En el mismo pasillo de vivero conviven dos etiquetas para plantas que se parecen mucho: dipladenia y mandevilla. La diferencia no está en la botánica, porque son el mismo género, sino en el porte y en la costumbre comercial. Aclarar ese punto ahorra confusión al comprar y, sobre todo, evita esperar de una planta compacta lo que hace una trepadora de cinco metros.

Dipladenia y mandevilla: el mismo género

Dipladenia fue un género válido descrito en 1841 por John Lindley. En una revisión posterior quedó claro que sus especies encajaban dentro de Mandevilla, descrito antes, en 1840, por el mismo autor. Por la regla de prioridad de la nomenclatura botánica, el nombre antiguo prevalece: hoy todo es Mandevilla, y Dipladenia es un sinónimo sin validez taxonómica.

La horticultura, sin embargo, mantuvo el término porque le resultaba útil para distinguir dos productos distintos:

  • «Dipladenia» en el comercio designa los cultivares de porte compacto y arbustivo, con hoja pequeña, brillante y de borde algo ondulado, flores de 5 a 7 cm y crecimiento denso. Son las que se venden en maceta de 14 o 17 cm para balcón y mesa de terraza. Proceden en su mayoría de Mandevilla sanderi y de híbridos derivados; series como 'Rio', 'Sundaville' compacta o 'Diamantina' entran aquí.
  • «Mandevilla» se reserva para las trepadoras de verdad, de tallos volubles largos que necesitan tutor y alcanzan 3 a 5 metros, con hoja mayor y a menudo rugosa, y flores que pueden pasar de 8 cm. Aquí están Mandevilla laxa —el jazmín de Chile, blanca y perfumada— y los híbridos vigorosos de la serie 'Sundaville' o 'Alice du Pont'.

En la práctica, cuando en la etiqueta pone dipladenia estás comprando una planta que hará una mata de 40 o 60 cm y colgará un poco; cuando pone mandevilla, una que subirá por lo que le pongas. Ninguna de las dos denominaciones te dice el cultivar exacto, así que fíjate más en el porte que se describe en la ficha que en el nombre grande del cartel.

Vale la pena señalar una excepción de nombres: Mandevilla laxa es la única del grupo con perfume intenso, y en algunas zonas se la llama jazmín de Chile, otro nombre cruzado más del enredo que se desmenuza en falso jazmín.

Mandevilla sanderi de porte compacto en flor

Sol, mucho sol

Son plantas de bosque abierto y borde de selva de Brasil, Bolivia y Argentina, acostumbradas a mucha luz y calor. En España, pleno sol es lo que pide: en interior o en un balcón orientado a norte hará hoja y apenas flor.

La única matización es el verano de la meseta y del valle del Guadalquivir, donde el sol de las tres de la tarde a 42 ºC quema el borde de la hoja en maceta pequeña. Ahí, sol de mañana pleno y algo de sombra desde media tarde. En la costa, sol todo el día sin problema.

La temperatura ideal de crecimiento está entre 20 y 30 ºC. Por debajo de 15 ºC se para, y por debajo de 10 ºC empieza a sufrir.

Riego generoso mientras florece

Durante la floración, de mayo a octubre, la dipladenia bebe mucho. En maceta de terraza al sol, en pleno agosto, puede pedir agua a diario, y en días de poniente incluso dos veces. Riega hasta que salga por el drenaje y retira el sobrante del plato: el barro permanentemente empapado le pudre la raíz.

La señal de sed es el botón floral que se seca sin abrir y la hoja algo colgante a mediodía. La de exceso, hoja amarilla de abajo hacia arriba y tallos blandos en la base.

El sustrato debe ser ligero y muy drenante: turba o fibra de coco con un tercio de perlita, o un sustrato universal aligerado con arena gruesa. Cambio de maceta cada dos años a final de invierno, subiendo un par de tallas.

Abono líquido para plantas de flor cada diez o quince días de abril a septiembre, y suspendido por completo el resto del año. Con potasio suficiente florece más y con tallo más firme.

