Antes de comprar un jazmín conviene aclarar dos cosas: si es un jazmín de verdad y si aguanta el invierno de la zona. Los jazmines auténticos son las especies del género Jasminum, de la familia de los olivos, y casi todos son sensibles al frío. Muchas de las trepadoras que se venden con ese nombre no pertenecen al género y algunas ni siquiera huelen.
La diferencia no es una cuestión de nomenclatura. Un Jasminum grandiflorum muere en un invierno de Burgos y un Trachelospermum jasminoides no. Y hay falsos jazmines de la familia de las solanáceas y de las apocináceas que son tóxicos, algo que quien planta una trepadora en un patio con niños debería saber.
El jazmín rosado o moruno (Jasminum polyanthum), de floración temprana, se da bien en el centro de España, la costa mediterránea y Andalucía.
Los jazmines verdaderos
El género Jasminum reúne unas doscientas especies, arbustos y trepadores en su mayoría de Asia y África. Estos son los que se cultivan aquí:
Jazmín común o blanco (Jasminum officinale). El jazmín por antonomasia: flores blancas tubulares muy fragantes de final de primavera al otoño, tallos leñosos que necesitan guía y ataduras, y una altura de varios metros. Es de los más resistentes al frío del género y se comporta como caducifolio o semiperenne según el invierno.
Jazmín real o español (Jasminum grandiflorum). Flores mayores y aún más perfumadas, en verano y otoño, sobre una planta muy vigorosa. Es el que se cultiva para la industria del perfume. También es el más sensible a las heladas: solo prospera en el litoral mediterráneo, Andalucía y Canarias.
Jazmín rosado o moruno (Jasminum polyanthum). Ramilletes apretados de flores pequeñas que salen de botones rosa intenso, en marzo y abril. Crece muy rápido y aguanta bastante frío, lo que permite cultivarlo también en el centro peninsular si está resguardado. Es el que suele venderse en maceta con un aro de alambre.
Jazmín de invierno (Jasminum nudiflorum). El gran ausente de la mayoría de las listas y probablemente el más útil para el interior de España. Es un arbusto de ramas verdes y arqueadas, caducifolio, que florece de diciembre a febrero sobre la madera desnuda, con flores amarillas. Es muy resistente al frío, no trepa por sí solo y funciona magníficamente descolgando sobre un muro o un talud. No tiene perfume.
Jazmín de primavera (Jasminum mesnyi). Flores amarillas mayores que las del anterior, semidobles, de febrero a abril. Perennifolio y de porte arqueado. Aguanta frío moderado. Tampoco es fragante, aunque se venda a menudo dando a entender lo contrario.
Jazmín de Arabia o diamela (Jasminum sambac). Arbusto de crecimiento lento con flores blancas de perfume dulce e intenso, que viran al rosado al envejecer. Es el que se usa para aromatizar el té de jazmín. Tropical: no soporta temperaturas bajo cero y en la Península se cultiva en maceta como planta de interior luminoso.
Y hay uno silvestre en España que casi nadie planta: el jazmín amarillo o jasminorro (Jasminum fruticans), arbusto mediterráneo autóctono de flores amarillas, resistente a la sequía y al suelo calizo, perfectamente adaptado al clima de aquí.
Los falsos jazmines
Jazmín chino o estrellado (Trachelospermum jasminoides). No es un Jasminum sino una apocinácea, y para la mayoría de los jardines españoles es la mejor opción de todas. Perennifolia, de hoja coriácea verde oscuro, con una floración blanca abundantísima y muy perfumada en primavera y verano. Se enrosca sola al soporte, tolera bien el suelo calizo y aguanta bastante frío, lo que la hace viable también en el interior. Tiene su propia ficha detallada. Su látex blanco irrita la piel.
Gardenia (Gardenia jasminoides). Perfume extraordinario y una exigencia que conviene conocer antes de comprarla: necesita suelo ácido y agua sin cal. Con el agua del grifo de media España se vuelve amarilla por clorosis férrica en cuestión de meses. Se cultiva en maceta con sustrato para plantas acidófilas, se riega con agua de lluvia y se corrige con quelato de hierro.
Jazmín de Madagascar (Stephanotis floribunda). Otra apocinácea, trepadora de hoja gruesa y brillante y flores blancas céreas muy perfumadas. Es planta de interior en casi toda España: quiere luz abundante, humedad ambiental y nada de frío.
Falso jazmín (Solanum laxum, antes Solanum jasminoides). Solanácea de floración blanca larguísima y muy abundante, pero sin ningún aroma. Crece deprisa y aguanta bien el centro y el norte de España. Sus frutos son tóxicos por ingestión, como en el resto del género.
Jazmín azul (Plumbago auriculata). Arbusto sarmentoso de flores azul celeste durante todo el verano y el otoño, muy resistente al calor y la sequía en clima mediterráneo. No huele.
