Los híbridos almizcleños, o híbridos de Rosa moschata, son arbustos grandes y ramificados que florecen en grandes ramilletes, repiten hasta el frío y toleran la sombra parcial mejor que ningún otro grupo de rosales. En inglés se los llama hybrid musk, y en catálogo español aparecen indistintamente como almizcleños, musk o híbridos de moschata. Si buscas un rosal para cubrir un rincón difícil del jardín, con poco mantenimiento y perfume que se nota a distancia, este es el grupo.

La segunda cosa que conviene saber es que no son rosales antiguos en sentido estricto. La convención sitúa la frontera entre antiguas y modernas en 1867, y estos rosales se crearon en el primer tercio del siglo XX. Se los clasifica con las antiguas por costumbre, porque su porte, su forma de florecer y sus cuidados se parecen mucho más a los de una noisette o una alba que a los de un híbrido de té. Es una etiqueta cómoda, no una verdad botánica.

rosa hibrido almizcleño ballerina Híbrido almizcleño 'Ballerina'.

Qué tienen de almizcleño

Poco, y ahí está la paradoja del nombre. El punto de partida del grupo es la variedad 'Trier', creada por el alemán Peter Lambert en 1904, un rosal de flores pequeñas y agrupadas que desciende sobre todo de Rosa multiflora y de las noisettes. La aportación de Rosa moschata, la rosa almizcleña propiamente dicha, llega diluida a través de esa línea noisette.

Lo único claramente moschata que conservan es el perfume: un aroma que no se queda en la flor sino que se difunde por el aire, sobre todo al atardecer y en noches templadas. Quien haya pasado junto a un 'Penelope' en flor en una tarde de junio sabe de qué se habla. El resto de sus caracteres, los ramilletes numerosos, la reflorescencia y el follaje sano, viene de multiflora y de los híbridos de China que hay detrás.

Pemberton, los Bentall y quienes vinieron después

El grupo se lo debemos a Joseph Pemberton, clérigo y rosalista aficionado inglés que trabajó en su jardín de Essex durante las décadas de 1910 y 1920 partiendo de 'Trier'. Sus rosales llegaron al mercado a través del viverista J. A. Bentall.

Cuando Pemberton murió, el matrimonio Bentall siguió con la línea y añadió al grupo algunas de sus variedades más conocidas, entre ellas 'Ballerina'. Después, ya bien entrado el siglo XX, otros obtentores continuaron el trabajo, sobre todo el belga Louis Lens, que amplió mucho la gama de colores, y la casa alemana Kordes.

Cómo se reconoce un híbrido almizcleño

  • Arbusto de mediano a grande, entre 1,2 y 2 metros de alto en la mayoría de las variedades, muy ramificado y de ramas arqueadas. Varias de ellas pueden guiarse como trepadores de bajo porte.
  • Follaje denso y sano, que cubre bien el arbusto hasta abajo, algo que no hacen los híbridos de té.
  • Flores en ramilletes numerosos, habitualmente de siete a veinticinco por corimbo, y en algunas variedades muchas más.
  • Flor casi siempre sencilla o semidoble, que al abrirse muestra los estambres. Hay excepciones muy dobles como 'Buff Beauty'.
  • Perfume presente en casi todas, con intensidad variable, y de tipo almizclado o a rosa de té.
  • Refloración prolongada: dan una oleada fuerte a finales de primavera y siguen produciendo flor hasta bien entrado el otoño, en el sur de España a veces hasta diciembre.
  • Buena producción de escaramujos si no se despuntan las últimas flores.

Las variedades que merece la pena buscar

'Ballerina' es la más difundida y probablemente la más fácil: flores diminutas, sencillas, rosa con centro blanco, en ramilletes enormes que recuerdan a una hortensia. Arbusto compacto de algo más de un metro, sanísimo, ideal en maceta grande o en primera línea de macizo. Perfume escaso.

'Buff Beauty' es la elegante del grupo: flores dobles color albaricoque que palidecen a crema, perfume fuerte a té y brotes nuevos de tono cobrizo. Arbusto de ramas largas y arqueadas que en clima cálido se comporta casi como trepador pequeño.

'Penelope', semidoble, crema con reflejos asalmonados, perfume muy notable y escaramujos coralinos en otoño que son parte de su gracia. 'Felicia', rosa suave y muy florífera, es de las mejores para formar seto. 'Cornelia' da rosetas pequeñas de color albaricoque rosado sobre follaje oscuro y es de las que más tarde siguen floreciendo.

