Las auxinas son las hormonas vegetales responsables de que un esqueje eche raíces. Existen preparados comerciales, en polvo o en gel, que las contienen en dosis conocidas, pero también se pueden obtener en casa a partir de semillas germinadas y de ramas de sauce o de chopo, con material que cuesta céntimos.

Ahora bien, sobre este tema circula mucha exageración. Antes de explicar cómo se preparan conviene entender qué son realmente las auxinas, qué pueden hacer y qué no. Porque un extracto casero no es equivalente a una hormona de enraizamiento comercial, y aplicarlo mal no es inocuo.

Qué son las auxinas

Las auxinas son un grupo de reguladores del crecimiento vegetal —hormonas, en lenguaje corriente— que actúan a concentraciones minúsculas y controlan buena parte de la arquitectura de la planta. La más importante de las naturales es el ácido indol-3-acético (AIA), que las plantas fabrican a partir del aminoácido triptófano.

Sus efectos principales son:

Elongación celular. Las auxinas acidifican la pared celular, la ablandan y permiten que la célula se estire con la presión de turgencia. De ahí que un tallo crezca en longitud.

Formación de raíces adventicias. Es el efecto que nos interesa al hacer esquejes: la auxina que baja por el tallo se acumula en la base del corte e induce a células ya diferenciadas a reprogramarse y formar primordios radiculares.

Dominancia apical. La yema terminal produce auxina que inhibe la brotación de las yemas laterales. Cuando despuntas una planta y se ramifica, lo que has hecho es eliminar esa fuente de auxina.

Tropismos. El fototropismo (el tallo que se curva hacia la luz) y el gravitropismo (la raíz que baja) funcionan por reparto asimétrico de auxina entre los dos lados del órgano.

Cuajado y desarrollo del fruto, y retraso de la caída de hojas y frutos.

Dónde se sintetizan

La producción se concentra en los tejidos jóvenes y en crecimiento activo: los meristemos apicales del tallo, las hojas jóvenes en expansión, las yemas, el polen y, muy especialmente, las semillas en germinación y los embriones en desarrollo. Ese último dato es la clave de todo lo que viene después: si las semillas germinadas son ricas en auxinas, un extracto de semillas germinadas contendrá auxinas.

Desde su lugar de síntesis, la auxina se mueve por un transporte polar, célula a célula y en un solo sentido —de la punta del tallo hacia la base—, gracias a unas proteínas transportadoras específicas. Por eso importa la orientación de un esqueje: la auxina se acumula siempre en su extremo inferior, y ahí es donde saldrán las raíces.

Un detalle que casi siempre se pasa por alto

Las auxinas tienen un óptimo de concentración, y por encima de él inhiben en lugar de estimular. Y ese óptimo es muy distinto según el órgano: las raíces responden a concentraciones entre cien y mil veces menores que los tallos. Lo que estimula el crecimiento de un tallo, en una raíz lo bloquea.

De ahí que más no sea mejor. Un exceso de auxina en la base de un esqueje produce engrosamientos, callo abundante sin raíces, deformaciones o directamente necrosis. En el extremo, las auxinas sintéticas a dosis altas se usan como herbicidas: el 2,4-D, uno de los herbicidas más utilizados del mundo, es una auxina. Mata haciendo crecer a la planta de forma descontrolada hasta agotarla.

Esto no lo digo para asustar con un preparado de lentejas, que es inofensivo, sino para desmontar la idea de que «cuanto más concentrado, mejor enraíza».

Auxinas caseras con lentejas germinadas

Es el método más conocido y el que mejor funciona de los caseros. Las lentejas germinadas están llenas de hormonas de crecimiento —auxinas, pero también citoquininas, giberelinas—, además de aminoácidos libres, azúcares y vitaminas del grupo B que también favorecen el enraizamiento.

Lo que necesitas

Un vaso de lentejas secas (unos 200 g). Sirven las de cocina, sin pasar por ningún tratamiento. Si están muy viejas germinarán mal; comprueba la fecha.

Un bote de cristal amplio y una gasa o malla con una goma, o un colador.

Agua, preferiblemente sin cloro: agua embotellada, agua de lluvia o agua del grifo reposada 24 horas en un recipiente abierto.

Una batidora y un colador fino o un paño de tela.

Un recipiente con tapa para guardar el resultado.

Paso a paso

1. Remojo. Pon las lentejas en el bote, cúbrelas con agua abundante —al menos el triple de su volumen, porque hinchan mucho— y déjalas de 12 a 24 horas a temperatura ambiente.

2. Escurrido. Tira el agua del remojo y enjuaga bien. Coloca la gasa en la boca del bote y déjalo inclinado, boca abajo, para que escurra el sobrante. Las lentejas tienen que quedar húmedas, no sumergidas: si se quedan en agua, fermentan y se pudren.

