Antes de nada, lo que importa: el boj es tóxico. Toda la planta, hojas, corteza y semillas, contiene alcaloides esteroídicos, y su ingestión provoca cuadros digestivos y nerviosos en personas y en animales. No se come, no se prepara nada con él y no se usa como remedio casero, por mucho que la literatura antigua lo mencione. Si un niño, un perro, un gato o el ganado ha comido hojas de boj, se llama al médico o al veterinario, o al Instituto Nacional de Toxicología, y no se intenta nada por cuenta propia.

Dicho eso, el boj (Buxus sempervirens) es una de las plantas más interesantes que hay en un jardín europeo, y no por sus hojas sino por lo que hay debajo de la corteza. Su madera es tan densa y de grano tan fino que durante siglos fue el material de precisión de media Europa, y esa densidad y esa lentitud de crecimiento son dos caras de lo mismo. Este artículo va de eso: de la madera del boj, de por qué crece tan despacio y de lo que esa lentitud significa para quien tiene un seto.

Follaje denso y brillante de boj

Qué planta es, en dos líneas

Arbusto o arbolito de hoja perenne de la familia Buxaceae. Hojas pequeñas, opuestas, coriáceas, de un verde oscuro brillante por el haz y más mate por el envés, con el ápice a menudo escotado. Las flores son diminutas, verdosas y sin pétalos vistosos, agrupadas en glomérulos en la axila de las hojas, y huelen de una manera muy característica que a mucha gente le resulta desagradable. En España es planta silvestre en buena parte de la mitad norte y del este peninsular, donde forma bojedales, y en Baleares y el sur hay además Buxus balearica. El detalle de especies está en tipos de boj.

Por qué crece tan despacio

El boj es una planta de estrategia conservadora. Invierte poco en crecer deprisa y mucho en durar: hoja perenne y coriácea que le cuesta cara pero le dura varios años, entrenudos cortísimos y anillos de crecimiento muy estrechos. Un ejemplar de un metro puede llevar décadas en el sitio, y en las bojedas de montaña hay matas viejísimas que apenas levantan del suelo.

Esa estrategia encaja con dónde vive. El boj prospera en suelos calizos y pedregosos, en laderas donde el agua se va en cuanto llueve, y aguanta la sombra bajo el arbolado. En esos sitios no hay recursos para pegar estirones, y lo que sobrevive es lo que gasta poco. Tolera el frío peninsular sin problema y aguanta la sequía una vez establecido, aunque en maceta no perdona el descuido.

Para el jardín, esa lentitud tiene dos consecuencias opuestas. La buena: un seto de boj bien recortado mantiene la forma mucho tiempo entre pasadas de tijera, y por eso es la planta de la topiaria desde el Renacimiento, con los parterres de los jardines formales franceses e italianos como ejemplo más conocido. La mala: si algo se lo come o se lo seca, la recuperación tarda años. Un seto de boj arruinado no se rehace en una temporada.

La madera: el material de precisión de Europa

La madera del boj es de color amarillo pálido casi uniforme, sin diferencia clara entre albura y duramen, de grano finísimo y textura homogénea. Es de las maderas más densas que se producen en Europa, hasta el punto de que un trozo bien seco apenas flota. Y esa homogeneidad, más que la dureza, es lo que la hizo insustituible.

Se talla en cualquier dirección sin astillarse, admite detalles minúsculos y aguanta el desgaste. Con ella se hicieron durante siglos piezas de ajedrez, reglas y escuadras, husos y bolillos, mangos de herramienta, peines, cajas pequeñas, boquillas y cuerpos de instrumentos de viento de madera, y las maderas de encaje de los grabadores.

El uso más notable es el grabado a la testa, la xilografía que se hace sobre la sección transversal del tronco en lugar de sobre la tabla longitudinal. Al cortar a contrafibra, el grano deja de importar y se puede grabar una línea finísima en cualquier dirección, y esa técnica, popularizada en el siglo XVIII por Thomas Bewick, es la que permitió ilustrar libros y periódicos con detalle antes de la fotografía. Que la madera de boj llegue en piezas pequeñas, porque el tronco nunca es grueso, dejó de ser un inconveniente: los tacos de testa se encolaban unos con otros para formar planchas mayores.

