La planta de jade es Crassula ovata, una crasulácea del sur de África con hojas ovales, carnosas y brillantes, y un tallo que con los años se vuelve leñoso y gris. Ese es el nombre de verdad. El problema es que en los viveros y en los regalos de inauguración de casa circulan al menos otras tres plantas con la misma etiqueta, y no todas se cuidan igual.
Para saber en diez segundos si lo que tienes es una jade auténtica, mira tres cosas: las hojas salen enfrentadas de dos en dos y cada par gira noventa grados respecto al anterior, la superficie de la hoja es lisa y brillante, sin polvillo blanco, y el tallo engorda desde abajo hasta parecer un tronco en miniatura. Si las hojas son grises azuladas, si son diminutas y el tallo es rojizo, o si la planta parece más blanda que carnosa, tienes otra cosa. Abajo está cada una.
De dónde viene y por qué es como es
Crassula ovata es originaria de Sudáfrica y Mozambique, de zonas de matorral donde llueve poco y de forma irregular, con suelos pedregosos que drenan enseguida. De ahí le viene todo lo demás: acumula agua en hojas y tallo, crece despacio, y lo que en un clima así casi nunca le pasa es tener las raíces en tierra mojada durante semanas. Cuando una jade se muere en una casa española, en la mayoría de los casos es por eso y no por frío ni por falta de abono.
Es una planta longeva. Un ejemplar bien llevado pasa de una década sin problema y va engrosando el tronco, que es justo lo que la gente busca cuando la tiene: el aspecto de arbolito. La floración llega en invierno, en plantas ya adultas, en forma de ramilletes de florecillas blancas o rosadas, y solo si la planta ha pasado un otoño con noches frescas y poca agua.
Cómo es la jade auténtica
Las hojas son ovales, de unos pocos centímetros, verdes y lustrosas, con el borde teñido de rojo cuando la planta recibe sol directo. Ese ribete rojo no es un daño ni una carencia: es la respuesta normal a la luz fuerte, y desaparece si la planta pasa a la sombra. Las ramas nacen erguidas y la planta se sostiene sola, sin necesidad de tutor, incluso cuando alcanza un buen porte.
El tallo es el rasgo más característico de los ejemplares viejos. Empieza verde y flexible, y con los años se cubre de una corteza gris que se resquebraja y hace que la planta parezca un árbol reducido de escala. Ese aspecto se acelera con luz directa y riego escaso, y se pierde con sombra y riegos frecuentes, que dan ramas largas, blandas y con las hojas muy separadas.
Crassula arborescens: la jade de hojas grises
Es la confusión más frecuente en vivero, porque comparten género y nombre comercial. Crassula arborescens tiene las hojas casi redondas, más grandes, de color gris azulado por una capa cerosa que cubre la superficie, y a menudo con puntitos y el borde rojo muy marcado. Si al pasar el dedo por la hoja queda una marca mate, esa pruina te está diciendo que no es ovata. Se cultiva igual, así que la confusión no tiene consecuencias prácticas, pero conviene saber cuál tienes si vas a buscar información sobre ella.

Portulacaria afra: se le parece y ni siquiera es pariente
Se vende como jade enana o jade miniatura, y de lejos engaña. De cerca no: las hojas son mucho más pequeñas y finas, los tallos son de un rojo pardo llamativo, y las ramas tienden a arquearse y colgar en vez de mantenerse erguidas. Además crece bastante más deprisa. Portulacaria afra no es una crasulácea, pertenece a otra familia (Didiereaceae), y aunque su cultivo es parecido, tolera mejor la poda dura y enraíza de estaca con una facilidad que la jade no tiene. Si lo que quieres es un arbolito de crecimiento rápido, la portulacaria te va a dar antes el resultado.
Peperomia obtusifolia: la que se cuida al revés
Esta es la confusión que sí hace daño. La Peperomia obtusifolia se vende a veces como planta de jade o planta del dinero por sus hojas gruesas y redondeadas, pero no es una crasa de las mismas ni remotamente: es una piperácea de sotobosque tropical. Quiere luz filtrada, no sol directo, un sustrato con materia orgánica que no se seque del todo, y una humedad ambiental que a la jade le sobra. Si la tratas como una suculenta de pleno sol, la quemas y la secas. Si tratas a la jade como una peperomia, la pudres.
En el mismo saco de plantas del dinero suele caer también la Pilea peperomioides, de hojas redondas y peciolo largo, que tampoco es una crasa y tampoco quiere sol directo. El nombre común no vale como guía de cuidados para ninguna de las tres.

