La albahaca dulce (Ocimum basilicum) es una planta anual de origen tropical, y eso explica casi todo lo que le pasa en una casa española: crece muy rápido con calor y luz, se para en seco por debajo de unos 12 grados y, en cuanto florece, deja de dar hoja tierna. Mantenerla productiva consiste en retrasar esa floración y en no dejar que la mata se estire.

Las dos herramientas para lograrlo son el pinzado, que es cortar las puntas de los tallos para forzar ramificación, y las siembras escalonadas, que garantizan planta joven cuando la vieja se agota. Con eso tienes albahaca de mayo a octubre en exterior, y buena parte del año en un alféizar soleado.

Noquis de patata salteados con hojas de albahaca fresca y ragu de setas

Una planta anual: la floración es el reloj

La albahaca dulce completa su ciclo en una sola temporada. Germina, crece, florece, produce semilla y muere. No hay forma de convertirla en perenne, así que todo el manejo va dirigido a alargar la fase de crecimiento vegetativo, que es la única en la que da hojas grandes y aromáticas.

Cuando aparece la primera espiga floral, la planta cambia de prioridades. Las hojas nuevas salen más pequeñas, el aroma se vuelve más áspero y el crecimiento lateral se frena. Quitar esas espigas en cuanto asoman retrasa el proceso semanas, aunque no lo cancela para siempre. En cómo evitar que florezca la albahaca tienes el procedimiento con detalle.

El pinzado, la operación que lo cambia todo

Una albahaca sin pinzar crece como un tallo único, alto y con pocas hojas, y florece pronto. Una albahaca pinzada se convierte en una mata ancha con muchos puntos de crecimiento.

Se hace así:

  • Espera a que la planta tenga tres o cuatro pares de hojas verdaderas, por encima de los cotiledones.
  • Corta la punta del tallo justo por encima del segundo o tercer par de hojas, con tijera limpia o pellizcando con las uñas.
  • De las axilas de ese par saldrán dos brotes. Cuando cada uno tenga a su vez dos o tres pares de hojas, repite la operación sobre ellos.
  • A partir de ahí, cada corte de cocina es un pinzado: toma siempre puntas de tallo, nunca hojas sueltas del tronco.

La primera vez cuesta, porque estás cortando la parte más bonita de una planta pequeña. Compensa con creces: el volumen de hoja de una mata pinzada no se parece al de una sin pinzar.

Siembras escalonadas

Aunque la lleves bien, una albahaca acaba envejeciendo. La solución es sembrar poco y a menudo: un par de macetas nuevas cada tres o cuatro semanas durante la primavera y el principio del verano. Cuando la primera tanda empieza a florecer con insistencia, la segunda ya está en producción.

La semilla es pequeña y se siembra superficial, apenas cubierta, con el sustrato húmedo y a temperatura templada. Tienes el calendario y el método en cuándo y cómo se siembran las semillas de albahaca.

También puedes multiplicarla por esqueje, que es más rápido todavía: una punta de tallo de unos 10 cm, sin flores, deshojada por abajo, echa raíces en un vaso de agua en un par de semanas. Es la forma de conservar una planta que te ha gustado especialmente.

Luz, temperatura y riego

Luz. Cuantas más horas de sol directo, mejor. Con poca luz los tallos se alargan, los entrenudos se separan y la hoja pierde color y aroma. En interior, ventana orientada al sur o al sureste y lo más cerca posible del cristal.

Temperatura. Se encuentra cómoda entre los 18 y los 30 grados. Por debajo de 12 se para y las hojas se manchan de negro; una noche fría junto a un cristal en octubre puede acabar con ella. En invierno, sepárala del vidrio y aléjala de la corriente cuando ventiles.

Riego. Sustrato constantemente húmedo pero nunca encharcado, regando por la base y a primera hora. Mojar la hoja por la tarde es la mejor forma de invitar a los hongos. Lo tienes desarrollado en cómo regar la albahaca.

Problemas frecuentes

  • Mildiu de la albahaca (Peronospora belbahrii). Manchas amarillentas entre los nervios por el haz y un polvillo grisáceo en el envés. Aparece con humedad alta y poca ventilación. Se previene separando las plantas, ventilando y no mojando la hoja.
  • Damping-off. Las plántulas recién nacidas se estrangulan a ras de sustrato y caen. Causa: exceso de humedad y siembra demasiado densa.
  • Pulgón. En los brotes tiernos. Se quita con un chorro de agua y revisiones frecuentes.
  • Araña roja. Punteado fino y decoloración en ambiente seco y caliente, típico de interior con calefacción. Aumentar la humedad ambiental ayuda.
  • Hojas amarillas desde abajo. Casi siempre exceso de riego o maceta demasiado pequeña.

Del huerto al plato sin perder el aroma

El aroma de la albahaca está en compuestos volátiles que el calor destruye rápido. De ahí tres reglas prácticas:

  • La albahaca entra al final, con el fuego apagado o casi.
  • Rásgala con la mano o pícala en el último momento; cuanto más la trabajas y más tiempo pasa cortada, menos huele.
  • Corta justo antes de cocinar. Una hoja que lleva media hora en la encimera ya ha perdido parte de lo bueno.

Se comen las hojas y los tallos tiernos. Los tallos leñosos de la base son fibrosos y no aportan nada.

La receta, en corto

Ñoquis de patata con albahaca y ragú de setas, para dos.

Cuece 250 g de patatas con piel hasta que estén tiernas, pélalas en caliente y ráscalas con un rallador. Descarta cualquier patata con zonas verdes o brotes, que no deben consumirse. Salpimenta, añade media taza de harina poco a poco y amasa lo justo para que ligue: cuanto menos la trabajes, más ligeros quedan. Forma cilindros de dos centímetros de grosor, córtalos en trozos y marca cada uno con un tenedor.

Cuécelos en agua con sal y sácalos con espumadera un minuto después de que suban a la superficie. Saltéalos en una cucharada de aceite de oliva a fuego medio-alto hasta que doren, y añade fuera del fuego un puñado de hojas de albahaca picadas.

Para el ragú, dora 250 g de setas cultivadas laminadas en tres cucharadas de aceite, en una sola capa y sin amontonarlas, que es lo que impide que se cocinen bien. Añade tres chalotas y dos dientes de ajo picados y una cucharadita de tomillo, deja que se evapore media taza de vino, incorpora media taza de caldo vegetal y cuece cinco minutos. Salpimenta y vierte sobre los ñoquis. Usa siempre setas de cultivo o de proveedor identificado.

En resumen

La albahaca dulce es anual y de vida corta, así que el objetivo es retrasar su floración y multiplicar sus puntos de crecimiento. Eso se consigue pinzando desde que la planta tiene tres o cuatro pares de hojas, cortando siempre puntas de tallo en vez de hojas sueltas, y quitando las espigas florales en cuanto aparecen.

El resto es luz abundante, temperatura por encima de los 12 grados, riego a la base sin mojar la hoja y una siembra nueva cada tres o cuatro semanas. Y en la cocina, entrar al final y con el fuego apagado, que es donde se decide si todo ese cultivo se nota en el plato.


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