Podar un rosal consiste en quitar la madera muerta y débil, abrir el centro del arbusto para que entre aire y luz, y dejar un número reducido de ramas fuertes desde las que brotará la temporada. Se hace al final del invierno, cuando ya no se esperan heladas fuertes y las yemas empiezan a hincharse, y no admite calendario fijo porque la fecha la marca el clima de cada sitio.

Antes de coger las tijeras hay que saber de qué grupo es el rosal, porque de ahí depende todo lo demás. Un híbrido de té se poda a fondo y florece sobre madera del año. Un rosal antiguo de una sola floración florece sobre madera vieja, y si lo podas en invierno te quedas sin flores. Confundir los dos casos es el error que más rosales estropea, y ninguna guía general sirve si no se empieza por ahí.

podar un rosal

Cuándo se poda en España

La poda principal va al final del invierno, justo antes de la brotación. La referencia útil no es una fecha sino un estado de la planta: cuando las yemas de las ramas empiezan a engordar y a colorearse, y ya han pasado las heladas fuertes de la zona.

  • Litoral mediterráneo y valle del Guadalquivir. De mediados de enero a mediados de febrero.
  • Interior peninsular y meseta. Finales de febrero y marzo, según el año.
  • Norte húmedo y zonas de montaña. Marzo, e incluso principios de abril en cotas altas.

El motivo de no adelantarse es sencillo: la poda estimula la brotación, y si llega una helada sobre brotes tiernos, los quema y el rosal tiene que empezar otra vez, gastando reservas. Adelantar la poda un mes no adelanta la floración, la retrasa.

En otoño no se poda de verdad, pero en zonas de mucho viento sí conviene recortar las ramas más largas de los rosales altos. No es una poda de formación: solo se trata de que el viento invernal no zarandee el arbusto y afloje el cepellón.

podar un rosal, calendario

El orden de trabajo

Sea cual sea el tipo de rosal, la secuencia es siempre la misma y conviene respetarla, porque cada paso hace más fácil el siguiente.

  • Quita la madera muerta. Se reconoce por el color, pardo oscuro o casi negro, y por estar seca y arrugada. Corta hasta encontrar tejido sano, que en el corte se ve blanco o verdoso en el interior. Si no aparece tejido sano, elimina la rama entera hasta la base.
  • Quita lo débil y lo estropeado. Ramas más finas que un lápiz, ramas dañadas, y las que hayan producido escaramujos si no los quieres.
  • Abre el centro. Elimina las ramas que crecen hacia dentro, las que se cruzan y las que rozan entre sí. Un rosal cuyo interior ventila y recibe luz coge muchos menos hongos, y eso es prevención pura, sin ningún producto de por medio.
  • Recorta lo que queda. La intensidad de este último paso es lo que cambia según el grupo del rosal.
podar un rosal, eliminar madera muerta

Cómo se hace el corte

El corte se da unos milímetros por encima de una yema, en bisel, con la parte alta del bisel en el lado de la yema y bajando hacia el lado contrario. Así el agua escurre hacia fuera y no se queda encharcando la yema.

La yema elegida debe mirar hacia fuera del arbusto, no hacia el interior. Es un detalle mínimo que decide la forma que tendrá el rosal en junio: si eliges yemas exteriores, las ramas crecen abriéndose y el centro queda despejado solo; si eliges interiores, en dos temporadas tienes un enredo.

Un corte demasiado alto deja un tocón que se seca y se pudre hacia abajo. Uno demasiado bajo daña la yema. Y un corte hecho con tijera mellada machaca el tallo en vez de cortarlo, deja una herida deshilachada y tarda mucho más en cerrar. No hace falta sellar las heridas: un rosal cicatriza bien solo.

Cuánto podar según el tipo de rosal

Híbridos de té y grandifloras. Poda fuerte. Se dejan de tres a cinco ramas principales, las más gruesas y mejor repartidas, y se recortan a una altura de un palmo o dos por encima del suelo. Florecen sobre la madera del año, así que la poda severa es exactamente lo que buscan: da menos ramas pero flores más grandes y de tallo largo.

Floribundas y polianthas. Poda algo más suave, dejando más ramas y a mayor altura. Interesa la cantidad de flores más que el tamaño, y para eso conviene un arbusto más ramificado.