Variedades de Crassula ovata que vas a encontrar
- 'Hobbit' y 'Gollum': hojas enrolladas sobre sí mismas, tubulares, a veces con la punta roja y hundida. Son las que se venden como jade de dedos o jade de orejas de Shrek.
- 'Tricolor': hoja variegada con bandas crema y blancas, a menudo con tonos rosados en el borde con sol. Crece más despacio que la verde y se quema con más facilidad.
- 'Hummel's Sunset': variedad con las hojas teñidas de amarillo y rojo en las puntas cuando recibe mucha luz. En sombra vuelve al verde liso.
- 'Minor', también etiquetada como Crassula ovata de hoja pequeña: porte compacto, muy usada para bonsái de interior.
El árbol del dinero: qué hay de cierto
La jade se regala por tradición cuando alguien estrena casa o negocio, y en el feng shui se le atribuye atraer prosperidad. Eso es exactamente lo que es, una tradición, no un efecto: no hay nada en la planta que cambie la suerte ni la energía de una habitación. Tampoco conviene comprar la idea de que purifica el aire de forma apreciable, porque el volumen de aire de una casa real es enorme comparado con lo que puede hacer una maceta.
Lo que sí tiene de bueno es lo evidente: aguanta el olvido, vive muchos años, y un ejemplar viejo con el tronco agrietado es un objeto bonito de por sí. Como regalo funciona por eso, no por lo otro.

Es tóxica para perros y gatos
Este es el dato que más importa y el que casi nunca aparece en las etiquetas. Crassula ovata figura como tóxica para perros y gatos: la ingestión de hojas puede provocar vómitos, apatía y descoordinación al andar. El compuesto responsable no está identificado con claridad, lo que no cambia la recomendación práctica: si tienes un gato que muerde las plantas, esta va arriba, fuera de su alcance, o no la tienes. Ante una ingestión, al veterinario, y mejor con una hoja de la planta para que sepa de qué se trata.
Para las personas no se le conocen problemas por contacto, pero no es una planta comestible ni tiene uso alimentario. No hay ninguna razón para probarla.
Lo mínimo para que viva bien
Luz directa varias horas al día, cuanta más mejor mientras se aclimate poco a poco. Sustrato muy drenante, mezcla de cactus con gravilla o pómice, y maceta con agujeros, mejor de barro sin esmaltar. Riego solo cuando el sustrato esté seco por completo, lo que en invierno puede significar una vez al mes o menos. Y nada de plato con agua estancada debajo.
Sobre el frío, no te fíes de lo que dicen los artículos traducidos. La jade no es una planta rústica: en el litoral mediterráneo y en Canarias vive fuera todo el año en sitio resguardado, pero en el interior peninsular hay que meterla antes de las primeras heladas. Lo que peor lleva no es el frío seco puntual, sino el frío con la tierra mojada, que es la combinación que la pudre. Si quieres el detalle del riego, del trasplante y de la poda, está desarrollado en la guía de cuidados de la planta de jade.

En resumen
Planta de jade es Crassula ovata: hoja oval brillante, pares cruzados, tallo que se vuelve tronco. Crassula arborescens es su prima de hoja gris y redonda, Portulacaria afra es una imitadora de otra familia con hoja pequeña y tallo rojizo, y Peperomia obtusifolia no tiene nada que ver y se cuida al contrario, a media sombra y sin dejar que se seque del todo.
Si tienes la auténtica, dale sol, sustrato que drene y muy poca agua, y ten en cuenta dos cosas: lo del árbol del dinero es tradición y no efecto, y es una planta tóxica para perros y gatos. Con eso claro, es de las crasas que más años aguantan en una casa sin pedir casi nada.