'Prosperity' y 'Moonlight' cubren la gama blanca, la primera con flor doble en ramillete apretado y la segunda con flor sencilla sobre follaje muy oscuro. Y 'Sally Holmes', ya de los años setenta, se clasifica también aquí: flor sencilla, blanca crema, en corimbos gigantescos.

Dónde funcionan en España

Muy bien en casi toda la península, y especialmente bien en dos situaciones donde otros rosales fallan.

La primera es la sombra parcial. Los híbridos almizcleños son, junto con las albas, el único grupo que florece de forma aceptable con cuatro o cinco horas de sol directo. Sirven para el lado norte de una casa, para el pie de un muro o para un hueco entre árboles grandes, siempre que no compitan por el agua con raíces superficiales de otras especies.

La segunda es el calor seco del interior. Al tener flores de pocos pétalos y follaje abundante que da sombra a su propia base, aguantan los veranos de la meseta mejor que un híbrido de té de flor apretada, que se abre de golpe y se quema. En el litoral mediterráneo agradecen algo de protección del sol de tarde en julio y agosto.

Sobre suelo no son exigentes, pero en los terrenos calizos del este y del sur conviene incorporar materia orgánica y mantener un acolchado, porque a pH alto aparece con facilidad la clorosis férrica, con hojas amarillas y nervadura verde. Un aporte de compost maduro al final del invierno resuelve casi todo lo demás.

Poda: ligera y a final de invierno

Es el punto donde más se estropean estos rosales. Florecen tanto en madera del año como en madera vieja y construyen su estructura a lo largo de varios años, así que una poda severa reduce la floración y deforma el arbusto. Nada de dejarlos en tres yemas.

La poda se hace al final del invierno, entre enero y febrero en el litoral y en el sur, y hacia finales de febrero o principios de marzo en el interior y en el norte, cuando ya no se esperan heladas fuertes. Consiste en retirar madera seca, débil o cruzada, acortar como mucho un tercio las ramas laterales que florecieron y eliminar cada dos o tres años una vara vieja desde la base para renovar la mata. Poco más.

Durante la temporada, cortar los ramilletes marchitos por debajo del corimbo estimula la siguiente oleada. La última tanda del otoño se deja sin cortar si se quieren los escaramujos.

Riego, sanidad y usos

Riego profundo y espaciado, al pie y nunca por aspersión sobre el follaje. Un ejemplar establecido en Madrid o en Zaragoza pide en pleno verano un par de riegos abundantes por semana; en Galicia o en la cornisa cantábrica, poco o ningún riego una vez arraigado.

Son de los rosales más sanos que existen, pero su propia densidad juega en contra cuando el ambiente es húmedo: en primavera y otoño puede aparecer mancha negra en las hojas bajas y oídio en los brotes tiernos. La prevención es cultural y funciona: plantar con marco amplio, un metro y medio entre ejemplares en seto, aclarar el centro del arbusto, regar al pie y recoger la hoja caída al final de la temporada. Contra el pulgón de primavera, el agua jabonosa aplicada sobre las colonias es eficaz. Si se llega a plantear un tratamiento fitosanitario, la referencia es el Real Decreto 1311/2012, que da prioridad a la prevención y a los medios físicos y biológicos frente al químico, y la dosis válida es siempre la de la etiqueta del envase.

En el jardín, sus usos naturales son el seto informal libre, el fondo de macizo mixto y el arbusto aislado sobre césped o grava. Combinan bien con lavandas, salvias y gramíneas, y aceptan la compañía de clemátides de floración estival guiadas entre sus ramas.

En resumen

Los híbridos almizcleños son arbustos de tamaño medio a grande, muy ramificados, que florecen en ramilletes de siete a veinticinco flores desde finales de primavera hasta el otoño, con perfume que se difunde en el aire y con una tolerancia a la sombra parcial que no tiene ningún otro grupo de rosales. Descienden de 'Trier', la variedad de Peter Lambert de 1904, y los definió como grupo Joseph Pemberton en Inglaterra, con continuidad posterior de los Bentall y de Louis Lens.

Para tenerlos bien en España basta con darles espacio, plantarlos con materia orgánica en los suelos calizos, regar profundo y espaciado y podarlos con mano ligera a final de invierno. 'Ballerina', 'Buff Beauty', 'Penelope', 'Felicia' y 'Cornelia' son cinco entradas seguras al grupo, y cubren casi toda su gama de color y de porte.


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