El asarero es el pitosporo, Pittosporum tobira, un arbusto de hoja perenne originario de Japón, Corea y el sur de China que aquí se planta por una razón muy concreta: aguanta el salitre, el viento y la poda dura mejor que casi cualquier otra cosa. Si has paseado por cualquier paseo marítimo español, has visto cientos de ellos formando setos redondeados de hoja gruesa y brillante, aunque no supieras cómo se llamaban.

Se le conoce también como azahar de China o falso azahar, por el olor de sus flores, y ahí empieza el equívoco que arrastraba el texto que había en esta página. Conviene decirlo pronto: ni el fruto ni la semilla de este arbusto se comen, no es un cítrico, no da naranjas y con sus flores no se prepara nada para tomar.

Hojas de pitosporo, coriaceas y brillantes, agrupadas en roseta en el extremo del ramillo Hoja del pitosporo (Pittosporum tobira): coriácea, brillante, con el borde ligeramente revuelto hacia abajo y agrupada en falsos verticilos en la punta del ramillo. Es el rasgo que lo identifica sin flores.

Qué es exactamente el asarero

Un arbusto grande, a veces arbolito, de crecimiento denso y forma naturalmente redondeada, con hojas de unos pocos centímetros, obovadas, muy coriáceas, de verde oscuro por el haz y con el margen algo enrollado hacia abajo. Se agrupan apretadas en la punta de cada ramillo, formando rosetas, y ese detalle basta para reconocerlo en cualquier época del año.

Florece en primavera en ramilletes terminales de flores pequeñas, blancas al abrir y amarillentas al pasar, con un perfume intenso y dulce. Después forma cápsulas globosas de piel leñosa que al madurar se abren en tres valvas y dejan a la vista unas semillas de color naranja fuerte envueltas en una pulpa pegajosa y resinosa. De ahí viene el nombre del género: en griego, semilla de pez o de resina.

Hay una variedad de hoja variegada, con el borde crema, y una forma enana muy usada en jardines pequeños y en maceta, que apenas levanta del suelo y no necesita poda para mantenerse compacta. Los detalles de cultivo, riego y multiplicación están en Pittosporum tobira, el azahar de la China y en Pittosporum tobira.

La taxonomía del texto original estaba del revés

Merece un párrafo porque es un error que se copia solo. El texto anterior decía que el asarero pertenece a la "familia Pitosporáceas, especie Pittospurm, género tobira". Está mal escrito y además invertido. Lo correcto es: familia Pittosporaceae, género Pittosporum, epíteto específico tobira. El género va primero y en mayúscula, el epíteto después y siempre en minúscula, los dos en cursiva.

El epíteto, por cierto, no es latín: tobira es el nombre japonés de la planta, recogido tal cual al describirla. Y "especie" no es un rango que se nombre con una sola palabra: la especie es el binomio completo, Pittosporum tobira.

El azahar que no es azahar

El olor de sus flores recuerda al del naranjo, y de ahí los nombres de azahar de China y falso azahar. Pero son plantas de familias distintas y sin ningún parentesco. El original se fue detrás del parecido y acabó describiendo la composición del neroli y del petitgrain, que son aceites esenciales obtenidos de la flor y de la hoja del naranjo amargo (Citrus aurantium), no del pitosporo. Es decir, atribuía a este arbusto la química de otro árbol completamente diferente.

Si lo que buscabas era el azahar de verdad, el de la flor de azahar y el agua de azahar, ese viene del naranjo. El pitosporo huele parecido y ahí termina el asunto.

Por qué es el arbusto de los paseos marítimos

Porque reúne cuatro cosas que rara vez van juntas. Tolera muy bien la salinidad, tanto la brisa marina cargada de sal como suelos de arena costera donde otros arbustos se queman. Aguanta el viento sin desgarrarse, gracias a esa hoja gruesa y a un porte compacto. Soporta la sequía una vez enraizado, cosa que en jardinería pública vale su peso en oro. Y admite poda dura, rebrotando de madera vieja, lo que permite mantenerlo a la altura que se quiera durante décadas.

