Baronne Edmond de Rothschild es un híbrido de té de flor muy grande, de un rosa carmín intenso con reflejos magenta y el envés de los pétalos más claro, con perfume fuerte y buena resistencia a las enfermedades. Forma un arbusto compacto de un metro a metro y medio y da flor de primavera a otoño, muchas veces en racimos de hasta cinco capullos que abren escalonados.
En España se encuentra con frecuencia etiquetada como Barón de Rothschild, y también aparece como Baronne E. de Rothschild. Es la misma variedad: los nombres comerciales cambian de un catálogo a otro, y lo único que identifica de verdad a una rosa es su código de registro, en este caso el que le asignó la casa Meilland.
Origen
La obtuvo la casa francesa Meilland y se introdujo en 1968. Meilland tiene la costumbre, poco frecuente en el sector, de publicar la genealogía de sus variedades, y en este caso está documentada: procede del cruce de una semilla obtenida entre 'Baccará' y 'Crimson King' con polen de 'Peace', la rosa más difundida del siglo XX y también de la casa Meilland.
Esa ascendencia se nota. De 'Peace' hereda el tamaño de la flor, el vigor del arbusto y el follaje coriáceo; de 'Baccará', que fue durante décadas la rosa de floristería por excelencia, la firmeza del pétalo y la duración en jarrón.
El color, que no es morado
Muchos catálogos describen esta variedad como morada o púrpura. Conviene precisar, porque la química del pétalo de rosa no da para tanto.
El color de las rosas depende básicamente de dos familias de pigmentos: los carotenoides, responsables de los amarillos y naranjas, y las antocianinas, responsables de los rosas y rojos. En el género Rosa las antocianinas presentes son la cianidina y la pelargonidina, que producen rosas, carmines y rojos. Lo que no existe en el rosal es la delfinidina, el pigmento que da los azules y los violetas verdaderos en otras plantas, y por eso no hay rosas azules ni moradas de verdad, solo tonos malvas y lilas que se consiguen combinando antocianinas con variaciones de acidez del pétalo.
Lo que se ve en Baronne Edmond de Rothschild es un rosa carmín muy saturado, con reflejos magenta y fucsia según la luz y la temperatura, y con el envés del pétalo bastante más claro, casi plateado. Ese contraste entre las dos caras del pétalo es lo que hace que la flor parezca cambiar de tono a lo largo del día y lo que da esa impresión de color profundo, casi violáceo, en las horas de luz baja.
La flor
Es de las grandes: alrededor de 13 a 15 centímetros de diámetro, con entre 26 y 40 pétalos, capullo alto y centrado y apertura lenta en espiral, la forma canónica del híbrido de té. El pétalo es grueso y resistente, lo que le permite aguantar sol fuerte sin quemarse y durar bastante abierta en la planta.
El perfume es intenso, dulce y clásico, de los que se aprecian sin acercarse. En una variedad de flor tan grande eso no es habitual: la selección para tamaño y forma suele costar aroma.
Las flores salen solas o en racimos de hasta cinco. La primera del racimo abre antes y el resto la sigue con una o dos semanas de diferencia, de modo que un solo tallo mantiene flor durante bastante tiempo. Para flor cortada conviene retirar los capullos laterales cuando son muy pequeños si se quiere una única flor grande sobre tallo largo.
La planta
Arbusto vigoroso y erguido, de 90 a 130 centímetros de altura por cerca de un metro de anchura. El follaje es verde medio, brillante y de aspecto coriáceo, denso, herencia clara de 'Peace'.
Su reputación de rosal sano está bien ganada dentro del grupo de los híbridos de té, que como conjunto no destacan por su resistencia. No es inmune, pero se defiende bien de la mancha negra y del oídio si se le da ventilación.
Cultivo en España
Exposición. Sol directo, cinco o seis horas como mínimo. Los rojos y carmines intensos tienen un problema específico con el sol muy fuerte: los pétalos exteriores se queman en los bordes y quedan con un ribete oscuro y seco. En Andalucía, Murcia, Extremadura o el valle del Ebro, una posición con sol de mañana y sombra a partir del mediodía en julio y agosto mejora mucho el resultado.
