El cantueso y la lavanda dentada son las dos lavandas más mediterráneas del género, y las dos que mejor funcionan en la mitad sur y en el litoral español. Se parecen poco entre ellas: una florece en primavera y no soporta la cal, la otra florece casi todo el año y vive sin problema en suelo calizo. Elegir bien entre las dos depende sobre todo del suelo y de la dureza del invierno.
Ambas son subarbustos compactos de follaje perenne y muy aromático, adecuados tanto para jardín seco como para maceta. Las condiciones generales de sol, drenaje, riego y poda son las mismas para todo el género y están en la primera parte de este artículo.
Las llamativas brácteas que coronan las flores de la Lavandula stoechas, el cantueso, pueden ser cortas o largas, anchas o estrechas, de bordes lisos o encrespados.
| Lavandula stoechas | Lavandula dentata | |
|---|---|---|
| Floración | Marzo a junio | Casi todo el año en clima suave |
| Altura en flor | 30 a 60 cm | 60 a 100 cm |
| Suelo calizo | No lo tolera | Lo tolera bien |
| Resistencia al frío | Media | Baja |
| Resistencia a la sequía | Alta | Muy alta |
El cantueso, Lavandula stoechas
Es la lavanda silvestre española por excelencia. Crece de forma espontánea en jarales, pinares aclarados y matorrales de la mitad occidental de la Península, siempre sobre suelos silíceos, y recibe muchos nombres locales: cantueso, tomillo borriquero, cabezuela, romero santo o cap d'ase en catalán, que significa cabeza de asno.
Lo que lo distingue a simple vista es el penacho que corona la espiga. Esas piezas alargadas y vistosas no son pétalos sino brácteas estériles, hojas modificadas cuya función es hacer visible la inflorescencia a los polinizadores desde lejos. Pueden ser cortas o largas, anchas o estrechas, de borde liso o rizado, y su color (violeta, rosa, blanco, púrpura, cereza) suele contrastar con el de las florecillas oscuras que se agrupan en la espiga. Ese contraste es lo que ha hecho del cantueso el gran material de trabajo de los obtentores en las últimas décadas.
Forma matas muy ramificadas y compactas, de 30 a 60 centímetros en flor, con hojas lineares cortas de un verde grisáceo. Florece pronto, entre marzo y junio según la zona, con lo que abre la temporada de lavandas.
Suelo y cuidados del cantueso
El punto crítico es el pH. Necesita suelo ácido o neutro y bien drenado, y no tolera la caliza: en terreno básico entra en clorosis, amarillea entre los nervios y se debilita hasta morir. En el este y el sur peninsular, donde los suelos calizos son la norma, hay que cultivarlo en maceta con sustrato para plantas acidófilas o para mediterráneas, y regarlo con agua de baja mineralización.
Es más resistente a la sequía que el espliego y aguanta bien el calor fuerte. En cuanto al frío, tolera heladas moderadas pero no los inviernos largos y duros del interior norte peninsular; en esas zonas conviene un emplazamiento resguardado o el cultivo en maceta para poder protegerlo.
Su poda es más suave que la de las demás lavandas. Se limita a pinzar las espigas marchitas con su tallo, retirando poco follaje, y a un recorte ligero de mantenimiento después de la floración. Aquí también vale la regla general: nunca cortar en la madera vieja, porque no rebrota.
Por su tamaño contenido es el mejor cantueso para tiestos pequeños y jardineras de balcón, donde una sola mata llena el recipiente en dos temporadas.
La subespecie pedunculata
Nativa de España y Portugal, la Lavandula stoechas subsp. pedunculata (tratada también como especie propia, Lavandula pedunculata) se reconoce por dos rasgos: el pedúnculo floral es muy largo, lo que eleva las espigas bastante por encima del follaje, y las brácteas son largas, finas y ondulantes, de un violeta o cereza intenso.
Es una planta silvestre común en las sierras del centro y el oeste peninsular. Florece de marzo a mayo y las matas alcanzan unos 60 centímetros en flor. Tiene las mismas exigencias que la especie tipo, incluida la intolerancia a la cal, y un efecto visual algo más ligero y aéreo por la longitud de los tallos.
Cultivares de cantueso
El cantueso se vende hoy sobre todo en series comerciales seleccionadas por la forma y el color de las brácteas y por la duración de la floración. Las series 'Madrid' y 'Barcelona' agrupan cultivares de espigas cortas y gruesas en combinaciones de morado con brácteas blancas, rosas o lila.
'Silver Anouk' se distingue por el follaje, de un gris casi blanco que realza mucho las espigas moradas y que da juego todo el año, también fuera de la floración. Hay además cultivares de brácteas cereza muy oscuras y otros de floración especialmente prolongada.
Conviene tener presente que muchas de estas selecciones se han obtenido para producción en maceta, con floraciones muy tempranas y abundantes, y que en el jardín se comportan mejor si se les da suelo pobre y se resiste la tentación de abonarlas.
Lavandula dentata
Es nativa del Mediterráneo occidental, con poblaciones silvestres en el litoral español, las Baleares y el norte de África. El nombre alude a los márgenes dentados de sus hojas, largas, aterciopeladas y de un verde claro agrisado, muy aromáticas y con un olor algo distinto al del espliego, más resinoso.
Forma matas de bola regular, de 60 a 100 centímetros, más grandes y más abiertas que las del cantueso. Las espigas son cortas, densas, de color lavanda claro, y rematan en un penacho pequeño de brácteas, mucho menos llamativo que el del cantueso.
Su gran virtud es la floración. En zonas de invierno suave, litoral mediterráneo, sur atlántico, Baleares y Canarias, florece prácticamente todo el año, con dos oleadas fuertes a finales de invierno y en verano y otoño. Es también la más resistente a la sequía de todo el género y la que mejor conserva el follaje en las peores condiciones.
A cambio, es la menos rústica: sufre con heladas de cierta entidad y no es planta para el interior peninsular sin protección. Vive bien en suelos calizos, lo que la convierte en la alternativa lógica al cantueso allí donde el terreno es básico.
La variedad candicans es la más conocida y se diferencia por un follaje más gris y afelpado, algo mayor porte y espigas de tono más pálido. Existen además cultivares seleccionados por el contraste entre brácteas brillantes y follaje gris verdoso, y alguno de floración rosada.
Cómo elegir entre las dos
En suelo ácido o neutro y con invierno de heladas moderadas, el cantueso: florece antes, se queda más pequeño y las brácteas dan más espectáculo. En suelo calizo y clima suave de litoral, la dentata: florece durante muchos más meses, aguanta más sequía y forma matas de más presencia.
En maceta se pueden tener las dos en cualquier parte de España, cada una con su sustrato, entrando la dentata a un lugar resguardado durante las noches de helada.
En resumen
El cantueso es la lavanda de floración temprana y brácteas vistosas, silvestre en los suelos silíceos de la mitad occidental de la Península, de porte pequeño y muy adecuada para maceta. Su límite absoluto es la cal: en terreno calizo no prospera.
La Lavandula dentata es la más adaptada al litoral mediterráneo: florece casi todo el año, es la que menos agua necesita del género y no le molesta el suelo calizo, pero es también la que peor lleva el frío. Entre las dos cubren buena parte de las situaciones de un jardín español, siempre con sol pleno, drenaje y poda ligera sin entrar en la madera vieja.