El pitósporo o azahar de China (Pittosporum tobira) es probablemente el arbusto perenne más plantado en las zonas ajardinadas del litoral español, y con razón. Originario de Japón, China y Corea, aguanta la sequía, el suelo calizo, el aire salino, la contaminación urbana y la poda repetida, mantiene un follaje verde oscuro y brillante todo el año y, en primavera, se llena de flores blancas con un perfume idéntico al del azahar.
Ese es su rasgo distintivo frente a otros arbustos de seto: la floración huele, y huele mucho. Las flores nacen en grupos en el extremo de las ramas, se abren de un blanco puro y van amarilleando con los días, de modo que la planta muestra a la vez flores blancas y crema. El resto del año es un arbusto de masa, denso y limpio, que se puede recortar en seto, dejar libre en forma de bola o conducir a tronco.
Cómo reconocerlo
Forma un arbusto redondeado y compacto, muy ramificado, que con los años puede alcanzar un porte considerable si se le deja crecer libre. Las variedades enanas se quedan en matas bajas de forma esférica sin necesidad de recorte.
Las hojas son la señal más clara: obovadas, coriáceas, de un verde oscuro brillante por el haz y más claras por el envés, con el borde entero y ligeramente revuelto hacia abajo, y agrupadas en falsos verticilos en el extremo de cada ramita. Ese amontonamiento de hojas en la punta, con el tallo desnudo por debajo, es característico.
Las flores son de cinco pétalos, de un centímetro y poco, agrupadas en corimbos terminales. Su perfume es intenso y dulce, especialmente por la tarde. Los frutos son cápsulas que maduran en otoño, se abren en tres valvas y muestran unas semillas rojizas envueltas en una resina pegajosa, rasgo que da nombre al género.
La variedad más extendida después de la especie tipo es la de follaje variegado, con borde crema, algo menos vigorosa y más sensible al frío.
Dónde y cómo plantarlo
Es de una flexibilidad poco común: acepta pleno sol, semisombra y sombra. A pleno sol florece más y queda más compacto; en sombra crece más abierto y con menos flor, pero se mantiene sano, lo que permite usarlo en patios interiores y en el pie de muros orientados al norte.
El suelo tampoco es un problema. Vive en sustratos normales, en terrenos secos y en suelos calizos sin dar clorosis, y tolera la salinidad del ambiente marino. Esa combinación explica su presencia masiva en paseos marítimos, medianas, rotondas y jardines de costa de todo el Mediterráneo.
Su límite es el frío. Es un arbusto de clima templado y cálido, y en el interior peninsular con heladas fuertes y prolongadas sufre quemaduras en el follaje o daños serios. En esas zonas conviene plantarlo protegido, junto a un muro, o mantenerlo en maceta.
Se planta preferentemente en otoño en clima suave, con un riego de asiento abundante. Para setos, la distancia habitual está entre sesenta y ochenta centímetros. Conviene calcular bien el espacio: el pitósporo se vende pequeño y engaña, y colocado a treinta centímetros de una fachada acaba empujando contra ella en pocos años.
Riego y sustrato
Necesita riegos regulares los dos primeros veranos y, a partir de ahí, muy poco. Un ejemplar establecido en el litoral mediterráneo se mantiene con riegos espaciados y profundos en los meses secos, y en zonas con lluvias de primavera y otoño puede pasar casi sin riego.
Es una planta especialmente adecuada para jardines de bajo consumo de agua donde se quiera masa verde perenne. Lo que sí conviene evitar es el riego frecuente y superficial, que produce raíces someras y una planta menos resistente a los golpes de calor.
El exceso de agua en suelo pesado provoca amarilleos y podredumbre de raíz. En terreno arcilloso hay que plantar algo elevado y espaciar los riegos de invierno.
No es exigente en abonado. Un aporte de compost o de fertilizante equilibrado a finales de invierno es suficiente, y en setos recortados con frecuencia ayuda a recuperar el follaje tras cada corte.
Poda
Tolera la poda muy bien, incluida la poda sobre madera vieja, y rebrota con fuerza. Esa capacidad es la razón de sus muchos usos.
En seto se recorta a finales de invierno y de nuevo después del empuje de primavera, cuidando de no cortar demasiado pronto si se quiere disfrutar de la floración, porque las flores salen en la punta de las ramas y un recorte de marzo se las lleva. Quien priorice el perfume debe podar justo después de florecer.
Como pieza aislada admite forma de bola, de cono o de arbolito de tronco limpio. Los ejemplares viejos y desgarbados se recuperan con una poda de renovación fuerte a finales de invierno, dejando el armazón principal: rebrotan desde madera gruesa y en dos temporadas vuelven a estar densos.
En las variedades variegadas hay que cortar los brotes que salgan de hoja completamente verde, más vigorosos, en cuanto se detecten.
Plagas y problemas frecuentes
Su plaga clásica es la cochinilla algodonosa, que se instala en las axilas de las hojas y en el amontonamiento del extremo de las ramas, un escondite perfecto. Segrega melaza, sobre la que crece la negrilla, un hongo negro que ensucia hojas y aceras, y que en realidad es un síntoma, no la causa. Sin controlar la cochinilla, la negrilla vuelve.
La revisión periódica de los extremos de rama y la poda de aclareo, que aumenta la ventilación, son las mejores medidas preventivas. Las plantas muy densas, poco podadas y en ambientes cerrados son las que más sufren.
También aparecen pulgones en los brotes tiernos de primavera y, con menos frecuencia, cochinillas de escudo en ramas. Las podredumbres de raíz se asocian siempre a exceso de agua o a suelos mal drenados, y los daños por frío se manifiestan como hojas pardas tras una ola de heladas.
Multiplicación
El esqueje semileñoso es la vía habitual. Se toman brotes del año ya endurecidos a finales de verano, de unos diez centímetros, se les quitan las hojas de la parte baja y se plantan en sustrato ligero, con humedad ambiental alta y en sombra. Enraízan con facilidad razonable, mejor con hormona.
La siembra funciona con semilla fresca sacada de las cápsulas maduras, lavando la resina pegajosa que las envuelve. Da plantas robustas, aunque más lentas en llegar a floración, y no reproduce el follaje variegado.
Usos en el jardín
Setos y pantallas perennes, masas de fondo, bordillos vegetales con las variedades enanas, macetones de terraza y ejemplares aislados recortados en bola. En jardinería pública mediterránea es una especie de uso constante por su resistencia al abandono.
La ubicación ideal en un jardín particular tiene en cuenta la floración: cerca de una entrada, de un porche o de una ventana que se abra en mayo, para aprovechar el perfume, que es su mejor cualidad y la que suele desaprovecharse al plantarlo solo como masa verde.
En resumen
Pittosporum tobira es un arbusto perenne de gran resistencia: acepta sol o sombra, suelos secos y calizos, aire salino y poda repetida, y solo le limita el frío intenso del interior peninsular. Su floración blanca de primavera desprende un perfume muy parecido al del azahar.
Necesita riegos regulares hasta que se establece y muy pocos después, drenaje suficiente para no encharcarse y vigilancia frente a la cochinilla algodonosa, que es su problema recurrente. Es una de las mejores opciones para setos perennes en clima mediterráneo.