El eucalipto se llama así por una tapadera. En estos árboles los sépalos y los pétalos no se separan al madurar la flor: se sueldan formando una caperuza rígida, el opérculo, que cubre por completo el capullo hasta que la presión de los estambres la empuja y salta como el tapón de una botella, dejando al aire un pompón de filamentos. De ahí el nombre que le puso L'Héritier en 1789, del griego eu, bien, y kalyptos, cubierto: el bien tapado.
Bajo esos opérculos hay unas 800 especies del género Eucalyptus, todas australianas salvo un puñado que alcanza Nueva Guinea, Timor y Filipinas. En España se plantan desde mediados del siglo XIX y ocupan hoy del orden de 600.000 hectáreas, concentradas en dos frentes: Eucalyptus globulus en la cornisa cantábrica y Galicia, y Eucalyptus camaldulensis en Huelva, Extremadura y el suroeste.
El truco de la hoja a contraluz
Hay una prueba de familia que se hace en dos segundos y que sirve para identificar cualquier mirtácea del mundo. Arranca una hoja, sostenla contra la luz y mírala de cerca: verás el limbo salpicado de puntos translúcidos, como si alguien lo hubiera perforado con una aguja finísima y los agujeros dejaran pasar la luz.
No son agujeros. Son cavidades secretoras esquizógenas llenas de aceite esencial, alojadas dentro del tejido de la hoja, y esos aceites son el motivo por el que todas las plantas de esta familia huelen al estrujarlas. Es un carácter constante, y lo comparten el mirto o arrayán de nuestros montes, el clavo de especia, el árbol del té, la feijoa y el guayabo; para este último tenemos ficha en guayabas.
Las Myrtaceae añaden otros dos rasgos. Las flores tienen muchísimos estambres largos que forman el elemento vistoso, mientras los pétalos están reducidos o directamente ausentes, y esa arquitectura de brocha es la que reconoces en el eucalipto, en el Callistemon limpiatubos y en el mirto. Y el fruto separa la familia en dos mitades: unas producen cápsulas leñosas que se abren por valvas, como el eucalipto, y otras producen bayas carnosas y comestibles, como la guayaba, el arrayán y el jaboticaba.
Dos hojas distintas en el mismo árbol
Los eucaliptos son heterófilos, es decir, cambian de hoja al crecer, y el cambio es tan drástico que a menudo no parecen la misma especie.
Las hojas juveniles salen opuestas, sentadas o casi, de forma redondeada o acorazonada, cubiertas de una cera azulada que las vuelve glaucas, y están dispuestas en un plano. Es exactamente lo que compras en la floristería con el nombre de eucalipto, normalmente ramas de Eucalyptus cinerea o de E. gunnii.
Las hojas adultas son alternas, con peciolo largo, lanceoladas y curvadas como una hoz, verdes por las dos caras y colgantes en vertical. Ese cambio a la posición vertical no es estético: una hoja colgante recibe muy poca radiación al mediodía, que es cuando el sol está en su cénit, y mucha por la mañana y por la tarde. En un clima de verano brutal como el australiano, eso reduce el calentamiento y la pérdida de agua. También explica que un eucaliptal dé tan poca sombra: las hojas no interceptan la luz cenital.
La transición ocurre entre los dos y los cinco años según la especie. Y aquí está el detalle útil para el jardín: si podas el árbol a ras cada invierno, los rebrotes vuelven a producir hoja juvenil, y puedes tener indefinidamente el follaje redondo y azulado.
Poda de recepe: cómo mantener la hoja redonda
El eucalipto tiene una estructura llamada lignotúber, un abultamiento leñoso en la base del tronco cargado de yemas latentes y reservas, que es lo que le permite rebrotar después de un incendio o de una tala. En jardinería se aprovecha exactamente igual.