Pasar el invierno viva

Aquí está el motivo por el que esta planta acaba en el contenedor cada noviembre: no soporta las heladas. Aguanta bien mientras la mínima nocturna se mantenga por encima de 10 ºC; entre 5 y 10 ºC pierde hoja pero sobrevive; por debajo de 3 o 4 ºC la parte aérea muere, y con helada real muere entera.

Eso significa que solo se comporta como perenne al aire libre en el litoral mediterráneo cálido, Canarias, Baleares y el litoral atlántico andaluz. En el resto de España es planta de terraza en verano y de interior en invierno.

La invernada correcta:

  • Entrar la maceta antes de la primera noche por debajo de 10 ºC, típicamente entre mediados de octubre y primeros de noviembre según zona.
  • Sitio luminoso y fresco: galería, porche cerrado, habitación con ventana grande. Entre 12 y 16 ºC va perfecta. Cerca de un radiador se deshidrata y la invade la araña roja.
  • Reducir el riego drásticamente: cada diez o quince días, solo para que el cepellón no se seque del todo. Nada de abono.
  • Es normal que pierda parte de la hoja en ese periodo. No la des por perdida.
  • Sacarla fuera cuando las noches se estabilicen por encima de 12 ºC, en abril o mayo, aclimatándola unos días a media sombra antes del sol pleno.

En zonas de invierno suave puede quedarse fuera arrimada a una pared cálida, con velo de invernada las noches frías y el pie acolchado.

La poda de final de invierno

Florece sobre brotes del año, así que la poda se hace antes de que arranque: finales de febrero o marzo, coincidiendo con el trasplante si toca.

En las compactas, un recorte general dejando la mata en un tercio o la mitad de su tamaño, cortando por encima de un par de hojas. Rebrota espesa y florece desde junio.

En las trepadoras, conservar tres o cuatro guías principales atadas al soporte y acortar los laterales a dos o tres yemas. También admite una poda de renovación fuerte, a 30 cm, si ha quedado desnuda por abajo.

Durante la temporada, pinzar la punta de los tallos jóvenes multiplica los puntos de flor. Y retirar la flor marchita mantiene el ritmo, aunque estas plantas la sueltan bastante bien solas.

El látex: guantes al podar

Como todas las apocináceas —adelfa, plumeria, estefanotis—, la mandevilla suelta un látex blanco irritante por cualquier corte. Provoca picor y enrojecimiento en piel sensible y molestia notable si llega a los ojos.

Poda siempre con guantes, no te toques la cara mientras trabajas y lávate las manos al terminar. Con niños o mascotas en la terraza, coloca las macetas fuera de su alcance y recoge los restos de poda: no es una planta de toxicidad extrema, pero la ingestión de hoja o tallo puede causar molestias digestivas. Ante cualquier incidente, Instituto Nacional de Toxicología, 91 562 04 20.

Multiplicación

Por esqueje de tallo semileñoso en primavera o principios de verano. Corta trozos de 8 a 10 cm con dos o tres nudos, retira las hojas inferiores, deja escurrir el látex unos minutos, aplica hormona de enraizamiento y planta en perlita con turba. Necesita calor de fondo, 22 a 25 ºC, y ambiente húmedo bajo bolsa o campana. Enraíza en tres o cuatro semanas.

La semilla es viable pero poco práctica: los híbridos comerciales no reproducen fielmente el color ni el porte de la planta madre.

En resumen

Dipladenia y mandevilla son el mismo género, Mandevilla; el comercio usa el nombre antiguo para las compactas de maceta y el válido para las trepadoras grandes. Quiere sol pleno, sustrato drenante y riego abundante mientras está en flor, con abono quincenal de abril a septiembre. Solo pasa el invierno fuera donde no hiela: en el resto, dentro en cuanto la noche baje de 10 ºC, con luz, fresco y riego mínimo. Se poda a final de invierno porque florece en madera nueva, y se maneja con guantes por el látex.


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