Si has llegado buscando para qué sirve la Asclepias, lo primero es lo que casi nunca se cuenta: todas las especies del género segregan un látex blanco y espeso que contiene cardenólidos, glucósidos de acción cardíaca. Ese látex es tóxico por ingestión para personas y animales, y es un irritante grave en el ojo, capaz de provocar una conjuntivitis intensa y lesiones en la córnea que tardan semanas en resolverse. Basta podar sin guantes y frotarse la cara después.

Con perros, gatos y ganado el riesgo es real aunque poco frecuente: el sabor es muy amargo y eso suele frenarlos, pero hay intoxicaciones descritas en ovejas, caballos y vacuno que la pastan cuando escasea el forraje. Ante cualquier ingestión, o si el látex entra en un ojo, el sitio al que hay que acudir es el médico, el veterinario o el Instituto Nacional de Toxicología. Nada de remedios caseros y nada de antídotos de internet. Y con eso claro, sí: es una planta de jardín excelente, y a continuación va lo que de verdad conviene saber de ella.

Qué es exactamente una asclepias

Asclepias es un género amplio, de en torno a dos centenares de especies, casi todas americanas, encuadrado hoy en la familia Apocynaceae. Durante décadas se clasificó en una familia propia, las asclepiadáceas, y por eso todavía verás ese nombre en catálogos de vivero y en libros antiguos. Es el mismo cambio taxonómico que afectó a la adelfa, la estefanotis o la Hoya, todas parientes suyas. Puedes ver el contexto de la familia en apocináceas.

Son matas o subarbustos herbáceos, de hoja entera y opuesta o verticilada, que florecen en umbelas. La flor tiene una estructura rarísima para lo que estamos acostumbrados: el polen no va suelto, sino empaquetado en polinias, pares de sacos que un insecto grande engancha con las patas y arrastra hasta otra flor. Por eso una planta sola rara vez cuaja semilla y por eso, si quieres fruto, necesitas insectos de cierto tamaño visitando.

El fruto es un folículo fusiforme que madura, se abre por una línea de sutura y suelta las semillas.

Asclepias en flor, con las umbelas anaranjadas y los botones aún cerrados Umbela de asclepias de flor anaranjada. Los botones cerrados y las flores abiertas conviven en la misma inflorescencia.

De dónde viene lo de algodoncillo

El nombre popular más extendido para el género es algodoncillo, y no tiene nada que ver con la flor. Viene de la semilla: cada una lleva un penacho de pelos sedosos, un vilano, que la lleva lejos con el viento. Cuando el folículo se abre y el viento pega, lo que sale de la planta es un puñado de motas blancas volando, exactamente igual que un algodón deshecho. En inglés la llaman milkweed, "hierba de la leche", y ahí el nombre apunta al látex en vez de a la semilla. Las dos cosas que dan nombre a la planta, el látex y el vilano, son justo las dos que hay que entender de ella.

Ese vilano ha tenido aprovechamiento textil como relleno fuera de España, pero no he podido confirmar los detalles con fuentes fiables a mano, así que lo dejo como apunte y no como dato. Lo que sí tiene consecuencia práctica en un jardín es la capacidad de dispersión: si no quieres plántulas repartidas por todas partes, corta los folículos verdes antes de que se abran.

Qué especies te vas a encontrar aquí

Bajo el nombre de asclepias se venden y se cultivan en España cosas bastante distintas:

  • Asclepias curassavica, la flor de sangre o bandera española, de flores rojas y naranjas y floración larguísima. Es la más común en vivero y tiene ficha propia en flor de sangre, con sus cuidados, su poda y su multiplicación.
  • Asclepias tuberosa, norteamericana, de flor naranja intensa y raíz engrosada, más rústica al frío y bastante menos lechosa que sus parientes.
  • Asclepias syriaca, también norteamericana pese al epíteto, de flores rosadas y aroma dulce, con rizomas que se extienden.
  • Gomphocarpus fruticosus, el llamado algodoncillo o bola de seda, que no es Asclepias aunque se le parezca mucho y se venda revuelto con ellas. Es de origen africano, está naturalizado en zonas costeras y de ribera de la Península y de Canarias, y hace frutos globosos e hinchados cubiertos de pelos blandos. No me consta si figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, así que lo dejo descrito y sin etiquetar: comprueba antes de plantarlo si en tu comunidad hay alguna restricción.

Lo que comparten todas es el sol pleno, la indiferencia al suelo mientras drene y la manía de pudrirse si las riegas de más en invierno.

El veneno robado: asclepias y monarca

La relación entre este género y la mariposa monarca es de las más contadas de la biología, y es química pura. Las orugas de Danaus se alimentan exclusivamente de asclepiadáceas y, al hacerlo, no solo toleran los cardenólidos: los acumulan en sus propios tejidos y los conservan al transformarse en mariposa. El adulto queda así protegido, porque un pájaro que se come una monarca vomita y aprende a no repetir. Los colores llamativos de la oruga y del adulto son el cartel que anuncia esa toxicidad.

El mismo truco lo repiten otros insectos del entorno de la planta. En España es frecuente ver sobre ellas a Spilostethus pandurus, una chinche roja y negra que se alimenta de sus semillas, con la misma librea de aviso y por el mismo motivo.

En la Península hay poblaciones establecidas de monarca en la costa de Málaga y en el Campo de Gibraltar, además de en Canarias, y la monarca africana o tigre simple está presente en el sur. Fuera de esas zonas puedes cultivar asclepias por la flor y por el néctar, que atraen a muchas otras mariposas, pero plantarlas no hace aparecer orugas donde no hay Danaus. Y donde sí las hay, el manejo importa: los detalles del corte invernal y por qué los insecticidas sistémicos convierten la planta en una trampa están explicados en el artículo de la flor de sangre.

Lo que este artículo ya no dice

La versión anterior de esta página era una lista de diez beneficios: antioxidante, digestiva, expectorante, para las picaduras, para el dolor de muelas aplicando el látex con un algodón, para la piel y para el hígado. Está retirada entera.

No existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. En el caso concreto de las asclepias el asunto es más serio que en otras plantas, porque lo que aquellas recetas proponían aplicar es exactamente la sustancia tóxica: hay usos tradicionales americanos del látex como emético y antiparasitario, documentados como tradición, pero el margen entre lo que produce el efecto y lo que produce una arritmia es estrecho. No sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica, y aquí ni siquiera vale como remedio de aficionado.

En resumen

Las asclepias son un género americano de apocináceas, de flor en umbela con el polen empaquetado en polinias y semillas con vilano sedoso, que es de donde viene el nombre de algodoncillo. Todo el género segrega un látex con cardenólidos: tóxico por ingestión y agresivo con los ojos, así que se poda con guantes y se olvida cualquier uso medicinal casero. Ante una ingestión o una salpicadura ocular, médico, veterinario o Instituto Nacional de Toxicología.

A cambio, es una planta de sol, sobria en riego y de floración larga, y la única despensa posible para las orugas de monarca, que se apropian de su veneno para defenderse. Si vives donde hay Danaus, tienes una razón de peso para plantarla; si no, la tienes igualmente por la flor y por el néctar, sabiendo que lo que vas a recibir son abejas y mariposas de paso, no orugas.


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