Detrás del nombre que figura en la etiqueta de un rosal hay casi siempre un contrato. El 'Julio Iglesias' de la casa Meilland es una rosa rayada en rojo carmín y blanco crema, muy perfumada, presentada a mediados de la década de 2000 y dedicada al cantante; el nombre no describe nada de la planta y no es tampoco su nombre botánico verdadero. Es una marca. Conviene saber cómo funciona ese sistema, porque afecta a lo que se compra, a lo que se puede multiplicar y a lo que se encuentra al buscar la misma variedad en otro país.

Flor rayada en rojo y blanco del rosal 'Julio Iglesias'

Dos nombres para el mismo rosal

Cada cultivar nuevo recibe en realidad dos denominaciones. La primera es el nombre varietal o nombre de código del obtentor: una palabra inventada, sin significado, que empieza por un prefijo asignado a la casa. Meilland usa MEI, Kordes usa KOR, Tantau TAN, Delbard DEL, Harkness HAR, McGredy MAC. Así, 'Papa Meilland' es en realidad MEIsar y 'Pierre de Ronsard' es MEIviolin.

Ese código es el nombre válido y único en todo el mundo. Es el que se registra ante la autoridad de registro de cultivares del género, el que aparece en la solicitud de derechos de obtentor y el que permite saber con certeza que dos plantas son la misma variedad. Nunca cambia.

La segunda denominación es el nombre comercial, una marca que se elige por su capacidad de vender y que puede ser distinta en cada mercado. 'Pierre de Ronsard' se vende en el mundo anglosajón como 'Eden Rose 85' y en otros sitios simplemente como 'Eden'; es la misma planta, MEIviolin, con dos etiquetas. El caso extremo lo tenemos en la variedad que se llama 'Madame A. Meilland', 'Gloria Dei', 'Gioia' y 'Peace' según el país, y que contamos en el artículo de la rosa Madame Meilland.

Consecuencia práctica: si se busca información sobre un rosal y aparecen resultados contradictorios, el código de tres letras es el que resuelve la duda. Un vivero serio lo imprime en la etiqueta, en letra pequeña, junto al nombre comercial.

El negocio de poner nombre de persona

Dedicar una rosa a alguien conocido es una práctica antigua, pero desde mediados del siglo XX es sobre todo una operación de marketing. Un cultivar nuevo compite en el escaparate con otros cientos, y el nombre es la única información que el comprador procesa en dos segundos. Un nombre reconocible vende, y además genera notas de prensa gratis en el momento de la presentación.

La mecánica habitual funciona así: el obtentor selecciona una planta cuyo carácter encaje con el personaje —una rosa perfumada y de aire latino para un cantante, una blanca elegante para una actriz—, negocia una cesión de derechos de imagen con la persona o su representación y presenta la variedad en un acto con la persona presente. El acuerdo puede incluir un pago fijo, un porcentaje por planta vendida o, con frecuencia, una donación a una fundación asociada al personaje. En el caso de 'Julio Iglesias', el vínculo comercial con el mercado español y latinoamericano era evidente.

La lista de rosas con nombre propio es larguísima: 'Ingrid Bergman', 'Maria Callas', 'Frédéric Mistral', 'Princesse de Monaco', 'Yves Piaget', 'Nostalgie'. También se venden dedicatorias a particulares, con casas que ofrecen bautizar una variedad de su catálogo para una fundación, un ayuntamiento o una empresa.

El punto que interesa al comprador es que el nombre no aporta ninguna información agronómica. Una rosa dedicada a una figura famosa no es mejor ni peor; puede ser una selección excelente o un cultivar mediocre lanzado con buena campaña. Lo que hay que mirar es el grupo al que pertenece, el porte, la refloración y las notas de resistencia a enfermedad, no la etiqueta.

