Bajo el nombre de pilea se venden en España varias plantas muy distintas, y confundirlas lleva a cuidarlas mal. El género Pilea pertenece a las urticáceas, la familia de la ortiga, y reúne cientos de especies herbáceas de crecimiento rápido y hojas opuestas. Las que llegan al vivero son básicamente cuatro, con exigencias parecidas pero con aspecto y longevidad muy diferentes.

La buena noticia es que ninguna de ellas figura entre las plantas de interior tóxicas para perros y gatos, algo que no se puede decir de casi ninguna otra planta de moda. Son plantas de maceta pequeña, luz indirecta y riego regular, y su principal defecto es que envejecen mal: a los dos o tres años se quedan desnudas por la base y hay que renovarlas a partir de esquejes.

Cuál es cada pilea

Planta de aluminio (Pilea cadierei). Es la clásica, originaria de Vietnam. Hojas ovaladas, dentadas y algo abolladas, de verde oscuro con manchas plateadas dispuestas entre los nervios, que es lo que le da el aspecto metálico del nombre. Forma una mata baja y ramificada de unos 30 cm.

Planta china del dinero (Pilea peperomioides). La de las hojas redondas y peltadas, sujetas por el centro como pequeños platillos, sobre peciolos largos. Procede de Yunnan, en el suroeste de China, y llegó a Europa por intercambio entre aficionados mucho antes que por el comercio. Es la más fácil de multiplicar del grupo, porque emite hijuelos desde el rizoma que se separan con raíz propia.

Planta de la amistad (Pilea involucrata, y el cultivar 'Moon Valley'). Hojas fuertemente rugosas, casi acolchadas, de verde bronceado con nervadura marcada. Es la que más humedad pide.

Pilea rastrera (Pilea depressa y Pilea glauca). Tallos finos con hojitas diminutas, ideales para macetas colgantes pequeñas o terrarios.

Una aclaración necesaria: la llamada planta sandía no es una pilea. Ese nombre corresponde a Peperomia argyreia, una piperácea de hojas redondeadas con rayas plateadas que recuerdan la piel de la sandía. Se confunde con la pilea porque ambas tienen hojas peltadas, pero sus cuidados y su familia son distintos.

Pilea Cardierei

Luz

Luz clara pero filtrada. Todas las pileas viven en el sotobosque y el sol directo les quema las hojas con rapidez, sobre todo detrás de un cristal en verano. Media sombra luminosa, junto a una ventana al norte o al este, es su sitio.

Con poca luz el problema es otro: los tallos se alargan, las hojas se separan y la planta pierde el aspecto compacto. En la Pilea peperomioides eso se nota enseguida, porque los peciolos se estiran y la planta se inclina toda hacia la ventana. Gírela media vuelta cada semana para que crezca recta.

Riego

Riego regular y abundante en primavera y verano, dejando que se seque el primer par de centímetros del sustrato entre uno y otro. No le va el sustrato constantemente empapado: sus raíces son finas y se pudren con facilidad, y una pilea que pierde hojas de golpe casi siempre está encharcada, no seca.

En otoño e invierno se reduce bastante, a lo justo para que el cepellón no llegue a secarse del todo. Vacíe siempre el plato y no use maceta sin agujero.

Temperatura y humedad

El rango cómodo va de 16 a 24 ºC. Por debajo de 13 ºC deja de crecer y por debajo de 10 ºC sufre daño. Son plantas de interior estricto en casi toda España: no aguantan una helada ni un invierno en balcón, salvo en zonas costeras muy templadas.

Agradecen humedad ambiental por encima de la media, y ese es el punto débil en un piso con calefacción o en el verano seco del interior peninsular. Un plato con arcilla expandida húmeda bajo la maceta funciona mejor que pulverizar, y en la Pilea cadierei conviene evitar mojar las hojas, porque el agua calcárea deja manchas de cal sobre el jaspeado plateado.