El procedimiento consiste en cortar toda la parte aérea a 30 o 40 centímetros del suelo a finales de invierno, cada año o cada dos, dejando que rebrote en varias varas. El resultado es una mata de 2 o 3 metros con follaje juvenil permanente, controlada de tamaño, sin riesgo estructural y con material de sobra para cortar y usar en ramos. Es la única forma sensata de tener un eucalipto en un jardín pequeño.
Si en cambio se deja crecer libre, hay que asumir lo que es: un árbol de crecimiento rapidísimo, que en buenas condiciones sube más de un metro por temporada, con raíces potentes y superficiales y con tendencia a desprender ramas grandes en verano. Puedes ampliar en es posible tener un eucalipto en el jardín y en el eucalipto que crece un metro por temporada.
Cuál plantar y a qué distancia de la casa
| Especie | Resistencia al frío | Altura si se deja libre | Hoja juvenil | Uso |
|---|---|---|---|---|
| E. gunnii | Hasta -14 grados | 15-20 m | Redonda, azul plata | La mejor para jardín en recepe |
| E. pauciflora subsp. niphophila | Hasta -20 grados | 6-10 m | Lanceolada, glauca | Corteza marmórea, zonas frías |
| E. cinerea | Hasta -8 grados | 10-15 m | Muy redonda y plateada | La de floristería |
| E. parvula | Hasta -14 grados | 8-12 m | Pequeña y estrecha | Setos, jardines medianos |
| E. globulus | Hasta -6 grados | 40-55 m | Grande, cuadrangular, muy azul | Forestal, no para jardín |
| E. camaldulensis | Hasta -7 grados | 25-35 m | Estrecha | Forestal en clima seco |
La distancia mínima a una vivienda, un muro, una piscina o una conducción de saneamiento no debería bajar de 15 metros para las especies grandes, y de 8 para las que se mantienen podadas. Las raíces son agresivas, buscan agua y se meten por cualquier junta de tubería. En un jardín urbano de tamaño normal, la única opción razonable es el recepe anual.
Agua, suelo e incendios: la parte polémica
El debate sobre el eucalipto en España es real y conviene exponerlo con matices en lugar de con consignas.
Consumo de agua. Un eucalipto adulto en crecimiento transpira mucho, y en las mediciones se sitúa por encima de un pino o un roble de la misma edad, en buena medida porque crece más rápido. Donde eso tiene consecuencias hidrológicas claras es en zonas de recarga y en cabeceras de cuenca con precipitación justa; en la Galicia lluviosa el efecto es menor que en el suroeste seco.
Suelo. Los eucaliptales monoespecíficos y de turno corto empobrecen el suelo por extracción intensa y por una hojarasca lenta de descomponer y rica en compuestos fenólicos que inhiben la germinación de otras plantas. El sotobosque bajo un eucaliptal denso es notoriamente pobre.
Fuego. El punto más señalado. El eucalipto no arde antes que otras especies por sí solo, pero cuando arde lo hace con una intensidad muy alta por los aceites esenciales de las hojas, y sobre todo genera un problema específico: las tiras de corteza colgante se desprenden encendidas y las ascendencias térmicas las transportan cientos de metros por delante del frente, generando focos secundarios y saltos de fuego que dificultan enormemente la extinción.
Al otro lado de la balanza está lo evidente: es la especie forestal más productiva de la que se dispone en el noroeste, sostiene una industria de pasta y tablero con empleo asociado, y buena parte de su superficie se plantó sobre terrenos ya degradados y abandonados. La respuesta que se abre paso no es prohibir ni ampliar sin límite, sino ordenar dónde: fuera de las cabeceras, fuera del entorno de núcleos habitados, con discontinuidades y con mezcla de frondosas. En Galicia rige desde hace varios años una moratoria a nuevas plantaciones que se ha ido prorrogando.
