El esqueje de tallo es cortar la cabeza de una crasa y plantarla aparte. Suena drástico, pero es la operación que salva a esa planta tuya que se ha ido estirando hasta quedar como un palo con un ramillete de hojas arriba. Y tiene un premio doble que casi nadie aprovecha: la cabeza cortada te da una planta compacta otra vez, y el tocón que queda abajo rebrota y suele dar varias rosetas nuevas.
De una crasa estirada salen, con un solo corte, dos o tres plantas mejores que la original. Aquí va cómo se hace, qué género aguanta el descabezado y cuál no, y qué hay que hacer con cada una de las piezas que quedan sobre la mesa.
Por qué se alarga la planta
Ese tallo largo con las hojas separadas y mirando hacia un lado se llama etiolación y significa una cosa concreta: la planta no está recibiendo luz suficiente y se estira buscándola. No es una enfermedad ni un problema de riego, y no se arregla regando menos.
En España pasa sobre todo en invierno y en interiores. Una Echeveria a un metro de una ventana orientada al norte, entre noviembre y marzo, se estira sin remedio. Y una vez estirada, no se vuelve a compactar: las hojas que ya nacieron separadas se quedan separadas para siempre. Lo único que puedes hacer es cortar y empezar de nuevo, esta vez en un sitio con más luz.
Descabezar también sirve cuando la planta ha crecido tanto que ya no cabe donde está, cuando la base se ha lignificado y está fea, o cuando quieres simplemente multiplicarla.
Dónde se corta
Se corta el tallo por debajo de la roseta, dejándole a la cabeza un par de centímetros de tallo limpio. Ese trozo es el que después se apoya sobre el sustrato y por donde van a salir las raíces nuevas, así que no cortes a ras.
Por abajo, deja en el tocón al menos dos o tres hojas o cicatrices de hoja. De las axilas de esas hojas es de donde van a brotar las rosetas nuevas. Un tocón cortado demasiado bajo, sin ninguna yema, puede no rebrotar.
El corte, con cuchilla desinfectada y de una sola pasada. Si vas a descabezar varias plantas seguidas, desinfecta entre una y otra.
La cabeza: secar, apoyar, esperar
La roseta cortada se deja secar a la sombra, en un sitio ventilado, hasta que el corte forme callo. Para un tallo de un par de centímetros eso suele ser cosa de unos días, con la superficie seca y firme al tacto. Ni bolsa, ni agua, ni sol directo mientras tanto.
Después va a una maceta con sustrato mineral y drenante, seco, apoyando el tallito en la superficie o enterrándolo lo justo para que la roseta se sostenga de pie. Si la cabeza pesa y se cae de lado, calza la maceta con piedras o apóyala en el borde de un vaso. Y no riegues todavía. Las raíces salen buscando humedad, y en un sustrato empapado lo que tienes no es una raíz creciendo sino un tallo pudriéndose.
Las primeras raíces aparecen en un plazo que va de un par de semanas a un mes largo, según la especie y la temperatura. Cuando notes que la planta ofrece resistencia al empujarla suavemente de lado, ya está anclada y puedes empezar a regar de forma normal para una crasa: a fondo y dejando secar del todo antes del siguiente riego.
El tocón, que es la parte buena y la que todo el mundo tira
No tires lo que queda en la maceta. Ese tallo sigue teniendo el sistema radicular completo de la planta original, que es mucho más de lo que necesita para mantener lo poco que le has dejado, y esa energía la dedica a brotar.
Lo que suele pasar es esto: al cabo de unas semanas aparecen en las axilas de las hojas que quedaron pequeñas rosetas nuevas, y no una sino varias, dos, tres o más. Como el tocón ya tiene raíces, esas rosetas crecen mucho más deprisa que la cabeza que cortaste. Cuando tengan tamaño suficiente puedes dejarlas ahí y quedarte con una planta ramificada, o separarlas como esquejes y tener una planta por cada una.
