Cuando una mata de menta o de albahaca empieza a decaer, no hace falta tirarla y comprar otra. Si le queda algún tallo verde y sano, puedes cortarlo, ponerlo en un vaso de agua y tener una planta nueva en unas semanas. Es la forma más barata de no volver a quedarte sin hierbas: cada planta te da varias, y esas dan más.

No todas se comportan igual. La menta y la albahaca enraízan en agua con una facilidad casi ridícula; el romero y el tomillo tardan mucho más y prefieren el sustrato; y el cilantro directamente no es candidato, por mucho que se repita lo contrario. Vamos con el método y con lo que se puede esperar de cada una.

Hierbas aromáticas frescas

Por qué funciona un esqueje

En el tallo de estas plantas hay nudos, los puntos donde nacen las hojas. En esos nudos hay tejido capaz de generar raíces nuevas, llamadas adventicias. Cuando cortas un trozo de tallo y lo pones en agua, el fragmento no puede seguir alimentándose de la planta madre y responde emitiendo raíces desde los nudos que quedan sumergidos.

De ahí salen las dos reglas de oro del esqueje: el corte se hace justo por debajo de un nudo, y los nudos que van bajo el agua tienen que estar sin hojas. Una hoja sumergida se pudre en pocos días y contamina el agua.

Un beneficio colateral: la planta madre también gana. Al cortar por encima de un nudo, de ahí brotan dos tallos nuevos y la mata se ramifica en lugar de estirarse.

Lo que necesitas

  • Tijeras o un cuchillo bien afilado y limpio. Un corte machacado enraíza peor y se pudre antes.
  • Un vaso o frasco de cristal, mejor que de plástico opaco, para ver cómo van las raíces y el estado del agua.
  • Agua del grifo, dejada reposar unas horas si tu agua es muy clorada.
  • Un sitio luminoso sin sol directo. El sol da algas en el vaso y calienta el agua.
  • Paciencia y varios esquejes. No todos salen adelante, así que empieza con un puñado y no con uno solo.

Cómo tomar el esqueje, paso a paso

  • Elige un tallo sano, verde, sin flores y de crecimiento reciente. Los tallos que ya están floreciendo enraízan mucho peor porque la planta está en otra cosa.
  • Corta un trozo de entre ocho y doce centímetros, justo por debajo de un nudo.
  • Quita las hojas de la mitad inferior y deja el ramillete de hojas pequeñas de la punta. Si las hojas superiores son muy grandes, puedes recortarlas a la mitad para que el esqueje pierda menos agua.
  • Métela en el vaso con agua suficiente para cubrir los nudos desnudos, sin que ninguna hoja toque el agua.
  • Cambia el agua cada dos o tres días, o en cuanto se enturbie. Esto no es un detalle menor: en agua turbia hay menos oxígeno disuelto y proliferan bacterias, y ahí es donde se pierden la mayoría de los esquejes.
  • No añadas abono al agua. Un esqueje sin raíces no puede aprovecharlo y las sales le queman los tejidos tiernos.

Menta y hierbabuena

Las más agradecidas de todas. Un tallo de unos ocho centímetros en un vaso de agua en la ventana suele emitir raíces en una o dos semanas, a veces antes con calor. Verás primero unos puntitos blancos en los nudos sumergidos y después raíces que crecen a ojos vista.

Trasplántala cuando las raíces tengan unos dos o tres centímetros y mantén el sustrato claramente húmedo los primeros días. La menta pide más agua que el resto de aromáticas y agradece un rincón fresco. Y recuerda que es invasiva: siempre en su propia maceta, nunca compartiendo con otras hierbas, porque las ahoga. Más sobre su manejo, en cómo cuidar la hierbabuena.

Albahaca

Casi igual de fácil que la menta. Corta tallos algo más largos, de diez a doce centímetros, quítales las hojas inferiores y al agua. En una o tres semanas, según la temperatura, tendrás raíces.

La albahaca es de clima cálido y eso vale también para los esquejes: en un alféizar frío se quedan parados o se pudren, mientras que en un rincón templado enraízan deprisa. Escoge siempre puntas sin flores, y si la planta madre ya está espigada, pellizca antes las yemas florales.

Una vez plantada, riega ligeramente pero a menudo durante los primeros días, hasta que las raíces se adapten al sustrato.

Cilantro: aquí el truco es otro

El cilantro no se multiplica bien por esquejes. Es una planta anual de ciclo rápido que se espiga en cuanto suben las temperaturas o el día se alarga, y sus tallos no forman raíces con facilidad. Los trozos puestos en agua rara vez pasan de aguantar unos días.

