Eglantyne es una rosa inglesa de David Austin, presentada en 1994, de flor rosa claro, muy doble, en forma de copa poco profunda que acaba casi plana, con perfume clásico a rosa antigua. Forma un arbusto compacto de un metro aproximadamente, con floración repetida en oleadas durante toda la temporada, y es una de las variedades del catálogo de Austin que mejor se maneja en espacios pequeños.
El nombre honra a Eglantyne Jebb, la maestra británica que fundó Save the Children en 1919. Conviene aclarar de entrada una confusión frecuente: eglantine es también el nombre inglés de Rosa rubiginosa, la rosa mosqueta o eglantina silvestre, un escaramujo europeo cuyas hojas huelen a manzana verde al frotarlas. No tienen nada que ver: la variedad de Austin es un arbusto de jardín moderno, y la eglantina es una especie silvestre.
Qué es una rosa inglesa
No es una categoría botánica ni un grupo histórico, sino el resultado del programa de un obtentor concreto. A partir de los años cincuenta, David Austin se propuso combinar dos cosas que hasta entonces iban por separado: la forma de flor y el perfume de las rosas antiguas europeas, gálicas, damascenas y centifolias, que florecían una sola vez al año, y la floración repetida y la gama de colores de los híbridos de té y floribundas modernos.
La primera variedad que salió de ese trabajo fue 'Constance Spry', en 1961, que aún florecía una sola vez. Con el tiempo el programa consolidó la fórmula, y hoy las rosas inglesas son una de las familias más vendidas del mundo. Eglantyne pertenece a la generación de los años noventa, cuando el grupo ya estaba plenamente asentado.
La flor
Es una flor de 8 a 10 centímetros, muy llena, con un número muy alto de pétalos pequeños dispuestos en capas regulares. Abre desde un capullo puntiagudo, parecido al de un híbrido de té, y esa apariencia inicial despista: la flor abierta no tiene nada que ver, es una copa poco profunda, casi un rosetón plano, con un aire completamente antiguo.
El color es un rosa claro suave, más intenso en el centro y desvaído hacia los bordes, y varía con la temperatura. Las flores de primavera temprana y las de otoño, con noches frescas, salen de un rosa más subido; las de pleno verano son más pálidas.
El perfume es el clásico de rosa antigua, dulce y limpio, de intensidad moderada: se aprecia bien acercándose, y se hace más evidente en las tardes cálidas.
Un detalle práctico que casi ningún catálogo menciona: los pétalos se desprenden limpiamente cuando la flor termina. Hay variedades muy dobles en las que la flor pasada se queda marrón y pegada en la planta, con muy mal aspecto, y ésta no es una de ellas.
La planta
Arbusto de porte compacto y crecimiento vigoroso, de alrededor de un metro de alto por 80 centímetros de ancho, con follaje denso de color verde medio y mate. Las ramas van bien cubiertas de espinas y con los años toman un tono grisáceo oscuro.
Ese tamaño la hace apta para jardines pequeños, para el borde de un arriate, para formar una bordura o un seto bajo, y para maceta grande, de al menos 45 o 50 centímetros de diámetro y profundidad.
Rosas inglesas en clima español
Aquí hay que ser honesto, porque los catálogos no lo son. Las rosas inglesas se seleccionan en Inglaterra, en un clima fresco y húmedo, y su comportamiento en la mayor parte de España es distinto.
Con calor fuerte y aire seco, la flor abre mucho más deprisa y dura menos: lo que en el sur de Inglaterra son cinco o seis días en la planta, en Córdoba en julio pueden ser dos. Los colores palidecen más, y las variedades de flor muy llena, como ésta, pierden parte de esa densidad de pétalos característica en las floraciones de verano.
No es un motivo para descartarlas, sino para plantarlas bien. Tres medidas cambian mucho el resultado en el centro y el sur peninsular: sombra en las horas centrales del verano, un suelo con buena reserva de agua gracias a la materia orgánica, y acolchado permanente al pie. Con eso, las oleadas de primavera y otoño son excelentes y la de pleno verano se acepta como lo que es, un momento de menor rendimiento.