Al tocón se le sigue regando como a una planta normal, con moderación mientras no tenga hojas que sostener, y se le da buena luz para que los brotes salgan compactos y no repitan la etiolación de la planta madre. Protege el corte del sol directo los primeros días.
Y el tramo de hojas que sobra
Entre la cabeza y el tocón te queda normalmente un trozo de tallo con hojas separadas. Esas hojas, si se desprenden enteras y con su base intacta, sirven para producir plantas nuevas. Es el método más lento de todos, pero como esas hojas iban a la basura, sale gratis. Funciona bien en Echeveria, Sedum, Graptopetalum y Pachyphytum, y no funciona en Aeonium ni en Haworthia. Lo tienes explicado a fondo en cómo enraizar una hoja suculenta.
Qué plantas aguantan el descabezado
El método pide una cosa: que la planta tenga tallo. Con eso en mente:
- Van muy bien: Echeveria, Crassula (la jade se descabeza sin problema), Sedum, Graptopetalum, Aeonium, Kalanchoe, Portulacaria afra, Cotyledon, Senecio y Curio, y en general cualquier crasa arbustiva o de roseta sobre tallo.
- No se descabezan: Lithops y los demás mesembs de cuerpo partido, que no tienen tallo que cortar. Sempervivum, que no lo necesita porque hace hijuelos sin parar. Haworthia y los áloes, que se multiplican separando el cepellón con las rosetas hijas. Y los agaves, donde cortar el ápice no produce un esqueje sino una planta arruinada.
Con las euforbias suculentas, que también se descabezan bien, hay que trabajar con guantes: sueltan un látex blanco irritante para piel y ojos y tóxico por ingestión. Después del corte, lavarse las manos, y si te salpica un ojo, al médico.
La época
Primavera y comienzo del otoño, que es cuando la mayoría de estas plantas están creciendo y tanto la cabeza como el tocón responden rápido. En pleno verano, con calor fuerte, la mayoría de las crasas entran en reposo y una cabeza sin raíces se deshidrata antes de enraizar. En invierno, con frío, todo se para.
La excepción que conviene tener presente son los Aeonium, que van justo al revés: crecen en otoño e invierno y descansan en verano, cuando cierran las rosetas y tiran las hojas de abajo. A un Aeonium se le descabeza en otoño, no en julio.
Lo que suele salir mal
- La cabeza se pudre por la base. Se plantó sin callo o se regó demasiado pronto. Se corta por encima de la parte blanda hasta ver tejido sano, se deja secar otra vez y se replanta.
- La cabeza se arruga y encoge. Es normal al principio: está gastando sus reservas. Si pasa de un mes largo, mira si hay raíces y comprueba que no esté a pleno sol.
- El tocón no rebrota. Casi siempre por haber cortado demasiado abajo, sin dejar yemas, o porque se hizo en pleno reposo. Dale tiempo y luz antes de darlo por perdido.
- La planta nueva vuelve a estirarse. El corte no arregla la causa. Si no la pones en más luz, en unos meses estarás otra vez con las tijeras.
En resumen
Descabezar es la respuesta a la crasa estirada y, de paso, la forma más rápida de multiplicarla. Cortas la roseta dejándole un par de centímetros de tallo, la secas hasta que forme callo, la apoyas sobre sustrato seco y no riegas hasta que haya raíces. Del tocón, que conserva todas las raíces, salen varias rosetas nuevas en unas semanas, y del tramo de hojas sobrante puedes sacar alguna planta más.
Hazlo en primavera o al principio del otoño (en otoño si es un Aeonium), con una cuchilla limpia y con la cabeza fría respecto a la regadera. Y coloca las plantas nuevas donde reciban mucha más luz que la que tenía la madre, porque si no, el problema vuelve exactamente igual. Si quieres afinar el corte en sí, la herramienta y la desinfección, lo tienes en cómo tomar esquejes de cactus y suculentas.