A eso se suma que aguanta la contaminación urbana y que no es exigente con el suelo mientras drene. Un arbusto que cumple todo eso es el candidato obvio para medianas, rotondas, aparcamientos y primera línea de playa, y por eso está donde está.

Dónde no funciona

El límite es el frío. En la costa mediterránea, en el sur y en la cornisa atlántica vive sin problemas, pero en zonas de interior con heladas fuertes y prolongadas sufre, se quema el follaje y puede perder ramas enteras. Tampoco le gustan los suelos que se encharcan: prefiere drenaje, aunque el terreno sea pobre.

En sombra profunda crece desgarbado y florece poco. Quiere sol o media sombra clara. Si buscas un pitosporo de hoja más fina y aspecto más ligero para un clima algo más fresco, existe Pittosporum tenuifolium, que es otra especie del mismo género y con otro carácter.

La poda, que es lo que decide su forma

Aquí está la diferencia entre un seto bonito y una hilera de bolas peladas. Como seto se recorta después de la floración, para no quedarse sin flor, y se repasa a lo largo de la temporada de crecimiento. Conviene mantener la base algo más ancha que la parte alta para que la luz llegue abajo y no se quede sin hoja en el interior.

Como ejemplar aislado lo suyo es dejarle su forma redondeada natural y limitarse a aclarar ramas mal dirigidas. Y si un ejemplar viejo se ha quedado hueco y leñoso, admite un rejuvenecimiento severo, cortando bajo: rebrota, aunque tarde una temporada en recomponer el volumen.

El fruto y la semilla no se comen

Es una planta ornamental y no tiene uso alimentario. Las cápsulas se abren enseñando unas semillas naranjas muy llamativas, pegajosas y resinosas, que resultan atractivas para los niños precisamente por el color. No se comen, no se prueban y no se recolectan para nada. Ante una ingestión, sobre todo si hay síntomas, la consulta es al médico, al veterinario si ha sido un animal, o al Instituto Nacional de Toxicología.

La pulpa que envuelve la semilla mancha y es difícil de quitar de las manos y de la ropa, que es otra razón práctica para podar después de la fructificación si el seto está junto a un paso.

Plagas: lo que le pasa de verdad

Las más frecuentes son las cochinillas y el pulgón, y la señal que se ve antes que el insecto es la melaza pegajosa sobre la hoja y la negrilla que crece encima, que ennegrece el follaje sin matar a la planta.

El marco de actuación en España es el Real Decreto 1311/2012, que establece la gestión integrada de plagas: primero prevención y medios físicos y biológicos, y el tratamiento químico solo cuando hace falta. En la práctica, eso significa airear el seto con la poda, retirar la madera afectada, aprovechar un chorro de agua a presión y respetar la fauna auxiliar, que con el pulgón hace buena parte del trabajo. Para el uso doméstico solo pueden emplearse productos autorizados para jardinería exterior doméstica, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y el uso profesional exige carné de aplicador. Las dosis y los plazos son los de la etiqueta del envase, no los de una página web. Y no se trata en floración ni en horas de vuelo, por las abejas, que acuden a estas flores en cantidad.

Lo que prometía el texto original

Doce beneficios: para el pelo, para la piel, para la ansiedad, para el insomnio, para la digestión, para el colesterol. Nada de eso se conserva, y no solo por un criterio de estilo. En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las autoriza la Comisión Europea, no un artículo de internet, y no hay declaraciones autorizadas para prácticamente ninguna de estas plantas. Aquí, además, las propiedades atribuidas ni siquiera eran de esta planta, sino del naranjo amargo.

En resumen

El asarero es Pittosporum tobira, el pitosporo o azahar de China: arbusto perenne de hoja coriácea agrupada en rosetas, flor blanca muy perfumada en primavera y cápsula que se abre mostrando semillas naranjas y pegajosas. Género Pittosporum, epíteto tobira, y no al revés como decía el texto anterior.

Se planta por lo que aguanta: sal, viento, sequía, suelo pobre y poda dura, que es justo el paquete que exige un seto de costa. Su límite son las heladas fuertes del interior y el encharcamiento. No es una planta comestible ni medicinal: su fruto y sus semillas no se comen, y el perfume a azahar es solo un parecido con un árbol que no tiene nada que ver con él.


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