3. Germinación. Mantén el bote a temperatura ambiente (20-24 °C es ideal), lejos del sol directo, y enjuaga y escurre dos veces al día, mañana y noche. En dos o tres días aparecerán las radículas blancas.

4. Punto óptimo. El momento de usarlas es cuando la raicilla mide entre 1 y 2 cm. Ahí es cuando la actividad hormonal es máxima. Si las dejas hasta que tengan cinco centímetros y hojas, buena parte de esas hormonas ya se ha consumido en construir la plántula.

5. Triturado. Pon las lentejas germinadas en la batidora con un litro de agua por cada vaso de lentejas secas de partida. Tritura hasta obtener una papilla homogénea.

6. Filtrado. Cuela con un colador fino o exprime con un paño de tela. Guarda el líquido; el residuo sólido se puede tirar al compost.

7. Conservación. Es un preparado vivo y sin conservantes: en nevera aguanta unos 5 a 7 días y a temperatura ambiente se estropea en un día o dos. Si huele agrio o pútrido, tíralo. Lo práctico es congelarlo en cubiteras: cada cubito es una dosis y se conserva meses.

Lentejas germinadas con la radícula ya emitida

Cómo se aplica

Diluido, siempre. Una parte de extracto por cinco o diez de agua es una proporción razonable. Recuerda lo del óptimo de concentración.

Para esquejes: se sumerge la base del esqueje, los 2 o 3 cm inferiores, durante 12 a 24 horas en el extracto diluido, y después se planta en el sustrato de enraizamiento. También se puede mojar la base y plantar directamente, aunque el remojo funciona mejor.

Para trasplantes: un riego con la dilución justo después de trasplantar ayuda a que la planta recupere el sistema radicular antes.

Para semillas: remojar la simiente unas horas antes de sembrar. Aquí conviene ser honesto: el efecto sobre la germinación se debe más a la hidratación previa y a las giberelinas del extracto que a las auxinas propiamente dichas, que no son hormonas de germinación.

Otras semillas que sirven

El principio es el mismo con cualquier semilla que germine rápido: garbanzos, guisantes, trigo, maíz, alfalfa, soja verde. Los granos de cereal (trigo, maíz) son especialmente ricos, y la alfalfa germinada aporta además triacontanol, otro estimulante del crecimiento. Las lentejas se llevan la fama porque germinan en dos días, son baratas y están en cualquier despensa.

Agua de sauce y de chopo

El otro clásico. Los sauces (Salix spp.) y los chopos y álamos (Populus spp.), ambos de la familia Salicaceae, son especies que enraízan con una facilidad extraordinaria: una estaca de sauce clavada en tierra húmeda echa raíces sola. Esa capacidad se ha aprovechado toda la vida para preparar «agua de sauce».

Preparación: corta ramillas jóvenes del año, de las verdes o pardas finas, y trocéalas en pedazos de 2 o 3 cm hasta llenar un par de vasos. Cúbrelas con un litro de agua y deja macerar 24-48 horas en frío, o vierte agua hirviendo sobre ellas y deja reposar hasta que enfríe (esta versión es más rápida pero degrada parte de los compuestos). Cuela y usa el líquido sin diluir para remojar esquejes o para regar.

Conservación: como el de lentejas, en nevera y pocos días.

Ahora la parte honesta. El agua de sauce se vende como «hormona de enraizamiento natural», pero lo que aporta de forma más consistente no es tanto auxina como salicilatos: salicina y ácido salicílico, compuestos con acción antifúngica y antibacteriana que además participan en la señalización de defensa de la planta. Dicho de otro modo: el agua de sauce ayuda sobre todo evitando que el esqueje se pudra mientras enraíza, más que forzando la formación de raíces. Que es un beneficio real, porque la podredumbre de la base del esqueje es la causa más frecuente de fracaso, pero no es lo mismo que lo que se anuncia.

Esquejes de álamo blanco preparados para enraizar

Tres cosas que se dicen y que conviene matizar

«La miel y la canela son hormonas de enraizamiento.» No lo son. Ni la miel ni la canela contienen auxinas en cantidad relevante. Lo que hacen es actuar como antisépticos: la miel por su presión osmótica y su contenido en peróxido de hidrógeno, la canela por sus aceites esenciales antifúngicos. Protegen la herida del corte. Es útil, pero llamarlo hormona es incorrecto.