En la cornisa cantábrica y en Galicia el comportamiento se parece más al inglés, con la contrapartida de una mayor presión de mancha negra.
Plantación y cuidados
Exposición. Sol, con al menos cinco horas directas. En el norte, sol pleno; en el sur y el interior, mejor sol de mañana.
Suelo. Profundo, fértil, mullido y bien drenado. La materia orgánica es especialmente importante en este grupo, porque son plantas que producen mucha flor y agotan el suelo. En terrenos calizos, la aportación anual de compost reduce el riesgo de clorosis férrica.
Plantación. A raíz desnuda de noviembre a febrero, en contenedor casi todo el año salvo el calor fuerte. Una recomendación clásica del propio obtentor: plantar tres ejemplares de la misma variedad juntos, a unos 45 centímetros entre sí, para que formen una única mata densa. Con un solo ejemplar, un arbusto de este porte tarda años en dar volumen y siempre parece escaso.
Riego. Abundante y espaciado, al pie y nunca sobre las hojas. Dos riegos profundos por semana en verano en el interior, uno en la costa templada, siempre con acolchado. La flor muy doble necesita agua para formarse: en sequía se reduce el número de pétalos.
Abonado. Estiércol bien hecho o compost maduro al final del invierno, abono para rosales al brotar y una segunda aportación tras la primera oleada de flor. Es el abonado que sostiene la repetición.
Poda
Las rosas inglesas se podan en el reposo invernal, entre enero y marzo según la zona, después del riesgo de heladas fuertes.
La poda es intermedia: ni tan corta como la de un híbrido de té ni tan ligera como la de un arbusto de flor única. Se elimina la madera muerta, seca, débil y cruzada, y se acortan las ramas del año entre un tercio y la mitad, buscando una silueta redondeada y un centro ventilado. Podar más corto da una planta más baja y con flores algo mayores; podar más suave da un arbusto más grande y con más flor.
Durante la temporada, retirar las flores pasadas cortando por encima de una hoja bien formada es lo que acorta el intervalo entre oleadas. En una variedad tan florífera, esto marca la diferencia entre un arbusto en flor de mayo a noviembre y uno que se para en julio.
Problemas
La mancha negra es el hongo a vigilar, sobre todo en el norte y en primaveras húmedas: manchas negras de borde difuso, amarilleo y defoliación. La medida más rentable es recoger y eliminar la hoja caída, que es donde el hongo pasa el invierno, junto con la poda que ventila y el riego al pie.
El oídio aparece en primavera y otoño con días cálidos y noches frescas, y en rincones sin corriente de aire.
En primaveras muy húmedas, las flores de muchos pétalos pueden sufrir balling: el capullo se moja, los pétalos exteriores se pegan al secarse y la flor no llega a abrir, pudriéndose dentro. No hay tratamiento; se retiran esos capullos y se procura que la planta esté bien ventilada y no reciba riego por aspersión.
El pulgón ocupa los brotes tiernos en primavera y se controla bien con agua jabonosa sobre las colonias, sin dañar a la fauna auxiliar.
Cuando la prevención no baste, en jardinería particular solo pueden emplearse productos autorizados para jardinería exterior doméstica, y la dosis y el intervalo son los que figuren en la etiqueta del envase; los productos vigentes se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. El Real Decreto 1311/2012 establece la gestión integrada de plagas: prevención y medios físicos y biológicos antes que el tratamiento químico. En floración o en horas de vuelo de las abejas, no se trata.
En resumen
Eglantyne es una rosa inglesa de David Austin de 1994, de flor rosa claro, muy doble, acopada y con perfume a rosa antigua, sobre un arbusto compacto de aproximadamente un metro que florece en oleadas toda la temporada y deshoja limpiamente las flores pasadas. No debe confundirse con la eglantina silvestre, Rosa rubiginosa, que es una especie distinta.
En España conviene plantarla con sol de mañana en el centro y el sur, en suelo rico en materia orgánica y con acolchado, regando de forma abundante y espaciada, y agrupando tres ejemplares para que formen una mata densa. Poda intermedia en invierno, entre un tercio y la mitad, y retirada de las flores pasadas durante toda la temporada.