Jazmín del Paraguay (Brunfelsia spp.). Flores que abren violeta y van blanqueando con los días, con perfume suave. Es solanácea y tóxica por ingestión.
Jazmín magno o frangipani (Plumeria rubra). Pequeño árbol caducifolio de Centroamérica con flores nacaradas muy aromáticas. Solo prospera sin heladas: Canarias y puntos muy resguardados del litoral sur. Su látex es irritante y la planta es tóxica por ingestión.
Cuál elegir según la zona
| Especie | Zona | Floración | Perfume |
|---|---|---|---|
| Jasminum nudiflorum | Toda España, incluido interior frío | Diciembre a febrero | No |
| Trachelospermum jasminoides | Casi toda España | Primavera y verano | Intenso |
| Jasminum officinale | Litoral, sur y centro resguardado | Junio a octubre | Intenso |
| Jasminum polyanthum | Litoral, sur y centro resguardado | Marzo y abril | Intenso |
| Jasminum grandiflorum | Litoral mediterráneo, Andalucía, Canarias | Verano y otoño | Muy intenso |
| Jasminum sambac | Interior luminoso, o exterior sin heladas | Casi continua con calor | Muy intenso |
Cultivo y poda
Todos quieren sol o sombra ligera y, sobre todo, resguardo del viento fuerte, que arranca los tallos del soporte y estropea la floración. Un muro orientado al sur o al sureste es el emplazamiento clásico, y en zonas frías aporta además calor acumulado que protege a la planta en las noches de helada.
El suelo debe ser profundo, fresco y rico en materia orgánica, pero con drenaje real: ninguno soporta el encharcamiento. Salvo la gardenia, que exige acidez, el resto tolera sin problema los suelos calizos habituales del este y el sur.
El riego es regular en primavera y verano, sin excesos. El error frecuente es regar de más pensando en la floración: el exceso de agua provoca caída de hojas y pudrición de raíz. En invierno se reduce mucho, y en las especies caducifolias casi se suspende.
Se abona dos veces al año, a la salida del invierno y a mitad de temporada, con un fertilizante rico en fósforo y potasio y pobre en nitrógeno. Demasiado nitrógeno da una trepadora enorme y sin flores.
La poda depende de cuándo florece cada uno, y es donde más se equivoca la gente. Los que florecen en primavera sobre madera del año anterior, como J. polyanthum, J. nudiflorum y J. mesnyi, se podan justo después de la floración; si se podan en invierno se cortan las yemas florales del año. Los que florecen en verano sobre madera nueva, como J. officinale y J. grandiflorum, se podan a final del invierno.
En todos los casos la poda consiste en aclarar, quitar madera vieja y seca desde la base y acortar los tallos muy largos para que la planta ramifique y no se quede desnuda por abajo, que es la deriva natural de cualquier jazmín sin mantenimiento.
Aguantar el frío donde no debería
En zonas límite se puede estirar la resistencia de un jazmín con tres medidas concretas. Plantarlo al pie de un muro orientado al sur, que actúa como acumulador de calor. Acolchar generosamente el pie con paja, corteza u hojarasca, para que aunque se hiele la parte aérea sobreviva la raíz y rebrote en primavera. Y cubrir la planta con velo de invernada en los episodios de helada anunciada.
Aun así, en un invierno duro la parte aérea de un J. officinale o un J. polyanthum puede perderse. Si la raíz está protegida, rebrota, aunque se pierda la floración de ese año. Para el interior con heladas fuertes y repetidas, la respuesta honesta es Jasminum nudiflorum o Trachelospermum, y no forzar las especies sensibles.
Dentro de casa
Las especies tropicales, sobre todo J. sambac y el estefanote, se adaptan al interior con tres condiciones: mucha luz junto a una ventana, humedad ambiental razonable y estar lejos de radiadores y de la salida del aire acondicionado. El aire seco de la calefacción es lo que más las castiga en invierno.
El J. polyanthum que se compra en flor en primavera puede pasar al exterior en cuanto se acaben las heladas y vivir en el balcón el resto del año; en interior, pasado el momento, se estira y se despuebla.
En resumen
Para la mayoría de los jardines españoles, el mejor jazmín no es un Jasminum: es el jazmín chino (Trachelospermum jasminoides), perennifolio, muy perfumado, tolerante con la caliza y capaz de aguantar bastante frío. Los verdaderos jazmines más fragantes (J. officinale, J. grandiflorum, J. polyanthum) piden clima litoral o mediterráneo suave, y para el interior frío la opción real es el jazmín de invierno (J. nudiflorum), sin perfume pero en flor en enero.
Todos quieren sol, resguardo del viento, suelo drenado y poco nitrógeno, y se podan según cuándo florezcan: después de la floración los de primavera, a final de invierno los de verano. Y conviene recordar que varios de los llamados falsos jazmines (Solanum laxum, Brunfelsia, Plumeria) son tóxicos por ingestión y que el látex del jazmín chino y del frangipani irrita la piel.