'Charles de Gaulle' es un híbrido de té de la casa Meilland, introducido en 1974 y obtenido por Marie-Louise Meilland, que se vende casi siempre en la sección de rosas azules de los catálogos. No lo es: su color es un malva lila, a veces con un fondo grisáceo o violáceo según la luz y la temperatura, y eso es todo lo azul que puede llegar a ser una rosa. Su nombre de registro es 'MEIlanein', y en Nueva Zelanda se comercializa como 'Katherine Mansfield'.
Dicho eso, es una variedad excelente en lo que sí ofrece: flor grande de unos 10 a 12 centímetros con cerca de cuarenta pétalos, forma clásica alta y centrada, y un perfume intenso que le ha valido premios de fragancia en varios concursos internacionales. En la gama malva, que no es grande, está entre las mejores por aroma.
Rosa Charles de Gaulle. Foto Meilland
Por qué ninguna rosa es azul
El azul de las flores lo produce en la mayoría de las plantas un pigmento concreto, la delfinidina, una antocianina que el rosal no sabe fabricar: le falta la enzima de la ruta que lleva hasta ella. Los rosales solo producen cianidina y pelargonidina, que dan rojos, rosas y anaranjados, y carotenoides, que dan amarillos. Con esa paleta, lo más frío que se puede alcanzar mezclando pigmentos y variando el pH interno de la célula del pétalo es un malva lila como el de esta variedad.
Sí existe una excepción de laboratorio. A comienzos de este siglo se desarrolló mediante ingeniería genética una rosa portadora del gen de la delfinidina procedente del pensamiento, comercializada como 'Applause'. Contiene azul real, pero el resultado visible es un lila pálido, no un azul de campanilla, porque el color final depende también de otros factores de la célula. Variedades clásicas con nombre azul, como 'Blue Moon' o 'Rhapsody in Blue', son malvas y lilas, sin más.
Y todo lo que se vende como ramo de rosas azules en floristería está teñido, normalmente rosas blancas cuyo tallo ha absorbido colorante. Lo mismo vale para las semillas de rosas azules que se anuncian por internet: no existen, y además una variedad concreta no se reproduce por semilla, porque la descendencia no sería igual a la planta madre. Hay más detalle en el artículo sobre cómo conseguir una rosa azul y en el de rosas que no existen.
Cómo es la flor
El capullo es alargado y de un lila cargado, casi púrpura. Abre en la forma clásica del híbrido de té, alta y en espiral, hasta unos 10 o 12 centímetros con cerca de cuarenta pétalos, y termina en copa abierta. Las flores salen solitarias o en grupos de dos o tres sobre tallos largos, aptos para corte.
El color es lo que más varía de esta rosa. Con noches frescas, en primavera y sobre todo en otoño, el malva es limpio y profundo, con reflejos azulados reales. Con el calor fuerte del verano tiende al rosa lavanda apagado y pierde buena parte de su interés. El fondo sobre el que se plante también cuenta: contra un muro claro o junto a follajes plateados el malva se lee mucho mejor que contra un seto verde oscuro.
El perfume
Es su mejor cualidad y la razón principal para plantarla. Aroma intenso, dulce y de tipo rosa clásico, que se percibe a distancia en una tarde sin viento. Como en todas las rosas, se aprecia más a primera hora de la mañana y al atardecer, cuando la temperatura es templada y la humedad ambiental alta, que en las horas centrales de un día seco de julio.
Ese perfume no es casual. Las rosas malvas descienden en buena medida de líneas que conservaron bien la fragancia, y es frecuente que las variedades de esta gama huelan más que la media de los híbridos de té modernos.
El arbusto
Es un arbusto de un metro a metro veinte de alto, erguido, de follaje denso y verde mate, con la particularidad de tener muy pocos aguijones. Reflorece durante toda la temporada.
Su vigor es medio, y aquí conviene la advertencia general del grupo: las rosas malvas suelen ser algo menos robustas y más sensibles a los hongos foliares que las rojas o las rosas, y necesitan mejor suelo y más atención para dar lo mismo. No es una variedad para plantar y olvidarse.
Dónde plantarla en España
Prefiere claramente los climas cálidos y secos a los lluviosos, y en eso España juega a su favor. Con lluvia en plena floración sus capullos apretados pueden quedarse cerrados y pudrirse, el problema conocido como balling, que en el interior y en el litoral mediterráneo es marginal y en la cornisa cantábrica bastante frecuente.
La posición ideal en Andalucía, Murcia, Levante y el valle del Ebro es sol de mañana y sombra a partir del mediodía en julio y agosto. Con eso no solo se evita que se quemen los bordes de los pétalos, sino que se conserva bastante mejor el tono malva, que es lo que se busca al plantar esta variedad. En la mitad norte, sol pleno.
Suelo profundo y fértil, con buen drenaje. En los terrenos calizos del este y el sur aparece con facilidad la clorosis férrica, con hojas amarillas de nervios verdes: se previene con compost o estiércol maduro al final del invierno y acolchado permanente de cinco centímetros, y se corrige con quelato de hierro formulado para suelos básicos.
Riego, abonado y poda
Riego profundo y espaciado, siempre al pie y sin mojar el follaje. Dos riegos abundantes por semana en pleno verano en el interior peninsular para un ejemplar establecido. Abonado al final del invierno y aportes ligeros tras cada oleada hasta finales de agosto.
Poda de híbrido de té, corta y de final de invierno: entre enero y febrero en el litoral y en el sur, y hacia finales de febrero o principios de marzo en el interior y el norte. Se conservan tres o cuatro varas sanas y bien orientadas, cortadas a unos 30 o 40 centímetros por encima de una yema exterior, y se elimina el resto. Abrir el centro del arbusto es aquí especialmente importante, porque la ventilación reduce a la vez el balling y los hongos.
Durante la temporada, cortar la flor pasada por encima de la primera hoja de cinco foliolos mantiene las oleadas.
Sanidad
Prevención antes que tratamiento: marco de plantación amplio, al menos setenta centímetros entre ejemplares, centro despejado, riego al pie, nada de aspersión, y recogida de la hoja caída al final del otoño, que es donde invernan los hongos foliares. Contra el pulgón de los brotes de abril, agua jabonosa aplicada sobre las colonias.
Si se llega a un tratamiento fitosanitario, el marco es el Real Decreto 1311/2012 de uso sostenible, que da prioridad a la prevención y a los medios físicos y biológicos frente al químico. En un jardín particular solo pueden emplearse los productos autorizados para jardinería exterior doméstica, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y la dosis válida es la de la etiqueta. Nunca en floración ni en horas de vuelo de las abejas.
En resumen
'Charles de Gaulle' es un híbrido de té de Meilland de 1974, registrado como 'MEIlanein', de flor grande y clásica, unos cuarenta pétalos y color malva lila, con un perfume intenso premiado en varios concursos. No es azul, y ninguna rosa lo es: el rosal no produce delfinidina, el pigmento responsable del azul en las flores.
Para que dé su mejor color hay que darle sol de mañana y sombra en las horas centrales del verano en la mitad sur, suelo fértil con materia orgánica, riego profundo al pie y una poda de final de invierno que deje el centro del arbusto abierto. Es algo más delicada que una roja moderna, y a cambio ofrece un color y un aroma que casi ninguna otra rosa tiene.