«El agua de coco es rica en auxinas.» El agua de coco es un estimulante del crecimiento estupendo, pero su riqueza está en citoquininas —sobre todo zeatina—, que son las hormonas de la división celular y de la brotación, no del enraizamiento. De hecho, las citoquininas tienen un efecto en cierto modo antagónico al de las auxinas: relación auxina alta favorece raíces, relación citoquinina alta favorece brotes. Es la base de los medios de cultivo in vitro.

«Con lentejas no hace falta comprar hormona de enraizamiento.» Depende de qué vayas a enraizar. Para esquejes fáciles —geranio, hiedra, potos, tradescantia, salvia, romero, higuera, sauce— no hace falta nada de nada: enraízan con agua y paciencia. Para esquejes semileñosos y leñosos de especies difíciles —camelia, magnolio, arce japonés, coníferas, muchos frutales— un extracto casero, cuya concentración de auxina es variable y desconocida, difícilmente competirá con un producto que contiene ácido indolbutírico (AIB) en una dosis medida. La ventaja del preparado casero es que es gratis, no tóxico y perfectamente compatible con el cultivo ecológico. Su desventaja es que no puedes saber cuánta hormona estás aplicando.

Cómo estimular de verdad el enraizamiento

La hormona es solo uno de los factores, y ni siquiera el más determinante. Si tus esquejes no prosperan, revisa esto antes que la fórmula del extracto:

La época. Los esquejes de madera blanda se toman en primavera; los semileñosos, a finales de verano; los leñosos, en reposo invernal. Fuera de temporada, ninguna hormona compensa.

La planta madre. Vigorosa, sana, bien hidratada y no recién abonada con nitrógeno. Los brotes de plantas jóvenes enraízan mucho mejor que los de ejemplares viejos.

El corte. Limpio, con herramienta afilada y desinfectada, justo por debajo de un nudo, donde hay más tejido capaz de generar raíces.

La superficie foliar. Deja dos o tres hojas y recorta a la mitad las grandes. Sin hojas no hay fotosíntesis ni auxina propia; con demasiadas, el esqueje se deshidrata antes de enraizar.

La humedad ambiental. Es la variable crítica. Una campana, una bolsa transparente o un pequeño propagador mantienen la humedad alta y evitan la desecación. Sin sol directo.

El calor de fondo. Las raíces se forman mucho mejor con el sustrato a 18-22 °C y el aire algo más fresco. Un cable calefactor o simplemente colocar la bandeja sobre una superficie templada acelera muchísimo el proceso.

El sustrato. Aireado, drenante y pobre: perlita, vermiculita, arena de sílice o mezclas con turba al 50 %. Un sustrato rico y compacto pudre esquejes. Y no debe estar encharcado, porque las raíces necesitan oxígeno.

La paciencia. No tires del esqueje para comprobar si ha enraizado. Se sabe porque emite brotes nuevos y porque ofrece resistencia a un tirón muy suave.

Cuándo usar las auxinas caseras

Al hacer esquejes, en su época correspondiente. Es el uso principal.

Al trasplantar, para acelerar la reconstrucción del sistema radicular: plantel de huerto, bulbosas recién plantadas, ejemplares que cambian de maceta.

En acodos. Aplicando el extracto en la zona anillada antes de envolverla con el sustrato.

En plantas con crecimiento parado tras un estrés, siempre en riego y muy diluido.

Y cuándo no usarlas:

De forma repetida y sistemática. No es un abono. Aplicarlo cada semana a todo el jardín no sirve de nada y puede desequilibrar el crecimiento.

Pulverizado sobre la parte aérea de plantas adultas esperando que crezcan más. A concentraciones altas eso provoca deformaciones y epinastia, que es exactamente el mecanismo de los herbicidas hormonales.

En plantas en floración o cuaje sin un objetivo claro, porque las auxinas intervienen en esos procesos y se pueden obtener resultados indeseados.

Con el preparado pasado de fecha. Un extracto fermentado no aporta hormonas; aporta bacterias y hongos a una herida abierta.

En resumen

Las auxinas son las hormonas responsables de la elongación celular y, sobre todo, de la formación de raíces adventicias. Se concentran en tejidos jóvenes y en semillas germinadas, y de ahí se pueden extraer en casa: se germinan lentejas durante dos o tres días hasta que la radícula mida 1-2 cm, se trituran con un litro de agua, se cuela y se usa el líquido diluido de 1:5 a 1:10, remojando la base de los esquejes 12-24 horas. Se conserva unos días en nevera o meses congelado. El agua de sauce o de chopo es un buen complemento, aunque su virtud principal es antiséptica más que hormonal. Ten presentes tres cosas: más concentración no es mejor, la miel y la canela no son hormonas sino antisépticos, y ningún extracto casero sustituye a las condiciones que de verdad hacen enraizar un esqueje —época adecuada, humedad alta, calor de fondo y sustrato aireado—.


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