Buena parte de las plantas de interior con hoja de corazón que se venden mezcladas en los mismos expositores son aráceas, de la familia Araceae, y todas comparten un rasgo que la etiqueta no menciona: sus hojas y tallos llevan rafidios de oxalato cálcico, unas agujas microscópicas que se clavan en las mucosas de quien las muerde y provocan dolor inmediato, babeo e hinchazón de boca y lengua. Vale para el poto, el filodendro, el singonio y el anturio. Si hay un gato en casa, esto se decide antes de comprar, no después.
Dicho eso, el problema práctico de este grupo es otro: cuatro plantas distintas se venden como si fueran la misma cosa, y con frecuencia con la etiqueta cambiada. La hoja acorazonada es justo la pista que permite separarlas, si sabes en qué fijarte. A continuación, qué es exactamente una hoja de corazón, cómo se distinguen el poto y el filodendro de verdad, qué hace el singonio con los años, y cuáles de las de esta lista no son aráceas ni pican.
Qué es una hoja acorazonada
En botánica, la hoja de corazón se llama cordada u ovado-cordada: la base tiene dos lóbulos redondeados separados por un seno, y el ápice acaba en punta. Es la forma del poto y la del filodendro trepador.
Junto a ella hay dos formas parecidas que en las listas se mezclan y que conviene distinguir, porque son la clave para identificar el singonio:
- Sagitada, en punta de flecha: los lóbulos de la base apuntan hacia atrás, paralelos al pecíolo. Es la hoja juvenil del singonio.
- Hastada, en alabarda: los lóbulos apuntan hacia fuera, casi perpendiculares.
Poto o filodendro: cómo se distinguen de verdad
Es la confusión más extendida de la jardinería de interior, y el color de la hoja no sirve para resolverla. Hay dos caracteres fiables.
El primero es cómo sale la hoja nueva. En los filodendros, cada hoja emerge envuelta en una catafila, una vaina membranosa que la protege y que después se seca y cae, dejando un resto marrón en el tallo. El poto no tiene catafilas: la hoja nueva se despliega desde la base del pecíolo de la hoja anterior. Si ves esas vainas secas colgando, es un filodendro.
El segundo es el pecíolo. En el poto (Epipremnum aureum) el pecíolo tiene un surco marcado en la cara superior y se hunde visiblemente donde se une a la hoja. En el filodendro trepador (Philodendron hederaceum) el pecíolo es de sección redondeada. Y hay una pista más: la hoja del poto es más gruesa y coriácea, con la base algo asimétrica y el jaspeado amarillo en manchas irregulares, mientras que la del filodendro es más fina, más simétrica y de un verde más uniforme y mate.

Poto, Epipremnum aureum: hoja gruesa, base asimétrica y jaspeado amarillo irregular. El pecíolo va acanalado.

Filodendro trepador, Philodendron hederaceum: hoja más fina y simétrica, verde uniforme y catafilas secas en el tallo.
Del poto, además, conviene saber que sus hojas adultas no son acorazonadas: cuando trepa por un árbol y alcanza luz plena, produce hojas enormes y pinnadas, tan distintas que durante mucho tiempo se describieron como especies diferentes. En una maceta de casa eso no lo verás nunca. Tienes sus cuidados en la ficha del poto y los del filodendro en la suya.
El singonio cambia de hoja con la edad
El singonio (Syngonium podophyllum) se vende como planta de hoja de corazón y no lo es del todo: su hoja juvenil es sagitada, en punta de flecha. La diferencia es real, no una sutileza, y explica la otra sorpresa que da esta planta: conforme madura y empieza a trepar, sus hojas se dividen en tres, cinco o más segmentos y pierden por completo la forma de flecha. Mucha gente cree que ha comprado otra planta. Si quieres que se mantenga compacta y con hoja juvenil, pínzale las guías; si la dejas subir por un tutor, se transforma. Más en la ficha del singonio.

El singonio joven tiene hoja sagitada, no cordada. Al trepar, esa hoja se divide en segmentos.
El anturio: el corazón no es una hoja ni una flor
En el anturio (Anthurium andraeanum), lo que parece una flor roja en forma de corazón es una espata, una bráctea modificada, es decir, una hoja transformada. Las flores de verdad son las diminutas que tapizan el espádice, esa especie de cola que sale del centro. Esa estructura de espata y espádice es la firma de toda la familia, y es la misma que tienen la cala y la dieffenbachia.
El anturio también tiene hojas verdaderas acorazonadas, y en especies de colección como Anthurium clarinervium son el principal atractivo, aterciopeladas y con los nervios blancos marcados. Sus cuidados están en la ficha del anturio.