De ahí viene incluso una parte del vocabulario. El latín buxus dio nombre a la caja hecha con esa madera, y de ahí salen el inglés box y el francés boîte. Cuando una madera presta el nombre al recipiente, es que se usó mucho.

Lo que esto significa para tu seto

Si entiendes que el boj crece poco y la madera es densa, casi todo lo demás se deduce. La poda de recorte es superficial y frecuente, no drástica: se recorta el crecimiento tierno del año y se mantiene la forma, porque los cortes sobre madera vieja sin hoja tardan mucho en rebrotar y a veces no rebrotan. Las tijeras tienen que estar afiladas, porque la ramilla es dura y una tijera mellada machaca en vez de cortar, y los extremos machacados pardean.

Conviene además no recortar con sol fuerte ni en plena ola de calor, porque el follaje interior que queda de golpe expuesto se quema. Y el momento importa también por la plaga, que es el otro asunto.

La oruga del boj, y por qué es tan grave aquí

La polilla del boj, Cydalima perspectalis, llegó a Europa desde Asia oriental y se ha extendido con una rapidez notable. Sus orugas devoran el follaje y, cuando se acaba, roen la corteza de las ramillas, lo que remata la planta. Un seto se puede quedar pelado en cuestión de días.

Aquí es donde la lentitud del boj se vuelve en su contra: una planta de crecimiento rápido rebrota y se recupera, y el boj no. Por eso el control depende de vigilar y actuar pronto, revisando el interior del seto donde las orugas hacen sus telas, más que de curar un seto ya devorado. Todo el detalle del ciclo, cómo reconocer la oruga y el adulto y en qué momento hacer cada cosa está en polilla del boj, y el manejo general de la planta en boj: cultivo y poda.

Sobre tratamientos, tres cosas que valen siempre. No se dan aquí dosis ni materias activas: la dosis legal es la que figura en la etiqueta del envase. En jardinería doméstica solo pueden usarse productos autorizados para ese uso, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y el uso profesional exige carné de aplicador. Y el marco es el Real Decreto 1311/2012, de uso sostenible de productos fitosanitarios, que pone la gestión integrada de plagas por delante: prevención, vigilancia y medios físicos y biológicos antes que el químico, sin tratar en floración ni en horas de vuelo de las abejas.

La toxicidad, otra vez y con detalle

Los alcaloides del boj están en toda la planta. En personas la ingestión de hojas produce vómitos, diarrea y, en cantidad, síntomas nerviosos. En animales el riesgo es mayor por el tamaño: perros que mordisquean un seto, gatos que juegan con recortes, y sobre todo ganado que ramonea el boj cuando no hay otra cosa, un caso descrito desde antiguo en zonas de bojedal.

Los recortes de poda no se echan al pasto ni se dejan donde los alcance un animal. Y si ha habido ingestión, la llamada es al veterinario, al médico o al Instituto Nacional de Toxicología, sin remedios caseros por medio. El texto que ocupaba esta página proponía decocciones de boj para el cuero cabelludo y otros usos; se ha retirado entero. En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las autoriza la Comisión tras evaluación científica, no un artículo de internet, y en una planta tóxica esas recomendaciones no son solo infundadas, son peligrosas.

En resumen

El boj es tóxico en todas sus partes y no tiene ningún uso interno recomendable, así que lo primero es tenerlo claro y mantener los recortes lejos de animales. Lo que sí tiene es una madera excepcional, amarilla, densa y de grano finísimo, que fue durante siglos el material de las piezas pequeñas y precisas y la base del grabado a la testa.

Esa madera es la otra cara de su crecimiento lentísimo, y esa lentitud es lo que lo hace insuperable para la topiaria y lo que lo deja indefenso ante la oruga del boj. Un seto de boj es una inversión a años vista: se recorta poco y a menudo, se vigila de cerca, y se asume que lo que se pierde no se recupera en una temporada.


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