Antes que nada, la comprobación que evita un disgusto en el vivero: si la hoja tiene agujeros solo en el interior y el borde continuo, sin cortes que lleguen desde el margen, es Monstera adansonii. Si además de agujeros hay hendiduras profundas que parten del borde, es una deliciosa, que llegará a ocupar dos metros cuadrados de salón. Son dos plantas de porte incomparable y en la etiqueta a veces pone lo mismo.

Resuelto eso, los cuidados: luz clara indirecta, riego cuando los tres primeros centímetros estén secos, humedad ambiental alta y algo por donde trepar o desde donde colgar. Es más rápida y más agradecida que su prima grande, y bastante más sensible al aire seco, porque su hoja es fina como papel y con la mitad de la superficie perforada.

Hojas de Monstera adansonii con agujeros ovalados y margen entero

Tres plantas que se confunden en el punto de venta

Monstera adansonii Schott, descrita en 1830 y dedicada al naturalista francés Michel Adanson, es una trepadora de hojas ovaladas y asimétricas de 20 a 40 cm, con perforaciones ovales repartidas a ambos lados del nervio central. El tallo es fino, del grosor de un lápiz, con entrenudos de tres a ocho centímetros. Va del sur de México a Brasil y las Antillas.

La Monstera deliciosa tiene hojas de hasta noventa centímetros, tallo del grosor de una muñeca, y su recorte incluye siempre hendiduras que entran desde el margen. Está tratada aparte en el artículo de la deliciosa, donde también se explica a fondo por qué esta familia hace agujeros.

Y luego está la Monstera obliqua, que merece un párrafo propio porque circula mucha confusión y bastante dinero. La obliqua auténtica, en su forma peruana, es una planta diminuta de hojas de 10 a 25 cm, tan finas que se transparentan, en las que el agujero ocupa más superficie que el tejido, hasta el punto de que la hoja parece un encaje. Crece mediante estolones largos y desnudos, es rarísima en cultivo y prácticamente no llega al comercio general. Casi todo lo que se anuncia con ese nombre en tiendas y mercadillos es una adansonii. La forma de salir de dudas es sencilla: si la hoja tiene consistencia de hoja normal y no de papel de fumar, y si los tabiques entre agujeros son anchos, es adansonii.

Sus agujeros no son los mismos que los de la deliciosa

Ambas perforan la lámina por el mismo procedimiento: unas zonas del primordio foliar mueren de forma programada cuando la hoja aún mide milímetros, y al expandirse el resto del tejido esos puntos se abren en agujeros de borde limpio. Lo que cambia es la proporción y el resultado.

La deliciosa reparte el recorte entre el margen y el interior, y llega a hojas enormes. La adansonii mantiene el margen intacto y concentra todo el vaciado en el centro de la lámina, con hojas mucho menores. Eso encaja con dónde vive cada una: la adansonii ocupa alturas intermedias del tronco, con hojas ligeras que se solapan en cortina y por las que pasa la luz hacia las de abajo, mientras que la deliciosa acaba en el dosel, expuesta al viento, donde importa más no ofrecer resistencia.

Hay un detalle que sorprende a quien acaba de comprarla: las hojas juveniles de adansonii pueden salir sin agujeros o con uno o dos. La fenestración se intensifica con la edad, el tamaño y la luz. Una planta joven en penumbra saca hojas pequeñas y casi macizas, y no hay que interpretarlo como enfermedad.

Colgante o trepadora: la decisión que cambia la planta entera

Es una liana, y como toda liana hemiepífita responde a si encuentra apoyo. Las dos opciones son legítimas y dan resultados muy distintos:

  • En maceta colgante, dejando caer los tallos. La planta crece rápido y da una cortina densa, pero las hojas se estabilizan en un tamaño pequeño, de 10 a 20 cm, porque al no ascender no recibe la señal de aumentar el calibre. Es el uso más habitual y el más decorativo en un piso.
  • Sobre tutor de musgo o de fibra de coco. Las raíces aéreas de cada nudo se agarran al tutor, y a partir de ahí cada hoja nueva es mayor que la anterior. En tres o cuatro años puedes llegar a hojas de 35-40 cm bien fenestradas. Es más lento de ver y mucho más espectacular al final.

