Detrás de casi todos los rosales tapizantes que se plantan hoy en rotondas, taludes y jardines de bajo mantenimiento, y detrás de la mayor parte de los grandes sarmentosos que cubren pérgolas, hay una misma especie silvestre japonesa que se arrastra por el suelo, enraíza donde toca tierra y florece en pleno julio, cuando el resto de los rosales de floración única lleva un mes terminado.
Se la conoce en jardinería como Rosa wichuraiana y en la taxonomía actual como Rosa luciae. Su aportación a la rosa moderna es tan grande como la de las rosas chinas, aunque mucho menos contada: puso el follaje lustroso y sano, el porte rastrero y la floración tardía en un género que no tenía ninguna de las tres cosas.
Dos nombres para la misma planta
La especie fue descrita por el botánico belga François Crépin en 1886 y dedicada a Max Ernst Wichura (1817-1866), jurista y botánico prusiano que la recogió en Japón durante la expedición diplomática Eulenburg de 1860 a 1862. Wichura murió veinte años antes de que la planta llevara su nombre.
El problema es que la misma planta ya había sido publicada como Rosa luciae en 1871, quince años antes. Las reglas de prioridad obligan a que ese sea el nombre correcto, y hoy la mayoría de los tratamientos taxonómicos consideran Rosa wichuraiana un sinónimo de Rosa luciae, o a lo sumo una variedad dentro de ella. La jardinería, en cambio, ha seguido usando wichuraiana sin inmutarse durante más de un siglo, porque es el nombre que figura en la genealogía de miles de cultivares.
Si buscas la planta, conviene probar con los dos nombres. Su área natural comprende Japón, Corea, el este de China y Taiwán, donde crece en laderas costeras, taludes rocosos y márgenes de bosque.
Cómo es
- Porte. Rastrero, no trepador. Emite varas largas y flexibles de 3 a 6 metros que se tienden sobre el suelo y solo suben si algo las sujeta. Una planta adulta cubre con facilidad de 4 a 6 metros cuadrados.
- Enraizamiento en los nudos. Donde una vara toca suelo húmedo, echa raíces. Es el carácter que la define y del que salió toda su descendencia tapizante.
- Hoja. De cinco a nueve foliolos pequeños, de 1 a 2,5 centímetros, redondeados, gruesos y de un verde oscuro intensamente brillante. En inviernos suaves (litoral mediterráneo, Andalucía, Canarias) se comporta como semiperenne.
- Flor. Blanca, simple, de 2,5 a 4 centímetros, con estambres amarillos, agrupada en corimbos de seis a diez y con un perfume marcado que se percibe a distancia.
- Floración. Una sola vez al año, pero tardía: julio y a veces agosto, tres o cuatro semanas después de que hayan terminado los sarmentosos derivados de Rosa multiflora. En un jardín, eso alarga la temporada.
- Fruto. Escaramujos pequeños, ovoides, de 6 a 10 milímetros, rojos, en racimo.
Los tres caracteres que cambiaron la rosa moderna
Cuando la especie llegó a Europa y a Estados Unidos en la década de 1880 (al Arnold Arboretum de Boston, donde Jackson Dawson empezó a trabajar con ella hacia 1890), los mejoradores vieron enseguida tres cosas que no tenían.
El follaje lustroso y sano. La cutícula gruesa y brillante de sus hojas dificulta que las esporas de hongos germinen y que el agua permanezca en la superficie. Es la base genética de la resistencia foliar de buena parte de los tapizantes modernos.
El porte postrado. Ninguna rosa europea se arrastra por el suelo. Ese carácter, cruzado con híbridos de té y con perpetuos, dio primero sarmentosos de varas larguísimas y flexibles y, ochenta años después, la clase entera de los rosales tapizantes.
La floración tardía. Cruzada con material refloreciente, aportó cultivares que seguían dando flor cuando el resto había parado.
La descendencia: los grandes sarmentosos
Entre 1900 y 1925 se produjo una explosión de híbridos, sobre todo en dos casas: la firma Barbier & Cie, de Orleans, y los viveros norteamericanos. Son las rosas que todavía cubren pérgolas centenarias.
| Cultivar | Obtentor y año | Color y porte |
|---|---|---|
| Rosa 'Albéric Barbier' | Barbier, 1900 | Crema con centro amarillo, 5-6 m, casi perenne |
| Rosa 'Paul Transon' | Barbier, 1900 | Salmón cobrizo, 3-4 m, algo refloreciente |
| Rosa 'Dorothy Perkins' | Jackson & Perkins, 1901 | Rosa en grandes ramilletes, 4-5 m |
| Rosa 'American Pillar' | Van Fleet, 1902 | Rosa carmín con ojo blanco, 4-5 m |
| Rosa 'François Juranville' | Barbier, 1906 | Rosa salmón, muy perfumada, 5-6 m |
| Rosa 'Excelsa' | Walsh, 1909 | Rojo carmesí en ramillete, 4-5 m |
| Rosa 'Alexandre Girault' | Barbier, 1909 | Carmín con reflejos, 5-6 m |
| Rosa 'Albertine' | Barbier, 1921 | Salmón cobrizo, muy fragante, 4-5 m |
Un matiz sanitario que conviene saber antes de comprar: la especie es notablemente sana, pero no todos sus híbridos heredaron esa virtud. Rosa 'Dorothy Perkins' y Rosa 'Excelsa' tienen fama merecida de coger oídio con facilidad, sobre todo plantadas contra un muro sin ventilación. 'Albéric Barbier' y 'François Juranville', en cambio, están entre los sarmentosos más limpios que se pueden plantar en España.