Los derechos de obtentor

Obtener una variedad nueva de rosal cuesta entre ocho y diez años de trabajo, decenas de miles de cruces y una tasa de éxito ínfima. El derecho de obtentor existe para que ese trabajo se pueda amortizar. Es un derecho de propiedad industrial distinto de la patente, regulado en Europa por el Reglamento comunitario de protección de obtenciones vegetales y, en España, por la ley de régimen jurídico de la protección de las obtenciones vegetales, todo ello dentro del marco del Convenio de la UPOV.

Para concederlo, la variedad tiene que ser nueva, distinta de las conocidas, homogénea y estable, y se somete a un examen técnico de campo. Una vez concedido, el titular tiene la exclusiva de producción, reproducción, oferta y venta del material de multiplicación durante veinticinco años en el caso de las plantas leñosas y de la vid, y veinte para el resto.

Eso significa que multiplicar por esqueje o por injerto un rosal protegido para venderlo, regalarlo en cantidad o repartirlo en un vivero no es legal sin licencia del titular. La normativa contempla un uso privado y no comercial, así que sacar un esqueje para el propio jardín no persigue a nadie, pero producir plantas de una variedad protegida y ponerlas en circulación sí es una infracción. Pasados los veinticinco años la variedad pasa a dominio público, que es por lo que cualquiera puede multiplicar hoy 'Peace' o 'Iceberg' sin pedir permiso.

Arbusto del rosal 'Julio Iglesias' en flor

Cómo es y cómo se cuida esta variedad

La flor mide alrededor de nueve o diez centímetros, es muy doble, con unos cuarenta pétalos, y el rayado va del carmín intenso al blanco crema sin que dos flores sean iguales: el reparto de las bandas varía de una a otra y también dentro del mismo pétalo. Ese jaspeado se debe a una expresión irregular de la síntesis de antocianinas en el tejido del pétalo, y es más contrastado con temperaturas suaves; con calor fuerte las bandas rojas se estrechan y palidecen. El perfume es potente, cítrico y afrutado, de los más marcados del catálogo moderno, lo que en un rosal de flor cortada es poco habitual.

El arbusto es compacto, de 80 a 100 cm, erguido, con follaje verde oscuro y brillante. Reflorece en oleadas desde mayo hasta octubre o noviembre en clima templado.

Ubicación. Sol directo, aunque en el sur peninsular agradece resguardo en las horas centrales de julio y agosto para que las rayas no se descoloren. Aire alrededor.

Tierra. Suelta, profunda y con materia orgánica, drenaje asegurado. Encharcamiento nunca: el rosal pierde raíz rápido en suelo saturado.

Riego. Dos o tres veces por semana en verano en suelo, a fondo y al pie; cada cuatro o cinco días en primavera y otoño. En invierno, casi nada si llueve.

Poda. A finales de invierno, en enero o febrero, dejando de tres a cinco ramas y acortándolas a unos 25 o 30 cm por encima de una yema exterior. En temporada, retirada de flores pasadas cortando sobre la primera hoja de cinco foliolos.

Plantación. De noviembre a marzo si es a raíz desnuda, en cualquier momento si viene en contenedor, evitando el pleno verano. El punto de injerto se deja a ras de suelo o un par de centímetros por encima.

Plagas y enfermedades. Pulgón en los brotes de primavera, araña roja en verano seco, y entre los hongos oídio y mancha negra en ambiente húmedo. Riego al pie, hoja caída retirada y buena ventilación resuelven la mayoría de los casos.

Rusticidad. Aguanta hasta unos –15 °C sin protección especial, así que sirve en casi toda España, incluidas las mesetas.

En resumen

El rosal 'Julio Iglesias' es una obtención Meilland de flor rayada en rojo y blanco y perfume muy intenso, y su nombre es una marca comercial, no su denominación verdadera: cada cultivar lleva un código de obtentor con prefijo de tres letras que es el nombre válido en todo el mundo, mientras el nombre de venta puede cambiar de un país a otro. Bautizar variedades con nombres de personas conocidas es una estrategia de mercado que no dice nada sobre la calidad de la planta. Y los derechos de obtentor, que duran veinticinco años en leñosas, impiden multiplicar y comercializar un rosal protegido sin licencia.


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