Rosales arbustivos modernos y rosas inglesas. Poda ligera. Se reduce alrededor de un tercio de la altura, se limpia el interior y poco más. Una poda severa aquí produce una temporada de crecimiento vegetativo con muy pocas flores.

Rosales antiguos de una sola floración (gálicas, damascenas, albas, centifolias). Florecen sobre madera del año anterior. Si los podas en invierno, cortas justo las ramas que iban a dar flor. Se podan después de florecer, en verano, aclarando y quitando ramas viejas desde la base.

Trepadores. No se recortan las ramas principales, que son la estructura y se van guiando y atando. Lo que se poda son los brotes laterales que salen de ellas, dejando dos o tres yemas. Un truco que funciona: cuanto más horizontal se ate una rama principal, más brotes laterales florales emite; una rama atada en vertical florece solo por la punta.

Sarmentosos de floración única. Igual que los antiguos, se podan tras la floración, retirando las cañas que ya han florecido y conservando las nuevas.

Paisajísticos y tapizantes. Admiten un recorte general, incluso con cortasetos, y una limpieza de madera vieja cada pocos años.

Miniatura. Poda ligera de limpieza y recorte, con el mismo criterio de abrir el centro.

podar un rosal, eliminamos escaramujos y recortamos ramas

Los chupones del portainjertos

Casi todos los rosales de vivero están injertados sobre un rosal silvestre, que aporta vigor y raíz resistente. Ese patrón emite de vez en cuando ramas propias, que salen por debajo del punto de injerto o directamente del suelo: son los chupones.

Se reconocen porque la hoja es distinta, con foliolos más numerosos y pequeños, el verde es otro y la espina también. No florecen como la variedad injertada y le roban vigor, así que hay que quitarlos.

Y hay una diferencia importante en cómo se quitan: se arrancan, no se cortan. Se sigue el chupón hasta su nacimiento, se descubre un poco la tierra si hace falta y se tira de él de un golpe seco. Si lo cortas con tijera dejas la base, y de esa base salen dos o tres chupones nuevos.

Antes y después de podar

Protección: guantes de cuero de puño largo, no guantes de jardinería finos, que las espinas de rosal atraviesan sin dificultad. Y gafas de protección, que suena exagerado hasta que una rama en tensión se suelta a la altura de la cara.

Herramienta limpia y afilada, y desinfectada al pasar de un rosal a otro si estás cortando madera enferma. En la guía de herramientas para podar rosales están los tipos de tijera y cuál conviene según el grosor de la rama.

Los restos de poda no van al compost casero si el rosal ha tenido mancha negra o roya, porque esos hongos pasan el invierno precisamente en los restos y en las hojas caídas. Se recogen y se tiran. Recoger la hojarasca del pie es, junto con la apertura del centro del arbusto, la medida preventiva que más rinde.

Después de podar toca alimentar. Un buen aporte de compost o estiércol maduro extendido alrededor del pie, sin tocar el tronco, mejora el suelo y libera nutrientes despacio a lo largo de la primavera. Sobre eso, un abono para rosales aplicado al arrancar la brotación, siguiendo lo que indique el envase. Y encima, un acolchado que conserve la humedad de cara al verano.

abono para rosales, fibra de coco

Si el rosal arrastra plagas de invierno de años anteriores, los aceites de invierno se aplican sobre la planta sin hojas, justo después de la poda. La dosis y el número de aplicaciones son los de la etiqueta del envase, y los productos autorizados se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio; para uso doméstico solo valen los autorizados para jardinería exterior doméstica.

En resumen

Poda al final del invierno, cuando las yemas empiecen a hincharse y hayan pasado las heladas de tu zona. Empieza siempre quitando madera muerta y débil, abre el centro del arbusto y termina recortando lo que quede, cortando en bisel por encima de una yema orientada hacia fuera.

La intensidad la decide el grupo del rosal: fuerte en híbridos de té, media en floribundas, ligera en arbustivos y rosas inglesas, y en trepadores solo los laterales. Los rosales antiguos de floración única se podan después de florecer, no en invierno. Y los chupones del patrón se arrancan de raíz, nunca se cortan.


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