Lo que sí funciona es cosecharlo bien y resembrar. Si tienes una mata que se ha puesto larguirucha, córtala dejando uno o dos centímetros de tallo sobre el sustrato y espera: si la planta aún no ha florecido, rebrota. Y siembra escalonado, un puñado de semillas cada tres o cuatro semanas, que es la única forma real de tener cilantro de manera continua.

Romero, tomillo y las leñosas

Estas son otra liga. Sus tallos se lignifican y el enraizamiento es mucho más lento: varias semanas y a menudo más de un mes antes de ver nada. No te precipites: mientras las hojas sigan verdes y firmes, el esqueje está vivo y trabajando.

Con estas especies conviene cambiar de método. Funciona mejor coger esquejes semileñosos (de crecimiento del año, todavía flexibles), pelarles la parte baja, mojar la base en hormona de enraizamiento y plantarlos directamente en un sustrato muy drenante, tipo mezcla de turba y perlita o arena, manteniéndolo apenas húmedo. El agua estancada pudre el romero con una facilidad pasmosa.

La hormona de enraizamiento ayuda de verdad en las leñosas y es opcional en menta y albahaca. Lo que no debes usar es fertilizante en esta fase. El paso a paso concreto está en cómo reproducir el romero.

Del agua a la maceta

Este es el momento en que se pierden más esquejes, y por una razón concreta: las raíces formadas en agua no son iguales que las formadas en sustrato. Son más finas, más frágiles y no están preparadas para buscar agua entre partículas de tierra. El cambio hay que hacerlo con cuidado.

  • Trasplanta pronto, cuando las raíces midan entre dos y cinco centímetros. Si las dejas crecer diez centímetros en el vaso, el trasplante es mucho más traumático.
  • Prepara la maceta antes, con sustrato ya humedecido, y haz un hueco con el dedo para no doblar las raíces al meterlas.
  • Riega abundantemente después de plantar y mantén el sustrato húmedo, no encharcado, durante una o dos semanas.
  • Déjala unos días a media luz antes de devolverla a su sitio definitivo. Es normal que se marchite un poco al principio.
  • No abones hasta pasadas dos o tres semanas, cuando veas crecimiento nuevo.

Si prefieres saltarte el trasplante, hay hierbas que se pueden mantener en agua bastante tiempo, aunque acaban necesitando nutrientes. Las opciones están en hierbas aromáticas para cultivar en agua.

Errores que arruinan un esqueje

  • Dejar hojas sumergidas: se pudren y estropean el agua para todos.
  • No cambiar el agua. El agua turbia es la causa número uno de fracaso.
  • Cortar tallos con flor o tallos viejos y duros en especies de tallo tierno.
  • Ponerlos a pleno sol: se calienta el agua, salen algas y el esqueje se deshidrata.
  • Echar abono al vaso.
  • Tirar demasiado pronto. Un esqueje de romero puede tardar más de un mes; mientras las hojas estén verdes, sigue.

Lo que un esqueje no arregla

Si la planta madre está muriendo por pudrición de raíz, por una plaga fuerte o por hongos, los esquejes que saques arrastran el problema. Antes de cortar, mira el estado real del tallo: tiene que estar firme y verde, no blando ni amarilleado. Y si hay araña roja o mosca blanca, revisa bien la punta que vas a usar, porque estarías propagando también la plaga a la maceta nueva.

Tampoco resuelve el problema de fondo cuando la causa es la falta de luz. Un esqueje enraizado en la misma ventana oscura que mató a su madre acabará igual. Si tus hierbas se estiran y palidecen, cambia primero la ubicación.

En resumen

Los esquejes en agua son la forma más simple de multiplicar hierbas: corta por debajo de un nudo un tallo sano de ocho a doce centímetros, quita las hojas de la mitad inferior, ponlo en un vaso con luz indirecta y cambia el agua cada dos o tres días. La menta y la albahaca enraízan en una o tres semanas; el romero y el tomillo tardan mucho más y van mejor en sustrato con hormona de enraizamiento; el cilantro no se presta y se resiembra.

El paso delicado es el trasplante: hazlo cuando las raíces midan pocos centímetros, con sustrato ya húmedo y unos días de aclimatación a media luz. Toma siempre varios esquejes, porque no salen todos, y cógelos de plantas sanas. Con eso, una sola mata puede darte hierbas durante años sin volver a comprarlas.


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