'New Dawn' y la primera patente vegetal de la historia
De la línea de Rosa wichuraiana salió en 1910 el trepador Rosa 'Dr. W. Van Fleet', de flor rosa pálido y floración única. Veinte años después, en 1930, apareció en un vivero de Nueva Jersey un sport (una rama mutada) de esa misma planta que, a diferencia de la original, reflorecía todo el verano. Se llamó Rosa 'New Dawn'.
En 1930 Estados Unidos había aprobado la primera ley que permitía patentar variedades vegetales de reproducción asexual. 'New Dawn' recibió en 1931 la Plant Patent nº 1: es la primera planta patentada de la historia. Sigue siendo, casi un siglo después, uno de los trepadores más vendidos del mundo, y en clima español se comporta muy bien, tolerando incluso paredes orientadas al norte.
Un accidente cromosómico: Rosa × kordesii
La otra gran ramificación empieza en 1919, cuando se obtiene Rosa 'Max Graf' del cruce entre Rosa rugosa y Rosa wichuraiana. La planta era vigorosa y tapizante, pero estéril: los cromosomas de los dos progenitores no emparejaban en la meiosis.
Años después, en el vivero de Wilhelm Kordes, una plántula de 'Max Graf' resultó fértil. Lo que había ocurrido era una duplicación espontánea del juego cromosómico, que convirtió el híbrido estéril en un anfidiploide capaz de reproducirse. A esa planta se le dio nombre propio, Rosa × kordesii, y de ella salió toda la serie de trepadores Kordesii (Rosa 'Dortmund', Rosa 'Leverkusen', Rosa 'Hamburger Phoenix'), célebres por su rusticidad al frío y su follaje brillante y sano.
Los tapizantes que hoy se plantan en cualquier rotonda
El salto definitivo llegó en la segunda mitad del siglo XX, cuando los obtentores europeos recuperaron el porte rastrero y el follaje lustroso para crear una clase pensada para el paisajismo público: floración larga, sin necesidad de descabezado, sin tratamientos y con mantenimiento casi nulo.
De ahí salen las series comerciales que hoy están por todas partes: los Bodendecker de Kordes, los Meidiland de Meilland y, sobre todo, la serie Flower Carpet obtenida por Noack a partir de 1988. Todas ellas comparten en su genealogía el mismo antepasado japonés.
Cultivarla en España
Dónde encaja. Taludes y ribazos que no se quieren desbrozar, coronación de muros de piedra seca para que caiga en cascada, cubrir un tocón o un árbol muerto, jardines de segunda residencia con poco riego, y pérgolas grandes si se le da soporte. No es planta para un arriate pequeño ni para una maceta.
Exposición y suelo. Sol pleno o media sombra ligera. Tolera suelos pobres y pedregosos. En el interior peninsular agradece riego de apoyo en julio y agosto; en el norte y en la costa no lo necesita una vez asentada.
Densidad. Para tapizar, una planta cada 2 o 3 metros cuadrados. Cubre en dos o tres temporadas.
Poda. La propia de un sarmentoso: florece sobre madera del año anterior, así que se poda justo después de la floración, en agosto o septiembre, retirando desde la base las varas que ya han florecido varias veces y dejando las nuevas. Podarla en febrero equivale a quedarse sin flores ese año. La lógica general está en cómo y cuándo podar las rosas.
Multiplicación. Es de las plantas más fáciles del género. Basta con acodar: se tumba una vara sobre el suelo, se sujeta con una piedra o una horquilla en un nudo, se cubre con dos dedos de tierra y en unas semanas ha enraizado por sí sola, porque es lo que hace de forma natural. También arraiga muy bien de esqueje semileñoso a finales de verano, según se explica en cómo se reproducen los rosales por esquejes.
Precaución. Es vigorosa. En un jardín pequeño hay que estar dispuesto a cortarle las varas que se van donde no toca, y a arrancar los puntos donde ha enraizado sin permiso.
En resumen
Rosa wichuraiana, hoy tratada taxonómicamente como Rosa luciae, es un rosal silvestre de Japón, Corea, China y Taiwán, rastrero, de varas de 3 a 6 metros que enraízan al tocar el suelo, con hojas pequeñas y muy brillantes y flores blancas perfumadas que abren tarde, en julio y agosto. Esos tres caracteres (follaje lustroso y sano, porte postrado y floración tardía) entraron en la rosa moderna a partir de 1890 y dieron primero los grandes sarmentosos de Barbier y de los viveros americanos, entre ellos 'Albéric Barbier', 'Albertine', 'Dorothy Perkins' y 'American Pillar'; después Rosa 'New Dawn', primera planta patentada de la historia en 1931; después Rosa × kordesii, nacida de una duplicación cromosómica espontánea que devolvió la fertilidad al híbrido estéril 'Max Graf'; y finalmente toda la clase de los rosales tapizantes de paisajismo. En el jardín pide sitio, sol y una poda posterior a la floración, y se multiplica sola por acodo.