La rosa Molineux es un rosal inglés de David Austin de flor amarilla, arbusto compacto y floración muy repetida. Es una de las variedades de la casa que mejor se comporta en maceta, porque no pasa del metro de altura y ramifica desde abajo en lugar de estirarse en varas largas. Si buscas un amarillo cálido para el frente de un arriate, para un patio o para una terraza soleada, esta es de las pocas rosas inglesas que caben ahí sin quedarse desgarbadas.
Su punto débil, y conviene saberlo antes de comprarla, es el aroma: existe, es agradable y recuerda al té, pero es discreto. Quien busque una rosa inglesa por el perfume tiene otras opciones en el mismo catálogo. Lo que Molineux da a cambio es cantidad de flor, un color amarillo limpio y un porte manejable.
Qué es exactamente Molineux
Molineux es el nombre comercial. El nombre de registro del cultivar es AUSmol, con el prefijo AUS que David Austin Roses usa en todas sus obtenciones. El nombre comercial alude al Molineux Stadium de Wolverhampton, el campo del Wolverhampton Wanderers.
Dentro de la clasificación de la propia casa entra en el grupo de las English Musk Roses, la línea de rosas inglesas de porte más ligero y floración muy repetida. En la práctica, para un jardín español, se comporta como un arbusto pequeño de flor agrupada, más cerca de una floribunda robusta que de un híbrido de té.
Cómo es la flor
La flor abre en copa cuarteada, la forma clásica de las rosas antiguas que Austin buscaba recuperar: los pétalos se organizan en cuarteles en torno a un centro plano, no en un cono alto como los híbridos de té. Ronda los 8 centímetros de diámetro y es muy doble, con un recuento de pétalos que puede acercarse al centenar.
El color es un amarillo puro, sin matices anaranjados, algo más intenso en el centro que en los pétalos exteriores. Y aquí hay un detalle que cambia mucho según dónde vivas: el amarillo de Molineux se descarga con el calor. En el interior peninsular y en el sur, con jornadas de más de 35 grados, la flor abre con un amarillo mantequilla y palidece rápido; en el norte, en zonas de montaña o en las floraciones tardías de octubre, el mismo rosal da amarillos claramente más saturados. No es un defecto de la planta, es la respuesta normal de los carotenoides de los pétalos a la insolación y a la temperatura.
Florece en oleadas desde primavera hasta bien entrado el otoño, con la primera y la última como las más espectaculares. Las flores aparecen solas o en ramilletes cortos. Con calor abren deprisa y se deshojan pronto, así que como flor de corte dura poco: es una rosa para verla en la planta.
El arbusto
Es un arbusto bajo y redondeado, de unos 90 a 110 centímetros de alto por unos 70 de ancho en condiciones normales. En climas cálidos y con riego regular tiende a irse algo más arriba; en secano y suelo pobre se queda más compacto.
Ramifica bien desde la base, cosa que no todas las inglesas hacen, y esa es la razón de que funcione en maceta y en primera línea de arriate. El follaje es verde claro y mate, en cantidad media: ni tan escaso que se le vean las cañas, ni tan denso como para retener humedad en el centro de la mata.
Dónde plantarla y con qué marco
Necesita sol directo, con un mínimo razonable de cinco o seis horas. En el norte y en la cornisa cantábrica, cuanto más sol mejor. En Andalucía, Extremadura, el valle del Ebro o La Mancha conviene lo contrario: buscarle una posición donde reciba la mañana entera y quede resguardada del sol de las tres a las seis de la tarde en julio y agosto. Con eso el amarillo aguanta más y la flor no se quema.
Al ser un arbusto pequeño, plantado de uno en uno se queda algo suelto. El recurso habitual es agrupar tres plantas del mismo cultivar separadas unos 45 o 50 centímetros: al cabo de dos temporadas se leen como una sola mata ancha y la floración gana mucho. Entre grupos distintos, deja al menos 80 centímetros para que circule el aire.
Época de plantación: raíz desnuda de noviembre a febrero, que es como la sirven los viveros especializados y como mejor arraiga; en contenedor se puede plantar casi todo el año salvo en pleno verano.
