidas en la lana. Por eso la regla es no acariciarlo: la mano entra en algo que parece un peluche y sale con espinas clavadas difíciles de ver.

La lana verdadera, tejido de tricomas, es la del cefalio, y aparece mucho más tarde. El detalle botánico está en suculentas y cactus con pelos.

Por qué la lana blanca se pierde con la edad

Tres cosas ocurren a la vez y ninguna se corrige plantando mejor.

La primera es que las espinas capilares no se renuevan. Salen de la areola cuando esa areola se forma, en el ápice, y a partir de ahí envejecen con el tallo: se parten, se doblan y acortan. Un ejemplar viejo tiene arriba el pelo largo y abajo el tallo casi desnudo, y eso es el curso normal de la planta, no un fallo de cultivo.

La segunda es la suciedad. El pelo es una trampa perfecta para el polvo, el polen, los restos de sustrato que salpican al regar y el hollín urbano. Ese material se queda dentro del mechón y lo tiñe de gris y luego de pardo. Es lo único sobre lo que se puede actuar algo, y con cuidado.

La tercera es la cal del agua. Cuando se riega por encima y la gota se seca sobre el pelo, deja un residuo calcáreo que apelmaza el mechón y al que se pega después todo lo demás. Esas manchas no se van, y en zonas de agua dura basta una temporada para arruinar un ejemplar bonito.

Hay un cuarto factor, la luz. Este cactus produce pelo largo y denso en respuesta a la insolación fuerte, que es justo de lo que le protege. Con poca luz, el crecimiento nuevo sale alargado, delgado y con mucho menos pelo. Si el ápice se estira y se ve verde entre la lana, es falta de luz.

Cómo regarlo sin manchar el pelo

La norma es que el agua no toque nunca la parte aérea. En la práctica hay dos maneras de conseguirlo.

La primera es regar por el borde de la maceta, con el pico de la regadera metido por debajo de la lana y despacio, para que no salpique. Ayuda cubrir el sustrato con una capa de gravilla: evita que el riego levante partículas finas que acaban en el pelo.

La segunda es regar por inmersión: se pone la maceta en un recipiente con agua, se deja subir por capilaridad hasta que el sustrato esté húmedo del todo y se retira y se escurre bien. Es lo más seguro con ejemplares muy lanudos, siempre que no se quede reposando en agua.

Si el agua del grifo es dura, usa agua de lluvia o descalcificada al menos para este cactus. Y la suciedad se quita en seco: pincel blando, brocha de maquillaje o aire a poca presión. Nada de detergente ni de champú, que es la receta más rápida para dejar el pelo hecho un estropajo.

Luz, sustrato y descanso invernal

Luz. Cuanta más, mejor, siempre que la planta esté aclimatada. Un ejemplar recién comprado que venía de un invernadero sombreado se quema si lo sacas de golpe a pleno sol de verano: la exposición se sube poco a poco. En interior, la ventana más luminosa que tengas.

Sustrato. Mineral y muy drenante: arena gruesa, gravilla, pómice o akadama con una proporción pequeña de materia orgánica. Maceta con agujero, a ser posible de barro, que seca antes. Tienes la mezcla explicada con detalle en cómo hacer un sustrato para cactus.

Riego. En crecimiento, generoso y espaciado, dejando secar el sustrato en profundidad entre riegos. En invierno, prácticamente nada: la causa de muerte número uno de este cactus es la pudrición de la base por riego en frío.

Invierno. Reposo fresco, muy luminoso y seco, sin llegar a helarse. Lo peor que se le puede hacer es tenerlo caliente y a oscuras, porque sigue creciendo con días cortos y saca un tallo estirado que ya no se corrige.

Cefalio lanudo de Cephalocereus senilis con flores Las flores salen del cefalio, la masa densa de lana que la planta forma en un costado cuando ya es muy grande y muy vieja. En maceta no vas a verlo.

Multiplicación y problemas

Se multiplica por semilla, que es lento pero perfectamente factible en semillero cubierto y con calor. También es frecuente encontrarlo injertado sobre un patrón de crecimiento rápido: eso acelera mucho los primeros años, aunque a la larga el patrón condiciona la vida de la planta. De esqueje no se saca, porque de joven no ramifica.

De plagas, la que más molesta es la cochinilla algodonosa, porque el pelo le da un escondite ideal y su masa blanca se confunde con la lana. Revísalo de cerca entre los mechones: la cochinilla se concentra en las axilas y se mueve, la lana no. Si hay que tratar, la dosis y el uso son los de la etiqueta de un producto autorizado para jardinería exterior doméstica, que se consulta en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, con la prevención y los medios físicos por delante del químico.

El otro problema clásico es el marchitamiento súbito con la base blanda y oscurecida: es pudrición, casi siempre por exceso de agua o sustrato que retiene demasiado, y cuando se ve suele ser tarde. Se previene con drenaje y riego escaso en invierno, no con productos.

De dónde sale la planta que compras

La familia Cactaceae está incluida en el convenio CITES sobre comercio internacional de especies amenazadas, aplicado en la Unión Europea a través del Reglamento (CE) 338/97. Los ejemplares de comercio proceden de propagación en vivero y no plantean ningún problema. Lo que no es legal es recolectar cactus en la naturaleza o comprarlos a quien los extrae del campo, y en una especie de área tan reducida como esta, la extracción de ejemplares silvestres es una amenaza real y no un tecnicismo.

Para un aficionado eso se traduce en comprar en viveros y desconfiar de los ejemplares grandes y viejos a precio sospechosamente bajo, que es la señal habitual de una planta arrancada del campo.

En resumen

El pelo blanco del cabeza de viejo son espinas modificadas que la planta fabrica una sola vez, en el ápice, y que nunca se renuevan sobre el tallo ya formado. Por eso un ejemplar viejo tiene la cabeza blanca y el pie pelado, y por eso el oscurecimiento por edad no se arregla. Lo que sí puedes evitar es lo que lo estropea antes de tiempo: la suciedad, las manchas de cal del riego por encima y la falta de luz, que saca pelo corto y tallo estirado.

Riega por el borde o por inmersión, con agua blanda si la tuya es dura, deja secar bien entre riegos y tenlo fresco, luminoso y seco en invierno. Limpia en seco con un pincel y no le apliques jabones. Y comprueba que el ejemplar que compras viene de vivero: Cephalocereus senilis es una especie de distribución muy pequeña en México y la recolección en el campo es su principal problema.


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