Si eliges tutor, mantenlo húmedo: las raíces aéreas solo se adhieren y absorben si encuentran una superficie mojada. Rocíalo cada pocos días o riega por su parte superior. Un tutor seco no sirve de nada y la planta se limita a apoyarse en él.

Luz: cuánta y cómo saber si le falta

Su sitio es a menos de un metro y medio de una ventana clara sin sol directo, o pegada a una ventana orientada al norte, o al este con el sol suave de primera hora. Aprovecha bien la luz de una habitación luminosa aunque no vea el cielo directamente.

El aviso de que le falta luz es doble y muy visible: entrenudos que superan los diez centímetros (tallo largo con hojas separadísimas) y hojas nuevas más pequeñas y con menos agujeros que las anteriores. El aviso de que le sobra es una decoloración amarillenta general y bordes tostados en las hojas más expuestas.

Riego: se seca antes de lo que sugiere el tamaño de la maceta

Aquí está la diferencia práctica más útil frente a la deliciosa. La adansonii tiene mucha hoja fina en relación con el volumen de raíz, y suele venderse en macetas pequeñas con varios esquejes juntos, así que el cepellón se agota deprisa. Riega cuando los tres primeros centímetros estén secos, no cinco.

Traducido a plazos, con maceta de 14-17 cm en un piso a 21 grados: cada cinco o siete días de mayo a septiembre y cada diez a catorce de noviembre a marzo. Riega a fondo hasta que drene y vacía el plato o el cubremacetas, que es donde se ahogan las colgantes: el agua se queda ahí abajo sin que se vea.

La planta avisa bien. Cuando tiene sed, las hojas se ponen lacias y los tallos se doblan, y se recuperan en pocas horas tras regar. Cuando le sobra agua de forma continuada, amarillean hojas enteras empezando por las más viejas y aparecen manchas oscuras de borde difuso. No tolera el sustrato encharcado más de un par de días.

Humedad ambiental: su verdadera exigencia

Está cómoda por encima del 60 % de humedad relativa, y en un salón español con calefacción en enero se encuentra con la mitad de eso. El síntoma es un borde tostado y quebradizo, sobre todo en las hojas nuevas, que además salen más pequeñas y con menos agujeros.

Lo que de verdad mueve el porcentaje es un humidificador en la habitación. Después, agrupar plantas, poner una bandeja ancha con arcilla expandida y agua bajo la maceta, o ubicarla en un cuarto de baño con ventana, que es donde mejor suelen ir estas aráceas. Un armario vitrina con humedad controlada la convierte en otra planta. Pulverizarla sube la humedad unos minutos y poco más; tienes el repaso en cómo aumentar la humedad para plantas de interior.

Temperatura y ubicación por estaciones

Su rango bueno es de 18 a 28 grados. Se frena por debajo de 15 y sufre daño por debajo de 12, así que en España es planta de interior salvo en la costa mediterránea y Canarias, donde puede pasar de junio a septiembre en una terraza a la sombra, protegida del viento.

Lo que peor lleva, con diferencia, es el chorro seco del aire acondicionado en verano y el radiador debajo en invierno. Ambos secan la hoja fina en cuestión de días.

Sustrato y maceta

Mezcla aireada y con estructura: dos partes de sustrato universal, dos de corteza de pino fina o media, una de perlita y una de fibra de coco. Un poco de carbón vegetal ayuda a que no se agrie. La corteza es lo que marca la diferencia: da huecos de aire y evita la pudrición de las raíces finas.

Maceta con drenaje y de tamaño ajustado; si la cuelgas, prefiere una ligera. Trasplante cada dos años en primavera, o antes si ves raíces saliendo por los agujeros. Como suele haber varios esquejes en el mismo cepellón, al trasplantar puedes separarlos y repartirlos.

Abonado

Abono líquido para plantas verdes cada dos semanas de abril a septiembre, a la mitad o dos tercios de la dosis del envase, siempre sobre sustrato ya húmedo. En invierno se suspende. Como crece deprisa en verano, agradece el abonado más que otras aráceas; el límite lo marcan los bordes quemados, señal de sales acumuladas.

Poda: cortar por encima de un nudo y aprovechar el recorte

Con el tiempo, los tallos se alargan y las hojas viejas de la base se van perdiendo, dejando cuerdas peladas. Se corrige podando en primavera: corta cada tallo un centímetro por encima de un nudo con hoja, dejando el largo que quieras. De ese nudo, y a menudo del anterior, salen brotes nuevos en tres o cuatro semanas.

