Caprice de Meilland es un rosal de flor muy grande, de un rosa intenso y saturado, con un perfume afrutado fuerte que recuerda a fruta de la pasión. Forma un arbusto vigoroso de alrededor de un metro, con follaje verde oscuro y brillante, buena resistencia a las enfermedades y floración en oleadas desde la primavera hasta el otoño.
Es una de las variedades de la casa francesa Meilland seleccionadas específicamente por el aroma. Eso merece subrayarse porque durante décadas la mejora de rosales priorizó la forma, la duración y el transporte de la flor cortada, y el perfume se perdió por el camino en muchísimas variedades comerciales. Las líneas de trabajo centradas en recuperarlo son relativamente recientes, y ésta pertenece a ellas.
Qué significa que sea "grandiflora"
Aparece clasificada como grandiflora en muchos catálogos, y conviene aclarar qué es esa categoría porque genera confusión.
El grupo se creó en Estados Unidos a mediados del siglo XX para colocar a 'Queen Elizabeth', una variedad que no encajaba ni en los híbridos de té ni en los floribundas: tenía la flor grande y bien formada del híbrido de té, pero salía en racimos como un floribunda y sobre una planta mucho más alta. La etiqueta cuajó allí y se aplicó después a otras variedades de porte alto y flor grande en racimo.
En Europa esa categoría nunca se adoptó de forma general. Las mismas plantas se venden aquí como híbridos de té o simplemente como arbustos de flor grande. No es un grupo botánico ni un tipo de cultivo distinto: es una clasificación comercial. En la práctica, para el jardinero, lo que cambia es poco: se cultivan y se podan como un híbrido de té algo más grande.
La flor
Flores de unos 12 centímetros de diámetro, con alrededor de treinta y cinco pétalos, de forma alta y bien centrada que al abrir toma una silueta acopada. El color es un rosa intenso, subido, con reflejos que en algunos catálogos se describen como púrpura y que en la planta se ven más bien como un carmín luminoso. Los tonos cambian con la temperatura: en primavera y otoño se ven más profundos, y con el calor fuerte pierden algo de saturación.
El perfume es la razón principal para plantarla. Es intenso, claramente afrutado, con notas que recuerdan a maracuyá y un fondo de rosa antigua. Se nota más a media mañana y al caer la tarde de un día cálido, que es cuando los compuestos volátiles se liberan mejor.
Las flores aparecen solas o en grupos pequeños, sobre tallos largos y firmes. La floración va en oleadas, con la primera muy abundante en primavera y repeticiones hasta bien entrado el otoño.
La planta
Arbusto vigoroso, erguido y bien ramificado, de alrededor de un metro a metro y diez de alto por unos 50 o 60 centímetros de ancho. El follaje es denso, de color verde oscuro y brillante, que es un buen indicio: el brillo de la hoja está asociado a una mayor dificultad de las esporas de hongos para instalarse, y las variedades de hoja lustrosa suelen ser más sanas que las de hoja mate.
Su comportamiento sanitario es bueno para un rosal de flor grande, aunque ninguna variedad es inmune y en climas húmedos hay que vigilar igual.
Cultivo en España
Exposición. Sol directo, cinco o seis horas como mínimo. En el sur y el interior peninsular, con sol de mañana y sombra en las horas centrales del verano el color se mantiene mejor y los pétalos exteriores no se queman por los bordes, algo que ocurre en los rosas y rojos saturados cuando el sol pega fuerte.
Suelo. Profundo, fértil, mullido y con buen drenaje. Una flor de doce centímetros exige a la planta, y una planta que crece en suelo pobre o compactado da flores más pequeñas y menos pétalos. En los suelos calizos del este y el sur conviene aportar materia orgánica todos los años para reducir el riesgo de clorosis férrica, esas hojas nuevas amarillas con los nervios verdes que aparecen cuando el pH alto bloquea la absorción del hierro.
Plantación. A raíz desnuda entre noviembre y febrero, en contenedor prácticamente todo el año salvo los meses de calor. Marco de 60 a 70 centímetros entre plantas si se hace un macizo, para que corra el aire.