Suelo, riego y abonado en clima mediterráneo
Quiere suelo profundo, fértil y con drenaje. En los suelos calizos del este y el sur peninsular, con pH por encima de 8, el problema recurrente no es el rosal sino el hierro: las hojas nuevas amarillean entre los nervios mientras estos siguen verdes. Es clorosis férrica, provocada por la falta de disponibilidad del hierro en suelo básico, no por falta de abono. Se corrige aportando materia orgánica de forma constante y, si hace falta, quelato de hierro estable a pH alto, que es el único formato que sigue siendo asimilable en esas condiciones.
El riego debe ser abundante y espaciado, no poco y a diario. Un rosal establecido agradece un riego profundo que moje los primeros 30 o 40 centímetros de tierra, dejando que la superficie se seque entre uno y otro. En verano mediterráneo eso suele traducirse en dos riegos semanales en suelo arcilloso y tres en suelo arenoso, con goteo a primera hora o al anochecer. Nunca por aspersión sobre el follaje: mojar la hoja al atardecer es la forma más segura de tener mancha negra.
Una capa de acolchado de cinco centímetros, de compost o de corteza, ahorra riegos y mantiene la temperatura del suelo a raya durante la ola de calor. Materia orgánica al final del invierno y un abono para rosales después de la primera oleada de flor cubren las necesidades del año.
Poda
Molineux se poda como una rosa inglesa arbustiva: al final del invierno, cuando ya no se esperan heladas fuertes y antes de que la yema se hinche. En el litoral mediterráneo y en el sur eso cae en enero; en el interior y el norte, en febrero o principios de marzo.
Al ser un arbusto pequeño, la poda puede ser franca: reducir a la mitad de la altura, dejar de tres a cinco ramas jóvenes bien colocadas y eliminar madera vieja, ramas cruzadas y todo lo más fino que un lápiz. Cortar siempre por encima de una yema orientada hacia fuera, para que la mata abra el centro y ventile. Durante la temporada, retirar las flores pasadas cortando un poco más abajo, sobre una hoja completa, acelera la oleada siguiente. Si te interesa el detalle, en la guía sobre cómo podar un rosal está desarrollado por grupos.
Enfermedades y plagas
Es una variedad de sanidad media, no de las más resistentes del catálogo. Los tres frentes habituales en España son la mancha negra (Diplocarpon rosae), que aprieta en zonas húmedas del norte y en el litoral durante primavera y otoño; el oídio (Podosphaera pannosa), que aparece con días cálidos y noches frescas y mala ventilación; y el pulgón en los brotes tiernos de abril y mayo.
El orden correcto de actuación lo marca el Real Decreto 1311/2012, que establece la gestión integrada de plagas como principio: prevención primero, después medios físicos y biológicos, y solo entonces el tratamiento químico. En la práctica eso significa plantar con espacio, no mojar la hoja, retirar y no compostar la hojarasca infectada, y dejar trabajar a los depredadores naturales del pulgón antes de plantearse otra cosa. Contra el pulgón, el agua jabonosa aplicada sobre la colonia funciona bien y no deja residuo. Si llegas a necesitar un fitosanitario, la dosis y el plazo son los de la etiqueta del envase, y el producto debe estar autorizado para jardinería exterior doméstica: los autorizados se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio.
En maceta
Es de las rosas inglesas que mejor toleran el contenedor. Sirve una maceta de al menos 45 centímetros de diámetro y una profundidad similar, con agujeros de drenaje amplios y un sustrato de calidad mezclado con un tercio de tierra de jardín o compost maduro, que aporta peso y estabilidad. En terraza expuesta al sur, protege la maceta del sol directo: la raíz sufre más por el calentamiento del recipiente que por el aire.
En maceta el abonado no es opcional, porque cada riego lava nutrientes. Un abono de liberación lenta para rosales en primavera y un complemento líquido en las oleadas de flor mantienen la planta. Cada dos o tres años conviene renovar el sustrato o trasplantar a un recipiente mayor.
En resumen
Molineux (AUSmol) es una rosa inglesa amarilla de flor cuarteada, muy florífera y de arbusto compacto, alrededor del metro de alto. Su mejor uso es el frente del arriate en grupos de tres y la maceta grande en patio o terraza. El aroma es ligero, con notas de té, y no es la razón para elegirla.
En España el manejo se resume en sol de mañana y algo de resguardo en las tardes de julio y agosto en el sur, riego profundo y espaciado sin mojar el follaje, acolchado, corrección del hierro en suelos calizos y poda a la mitad al final del invierno. Con eso da flor de abril a noviembre en la mayor parte del país.