Cada trozo que has cortado, si lleva al menos un nudo, es una planta nueva. Lo lógico es enraizarlos y replantarlos en la misma maceta, en el hueco central, para que la mata se rellene por dentro. Es la forma habitual de mantener bonita una adansonii colgante durante años.

Multiplicarla

Es de las aráceas más fáciles. Necesitas un tramo con al menos un nudo, ese ensanchamiento del tallo del que salen la hoja y la raíz aérea. Un peciolo con hoja pero sin nudo no dará nunca una planta.

  1. Corta un trozo con uno o dos nudos y una o dos hojas, un par de centímetros por debajo del nudo inferior.
  2. Mételo en un vaso con agua, con el nudo sumergido y las hojas fuera. Cambia el agua cada tres o cuatro días.
  3. En dos o tres semanas a temperatura de primavera aparecen raíces blancas. Espera a que midan cuatro o cinco centímetros.
  4. Planta tres o cuatro esquejes juntos en una maceta pequeña y mantén el sustrato más húmedo de lo normal durante el primer mes, mientras se forman raíces adaptadas al medio sólido.

El enraizado directo en esfagno húmedo o en perlita da raíces algo más lentas pero mejor adaptadas, y ahorra el trance del trasplante desde el agua. Época buena: de abril a julio.

Las formas y variedades que circulan

Dentro de la especie hay bastante variación natural, y en el comercio se manejan nombres poco formales:

  • Forma ancha o «round form»: hoja más redondeada y agujeros grandes. Es la más común.
  • Forma estrecha o «narrow form»: lámina alargada, agujeros más pequeños y numerosos.
  • 'Laniata': hoja más gruesa, brillante y de mayor tamaño, con perforaciones muy ovaladas y ordenadas. Corresponde a la variedad laniata, y es la más vistosa de las corrientes.
  • Variegadas (aurea, albo, mint): con sectores amarillos, blancos o verde pálido. Son mutaciones inestables y caras, crecen más despacio y exigen más luz para no revertir a verde.

Todas se cuidan igual, salvo las variegadas, que necesitan más claridad y menos abono nitrogenado.

Problemas frecuentes y su lectura

Bordes tostados y quebradizos: aire seco. Es el problema número uno de esta planta en España.

Hojas nuevas pequeñas y sin agujeros: poca luz, o planta joven sin apoyo vertical.

Tallos largos con hojas muy separadas: falta de luz. Poda y acércala a la ventana.

Hojas amarillas empezando por abajo, sustrato húmedo y pesado: exceso de riego o cubremacetas con agua estancada.

Punteado plateado en el haz y polvillo bajo la hoja: araña roja, muy frecuente en invierno. Ducha completa, aislamiento y jabón potásico o neem cada cinco a siete días durante tres semanas; el procedimiento está en cómo eliminar la araña roja.

Motas blancas algodonosas en los nudos: cochinilla algodonosa, que se esconde justo donde el tallo se ensancha. Bastoncillo con alcohol de 70 grados y repetición a los diez días.

Toxicidad

Como el resto de las aráceas, contiene rafidios de oxalato cálcico: cristales en forma de aguja repartidos por hojas y tallos. Al masticarla producen escozor inmediato, hinchazón de labios y lengua, babeo y molestia al tragar. Figura como tóxica para perros, gatos y caballos.

El propio dolor suele impedir que un animal insista, así que los cuadros graves son excepcionales, pero conviene colgarla fuera de alcance justamente porque los tallos caen y quedan a la altura de un gato curioso. Recoge los recortes de poda y lávate las manos después de manipularla; la savia irrita la piel sensible y los ojos.

En resumen

Se reconoce por tener el borde de la hoja entero y los agujeros solo en el interior, a diferencia de la deliciosa. Casi todo lo que se vende con el nombre de obliqua es en realidad esta especie. Colgada da una cortina densa de hojas pequeñas; sobre un tutor de musgo húmedo va aumentando el tamaño de la hoja hasta los 35-40 cm. Riega cuando los tres primeros centímetros estén secos, cada cinco o siete días en verano, y ponle humedad ambiental por encima del 60 %, que es donde falla en los pisos españoles. Poda por encima de un nudo en primavera y replanta los esquejes en la misma maceta. Contiene oxalatos: tóxica si la muerden.


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