La espata del anturio es una hoja modificada. Las flores son las minúsculas del espádice central.
Las que no son aráceas
La hoya corazón (Hoya kerrii) es la que se vende en San Valentín como una sola hoja gruesa clavada en un tiesto. Merece una advertencia honesta: esa hoja suelta, si se cortó sin un trozo de tallo con yema, no va a producir nunca ni tallos ni hojas nuevas. Enraíza y vive así años, pero se queda tal cual. Si quieres una planta que crezca, compra un esqueje con nudo, no la hoja sola.

Hoya kerrii. La hoja suelta sin yema enraíza pero no llega a formar planta: hace falta un trozo de tallo con nudo.
El rosario o cadena de corazones (Ceropegia woodii, hoy tratada también como Ceropegia linearis subsp. woodii) es una colgante semisuculenta de hojas pequeñas y moteadas que forma tubérculos aéreos en los nudos, y esos tubérculos son la forma más fácil de multiplicarla. El helecho corazón (Hemionitis arifolia) es un helecho pequeño de ambiente húmedo, y la hoja de betel (Piper betle) es una trepadora tropical de la familia de la pimienta que solo prospera aquí en interior cálido o en invernadero. Se suma a la lista el ciclamen (Cyclamen persicum), cuyas hojas son cordadas y a menudo con dibujo plateado; no lleva rafidios, pero su tubérculo es tóxico por ingestión, también para perros y gatos.
Lo de purificar el aire
Verás repetido que el poto está en una lista de la NASA de plantas purificadoras. El estudio existe, es de 1989, y midió la eliminación de compuestos orgánicos volátiles por parte de plantas en cámaras selladas de laboratorio. Lo que no se sostiene es el salto de ahí a una habitación real: con la ventilación normal de una casa harían falta cantidades de plantas incompatibles con vivir dentro. Ten poto porque es agradecido y aguanta cualquier rincón, no porque te limpie el aire.
Qué hacer si un gato o un niño muerde una
Los rafidios de oxalato cálcico actúan por contacto mecánico: se clavan en la mucosa y duelen al instante. Esa es, en la práctica, la razón por la que rara vez pasa a mayores, porque el animal suelta la hoja enseguida. Aun así, el cuadro habitual de babeo, dolor y dificultad para tragar exige consulta. Ante una ingestión, al médico o al veterinario, o al Instituto Nacional de Toxicología. No des remedios caseros. El mismo mecanismo, explicado en detalle, está en la ficha de la diefembaquia, que es la arácea que más casos provoca.
Cuidados comunes de las aráceas de hoja acorazonada
Las cuatro vienen del sotobosque tropical, donde trepan por los troncos bajo la copa, y piden lo mismo: luz abundante pero indirecta, nunca sol directo, que les quema la hoja; sustrato aireado con corteza o perlita, porque sus raíces son en origen aéreas y necesitan aire; y riego de empapar y dejar secar la capa superficial, sin plato con agua. Si les pones un tutor de musgo húmedo, las raíces aéreas se agarran a él y la planta empieza a sacar hojas mayores, porque es la señal de que está subiendo hacia la luz.
En resumen
La hoja de corazón sirve para algo más que para hacer un regalo bonito: es la clave para separar cuatro plantas de interior que se venden revueltas. La cordada de verdad la tienen el poto y el filodendro, y se distinguen entre sí por las catafilas del filodendro y por el pecíolo acanalado del poto; el singonio tiene hoja sagitada que además se divide con la edad; y en el anturio el corazón rojo no es hoja ni flor, es una espata. Fuera de las aráceas quedan la hoya corazón, el rosario de corazones, el helecho corazón y la hoja de betel.
Todas las aráceas de esta lista llevan rafidios de oxalato cálcico en hoja y tallo, así que no se dejan al alcance de gatos ni de niños pequeños, y ante una ingestión se llama al médico, al veterinario o al Instituto Nacional de Toxicología. Cultívalas en luz indirecta, sustrato aireado y riego de empapar y esperar, y si les das un tutor te darán hojas más grandes.