Riego. Abundante y espaciado, al pie y nunca sobre las hojas. En verano, dos riegos profundos por semana en el interior y uno en la costa templada, con acolchado de cinco a ocho centímetros para reducir la evaporación y mantener estable la temperatura del suelo. El riego ligero y diario mantiene húmeda la superficie, no obliga a la raíz a profundizar y favorece los hongos.
Abonado. Estiércol bien hecho o compost maduro al final del invierno, abono para rosales al empezar a brotar y una segunda aportación en cuanto termina la primera oleada de flor. En zonas con heladas se deja de abonar a finales de agosto para que la madera madure antes del frío.
Poda
Se poda en el reposo invernal, cuando ha pasado el riesgo de heladas fuertes: enero o febrero en el litoral mediterráneo, febrero o marzo en el interior y en el norte.
Primero se limpia la madera muerta, seca, dañada, fina o que cruce hacia el interior. Después se acortan las tres a cinco ramas principales que se conservan, dejando cuatro o cinco yemas, con corte en bisel unos milímetros por encima de una yema orientada hacia fuera. Se busca una copa abierta por el centro, ventilada y con luz.
Al ser una planta algo más alta que un híbrido de té clásico, admite una poda un poco menos severa si se quiere conservar volumen. Cuanto más corta la poda, menos tallos y flores más grandes; cuanto más suave, más flores algo menores.
Durante la temporada, cortar las flores pasadas por encima de una hoja de cinco foliolos bien formada adelanta la oleada siguiente. Es lo que sostiene la floración de mayo a noviembre.
Usos en el jardín y como flor cortada
Sirve como ejemplar aislado, en macizo o para formar una bordura alta o un seto informal de rosas, aprovechando su porte erguido. Por el perfume, colocarla cerca de una zona de estar o de un paso de entrada tiene sentido: una rosa muy aromática puesta al fondo del jardín se desperdicia.
Como flor cortada funciona bien: tallo largo, pétalo firme y aroma que se aprecia en la habitación. Se corta por la mañana temprano, con el capullo empezando a abrir, con tijera limpia y corte en bisel, y se pone en agua enseguida. Recortar el tallo bajo el agua y quitar las hojas que quedarían sumergidas alarga la duración en el jarrón.
Plagas y enfermedades
El pulgón aparece en primavera sobre los brotes tiernos y los pedúnculos florales. El agua jabonosa aplicada directamente sobre las colonias funciona y no perjudica a mariquitas, sírfidos ni crisopas, que son quienes mantienen la población a raya el resto del año.
La araña roja llega con el verano seco y caluroso: hojas moteadas y telaraña fina en el envés. Empeora con los insecticidas de amplio espectro.
De los hongos, la mancha negra es el más dañino en zonas húmedas y el oídio el más frecuente en primavera y otoño. La prevención vale más que cualquier tratamiento: recoger y eliminar la hoja caída, donde el hongo pasa el invierno, podar para que ventile, regar al pie y no excederse con el nitrógeno, que produce brotes tiernos y vulnerables.
Si hay que tratar, en jardinería particular solo son utilizables los productos autorizados para jardinería exterior doméstica, y la dosis, el plazo y el número de aplicaciones son los de la etiqueta del envase. La relación vigente está en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. El Real Decreto 1311/2012 establece la gestión integrada de plagas como principio, con la prevención y los medios físicos y biológicos por delante del tratamiento químico, y en floración o en horas de vuelo de las abejas no se trata.
En resumen
Caprice de Meilland es un rosal de flor grande, de unos doce centímetros y treinta y cinco pétalos, en un rosa intenso, con un perfume afrutado fuerte que es su principal atractivo, sobre un arbusto vigoroso de aproximadamente un metro, de follaje oscuro y brillante y buena sanidad. La etiqueta de grandiflora es una clasificación comercial estadounidense, no un grupo distinto de cultivo.
Se cultiva a sol, con algo de resguardo en las horas duras del verano del sur, en suelo profundo y drenado, con riego abundante y espaciado al pie y abonado en invierno y tras la primera oleada. Poda invernal de híbrido de té dejando tres a cinco ramas en copa abierta, y retirada de flores pasadas durante toda la temporada.