Maceta, sustrato y trasplante

Tienen un sistema radicular pequeño, así que prosperan en macetas modestas, de 8 a 12 cm, e incluso en recipientes poco profundos. Una maceta grande solo aporta sustrato húmedo de más.

El sustrato debe ser ligero y drenante: sustrato universal con una cuarta parte de perlita o fibra de coco. Se trasplanta en primavera y solo cuando las raíces llenan el cepellón.

Con la Pilea cadierei hay que asumir una limitación: envejece mal. Pasados dos o tres años se queda con tallos desnudos por abajo y ya no recupera el porte, así que en lugar de trasplantar lo práctico es renovar la planta a partir de esquejes cada dos o tres años.

Poda y multiplicación

El despunte regular es lo que mantiene una pilea compacta. Pellizcando las puntas de los brotes en primavera y verano se fuerza la ramificación desde los nudos inferiores y la mata cierra.

Esos mismos despuntes sirven de esquejes. Se toman trozos de tallo de 6 a 8 cm con dos o tres pares de hojas, se retiran las inferiores y se ponen a enraizar en agua o directamente en sustrato ligero y húmedo, en un sitio cálido y con luz indirecta. Enraízan en pocas semanas.

La Pilea peperomioides lo pone aún más fácil: emite hijuelos desde el rizoma que asoman por el sustrato junto a la planta madre. Cuando midan cinco o seis centímetros, se separan con un corte limpio bajo la superficie y se plantan en su propia maceta, ya con raíces.

Plagas y problemas

La araña roja es la plaga principal, y aparece justo cuando el aire está seco y cálido, es decir, en invierno con calefacción y en verano en el interior peninsular. Se reconoce por un punteado fino y decolorado en el haz y por telillas muy finas en el envés. La prevención es la misma que el cuidado correcto: humedad ambiental, revisión periódica del envés y limpieza de las hojas.

Si hay que tratar, empiece por lo menos agresivo, que además funciona bien en interior: retirar las hojas más afectadas, duchar la planta y aplicar jabón potásico. Conviene advertir de algo, porque muchas guías antiguas siguen circulando: varios de los acaricidas que recomendaban los manuales de jardinería de hace décadas están retirados en la Unión Europea y no pueden usarse. Los productos autorizados hoy, y sus condiciones de uso, se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y en el ámbito doméstico solo pueden emplearse los expresamente autorizados para jardinería exterior doméstica, aplicados según la etiqueta del envase.

Otros problemas frecuentes:

  • Manchas pardas en las hojas. Suelen venir de agua sobre la hoja, exceso de riego o sol directo.
  • Hojas amarillas en la base. Es normal en cierta medida; si son muchas y el sustrato está húmedo, hay exceso de agua.
  • Tallos largos y hojas escasas. Falta de luz. Se corrige acercando la planta a la ventana y despuntando.
  • Bordes secos y crujientes. Aire demasiado seco o acumulación de sales por abono.

Abonado

De abril a septiembre, abono líquido para plantas verdes una vez al mes, a la mitad de la dosis de la etiqueta. Son plantas pequeñas y consumen poco; el exceso se traduce en puntas quemadas. En otoño e invierno no se abona.

En resumen

Las pileas son plantas de interior fáciles, no tóxicas para animales de compañía y muy agradecidas de multiplicar, con la contrapartida de que envejecen mal y hay que renovarlas cada pocos años a partir de esquejes. Quieren luz clara sin sol directo, riego regular con el sustrato secándose en superficie, maceta pequeña y un despunte periódico que mantenga la mata compacta.

Lo primero es saber cuál se tiene: la Pilea cadierei jaspeada de plata, la Pilea peperomioides de hojas redondas que se propaga sola por hijuelos, o alguna de las rastreras. Y recuerde que la planta sandía no es una pilea, sino una Peperomia argyreia. Para la de hojas redondas tenemos además una ficha específica de la Pilea peperomioides.


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