Plantación. A raíz desnuda de noviembre a febrero, que es cuando se venden así y cuando mejor enraízan; en contenedor, en cualquier momento salvo los meses de calor. Marco de plantación de 60 a 80 centímetros entre ejemplares, porque es un arbusto ancho y necesita aire alrededor.
Suelo. Profundo, fértil, mullido y con drenaje. El encharcamiento es lo que más rosales mata en jardines particulares, muy por delante de cualquier plaga. En suelos arcillosos, hoyo grande con compost y, si hace falta, plantación en caballón. En los suelos calizos del Levante y del sur conviene aportar materia orgánica cada año para reducir el riesgo de clorosis férrica.
Riego. Abundante y espaciado, al pie de la planta y nunca sobre las hojas. Dos riegos profundos por semana en verano en el interior peninsular, uno en la costa templada, con acolchado que reduzca la evaporación. Una flor de este tamaño necesita agua: en sequía la planta reduce el número de pétalos y el diámetro.
Abonado. Estiércol hecho o compost maduro al final del invierno, abono para rosales al brotar y otra aportación en cuanto termina la primera oleada. En zonas con heladas se corta el abonado a finales de agosto para que la madera madure.
Poda
Poda de híbrido de té, en el reposo invernal, cuando ya no se esperan heladas fuertes: enero o febrero en el litoral mediterráneo, febrero o marzo en el interior y el norte.
Primero se limpia: madera muerta, seca, dañada, débil o que cruce hacia el interior. Después se acortan las tres a cinco ramas que se conservan, dejando de tres a cinco yemas cada una, con corte en bisel unos milímetros por encima de una yema orientada hacia fuera. El objetivo es una copa abierta por el centro, que ventile y por la que entre la luz.
En un rosal destinado a dar flor grande, la poda corta es la que interesa: menos tallos, más gruesos, y flores de mayor tamaño. Durante la temporada, cortar las flores pasadas por encima de una hoja de cinco foliolos bien formada adelanta la siguiente oleada.
Como flor cortada
Es uno de sus usos naturales, por el tamaño, la firmeza del pétalo y el perfume. Se corta por la mañana temprano, con el capullo empezando a abrir, con tijera limpia y en bisel, y se pone en agua de inmediato. Recortar de nuevo el tallo bajo el agua y retirar las hojas que queden sumergidas alarga bastante la duración en el jarrón. El agua se cambia cada dos días.
Problemas habituales
El pulgón aparece en primavera en los brotes tiernos y en los pedúnculos. El agua jabonosa sobre las colonias resuelve la mayoría de los casos y respeta a mariquitas, sírfidos y crisopas.
La araña roja es propia de veranos secos y calurosos: hojas moteadas, aspecto polvoriento y telaraña muy fina en el envés. Se favorece con el ambiente seco y con los tratamientos insecticidas indiscriminados, que eliminan a sus depredadores naturales.
De los hongos, la mancha negra en climas húmedos y el oídio en primavera y otoño. La prevención es siempre la misma: retirar y eliminar la hoja caída, podar de forma que circule el aire, regar al pie y no abonar en exceso con nitrógeno.
Cuando haga falta tratar, en jardinería particular solo pueden usarse productos autorizados para jardinería exterior doméstica, y la dosis y el intervalo son los de la etiqueta del envase; el listado vigente está en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. El Real Decreto 1311/2012 establece la gestión integrada de plagas, con la prevención y los medios físicos y biológicos por delante del tratamiento químico, y con la planta en flor o en horas de vuelo de las abejas no se trata.
En resumen
Baronne Edmond de Rothschild es un híbrido de té de Meilland de 1968, hijo de 'Peace', con flores muy grandes de rosa carmín intenso y envés claro, perfume fuerte y floración repetida sobre un arbusto compacto de un metro a metro y medio, sano para lo que es habitual en su grupo. No es una rosa morada: el rosal no produce delfinidina, y lo que se ve es un carmín muy saturado con reflejos magenta.
Se cultiva a sol, con algo de protección en las horas duras del verano en el sur, en suelo profundo y drenado, con riego abundante y espaciado al pie y abonado en invierno y tras la primera floración. La poda es la corta de híbrido de té, en el reposo invernal, dejando tres a cinco ramas en copa abierta.