El aceite esencial: qué es y qué precauciones tiene
El aceite esencial de Eucalyptus globulus está dominado por el 1,8-cineol, también llamado eucaliptol, que puede superar el 70 por ciento del total y es el responsable del olor. Se obtiene por destilación en corriente de vapor de las hojas, y España ha sido históricamente productora.
Aquí hacen falta advertencias claras, porque es un producto de venta libre que se maneja con demasiada ligereza. El aceite esencial puro es tóxico por vía oral: unos pocos mililitros pueden causar en un adulto depresión del sistema nervioso central y convulsiones, y en un niño la cantidad es mucho menor. Nunca debe ingerirse.
Además, los productos con eucaliptol o alcanfor no deben aplicarse en la cara ni cerca de la nariz de lactantes y niños pequeños, por el riesgo descrito de laringoespasmo y apnea refleja. Las agencias sanitarias lo desaconsejan de forma expresa por debajo de determinadas edades. Por eso aquí no encontrarás cantidades ni formas de uso: la inhalación de vapores, los preparados pediátricos y cualquier uso interno son asunto de médico o farmacéutico.
Lo que sí es inocuo y agradable es la miel de eucalipto, oscura y de sabor marcado, muy común en Galicia y en Huelva, y el uso de las ramas como verde decorativo.
Las tres plagas que le han salido en España
Un árbol traído de Australia sin sus enemigos naturales estuvo décadas sin plagas. Después llegaron ellas.
El gorgojo del eucalipto, Gonipterus, es un curculiónido cuyas larvas se comen el borde de las hojas jóvenes dejando el brote esqueletizado y frenando el crecimiento. Se controla biológicamente con el parasitoide de huevos Anaphes nitens, introducido con ese fin.
El taladro del eucalipto, Phoracantha semipunctata, es un cerambícido cuyas larvas excavan galerías bajo la corteza. Ataca sobre todo a árboles debilitados por sequía, y por eso su incidencia se dispara en veranos secos y en plantaciones fuera de estación.
El psílido del eucalipto, Glycaspis brimblecombei, apareció en la Península a mediados de los 2000. Sus ninfas se protegen bajo un cono de cera blanca característico, chupan savia y producen una melaza abundante que ennegrece las hojas con negrilla y ensucia todo lo que hay debajo del árbol. También cuenta con un parasitoide introducido, Psyllaephagus bliteus.
Cómo se siembra
La semilla es diminuta y viene mezclada con material inerte de la cápsula, así que se siembra a voleo sobre la superficie de un sustrato fino y se cubre con una capa mínima de arena, apenas un velo, porque necesita luz para germinar. Se mantiene húmedo con pulverizador y a 20-25 grados. Las especies de zonas frías, como E. pauciflora, germinan mejor tras seis semanas de estratificación fría en nevera.
Nace en dos o tres semanas y crece a velocidad notable. El trasplante a maceta individual se hace muy pronto, con dos pares de hojas verdaderas, y la plantación definitiva antes del año: un eucalipto con la raíz enrollada en el fondo de un contenedor será un árbol inestable de por vida, y eso, con esta especie y este tamaño, importa. Tienes la guía práctica en cómo plantar eucalipto.
En resumen
El eucalipto es una mirtácea australiana que debe su nombre al opérculo, esa caperuza soldada que salta cuando abre la flor, y que se identifica como toda la familia por las glándulas de aceite translúcidas visibles al mirar la hoja a contraluz. Cambia de hoja al crecer, de redonda y azulada a falciforme y colgante, y podándolo a ras cada invierno se mantiene indefinidamente en la fase juvenil, que es la única manera razonable de tenerlo en un jardín. Para plantarlo suelto hacen falta 15 metros de distancia a cualquier construcción o tubería. Su aceite esencial es 1,8-cineol y no debe ingerirse ni aplicarse cerca de la cara de niños pequeños. Y el debate sobre su papel forestal en España se resuelve mejor decidiendo dónde puede estar y dónde no, que discutiendo si el árbol es bueno o malo.