Las rosas moradas existen, y a diferencia de las azules o las negras no hay truco: son rosas cuyo pigmento rojo, en la concentración y las condiciones adecuadas, se lee como violeta o púrpura. Lo que no vas a encontrar es un morado saturado y estable como el de un pensamiento o una lavanda, porque el rosal no dispone del pigmento que produce ese tono.

El grupo donde más morados reales hay no son las variedades modernas de catálogo, sino las rosas antiguas, sobre todo las gálicas y los híbridos perpetuos, que abren en carmín y viran a violeta a medida que la flor envejece. Ese viraje, que en una rosa roja moderna se consideraría un defecto, aquí es exactamente lo que se busca.

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Por qué hay rosas moradas y no hay rosas azules

El color rojo, rosa y púrpura de los pétalos de rosa lo producen antocianinas, y en el género Rosa la que domina es la cianidina. Lo que el rosal no tiene es la vía metabólica que fabrica delfinidina, el pigmento responsable del azul en flores como el pensamiento, la petunia o el delfinio. Por eso no existe una rosa azul natural: falta la molécula, no la variedad.

El púrpura, en cambio, se alcanza sin salir de la cianidina. Basta con mucha concentración de pigmento, un pH del jugo celular algo más alto y la presencia de copigmentos que desplazan el tono hacia el violeta. Eso ocurre de forma natural en varias rosas antiguas y en algunas modernas seleccionadas para ello. Por eso los morados de rosal son morados con fondo rojo o vinoso, nunca lilas fríos.

Variedades moradas de verdad

'Cardinal de Richelieu' es probablemente la rosa más púrpura que se puede plantar. Es una gálica del siglo XIX, de flor doble, globosa, que abre en carmín intenso y termina en un violeta oscuro con reflejos casi grises. Florece una sola vez, en primavera, con una abundancia enorme, y el arbusto es compacto, poco espinoso y muy rústico.

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'Charles de Mills', otra gálica, da flores muy dobles, planas y de contorno casi recortado, en carmesí que se va a púrpura. Es de las rosas antiguas más fáciles de reconocer por la forma de la flor.

'Reine des Violettes', híbrido perpetuo, tiene el mérito de repetir floración, cosa que las gálicas no hacen. Flor doble, cuarteada, de un violeta rosáceo, con perfume marcado y arbusto casi sin espinas.

'Rose de Rescht', del grupo de las portland, es pequeña, compacta y refloreciente, con flores densas de un fucsia que tira a púrpura y aroma fuerte. Es de las rosas antiguas más manejables en un jardín pequeño.

'Munstead Wood', rosa inglesa de David Austin, es un carmesí muy oscuro y aterciopelado con matices vinosos, con uno de los perfumes de rosa antigua más intensos entre las variedades modernas. Repite floración toda la temporada.

'Veilchenblau' es una trepadora de tipo rambler de comienzos del siglo XX, casi sin espinas, que da ramos enormes de flores pequeñas violeta que se descoloran hacia el lila grisáceo. Florece una sola vez y es de las pocas que aguanta bien media sombra, donde además conserva mejor el color.

Entre las modernas, hay floribundas seleccionadas por su tono púrpura ahumado y arbustivas del grupo de las llamadas comercialmente "azules", como 'Rhapsody in Blue', que en realidad son malvas y violetas.

El color depende del clima, y eso explica muchas decepciones

Una queja habitual con los rosales morados es que la flor no se parece a la foto del catálogo. Casi siempre no es culpa del vivero: las antocianinas responden a la temperatura y a la luz. Con temperaturas frescas se acumula más pigmento y el tono se ve más profundo y más violeta; con calor fuerte y sol directo de mediodía, el color se descompone antes y la flor se ve más roja, más apagada o directamente descolorida.

La consecuencia práctica en España es clara. En el interior peninsular y en el sur, un rosal morado da su mejor color en las floraciones de abril y mayo y otra vez en octubre, y pasa un verano mediocre. Situarlo donde reciba sol de mañana y quede a la sombra a partir de las horas centrales mejora bastante el resultado, siempre que sume al menos cinco horas de sol al día. En el norte peninsular, con veranos más suaves, el morado se mantiene mucho mejor toda la temporada.

El suelo influye menos de lo que se dice. A diferencia de la hortensia, cuyo color sí cambia con el pH y el aluminio disponible, en el rosal no se puede "virar" el color acidificando el suelo. Lo que sí hace un suelo mal ajustado es debilitar la planta, y una planta débil da flores pequeñas y de color pobre.

Rosas moradas de corte: casi siempre teñidas

Si buscas un ramo de rosas moradas en una floristería, lo más probable es que lo que te vendan sean rosas blancas teñidas. Es una técnica de floristería habitual: se corta la rosa blanca y se coloca el tallo en agua con tinte, que sube por los vasos conductores y colorea los pétalos. Se hace también para los morados imposibles, los azules y las llamadas rosas arcoíris.

No hay nada malo en ello mientras se sepa lo que se compra. Las señales son fáciles de leer: color uniforme y muy saturado, imposible en una rosa de jardín, y a veces venas más intensas siguiendo los nervios del pétalo. Una rosa morada de verdad tiene el tono desigual, más oscuro en el centro y más claro en los bordes, y cambia según los días que lleve abierta.

Cultivo del rosal morado

Los cuidados no dependen del color, dependen del grupo. Las gálicas y demás antiguas son plantas rústicas, tolerantes con suelos mediocres y bastante resistentes a los hongos; las inglesas y las modernas piden algo más de atención y de abonado.

El rosal a raíz desnuda se planta de noviembre a febrero, en reposo, y es el mejor formato para las variedades antiguas, que suelen venderse así. En contenedor se puede plantar en cualquier momento, aunque plantar en verano obliga a un riego de establecimiento constante.

Necesitan sol, drenaje y materia orgánica en la plantación. En los suelos calizos del este y el sur, con agua de riego dura, vigila la clorosis férrica (hoja amarilla con los nervios verdes) y corrige con hierro asimilable a pH alto además de mejorar la estructura del suelo con compost maduro. El riego, siempre al pie: mojar el follaje al atardecer es la vía directa a la mancha negra y al oídio. En verano, riegos abundantes y espaciados van mejor que riegos cortos y diarios.

El abonado principal va a final de invierno, y un segundo aporte al empezar el verano solo tiene sentido en las variedades reflorecientes. Después de agosto no se abona.

Poda

La poda de invierno se hace cuando ha pasado el frío intenso y antes de la brotación: enero en la costa mediterránea, febrero o principios de marzo en la meseta y el interior norte. Pero eso solo vale para las que repiten floración.

  • Gálicas y otras antiguas de floración única ('Cardinal de Richelieu', 'Charles de Mills', 'Veilchenblau'): se podan después de florecer, en verano, porque la flor sale sobre madera del año anterior. Podarlas en invierno equivale a quitarles la floración.
  • Híbridos perpetuos, portland e inglesas reflorecientes ('Reine des Violettes', 'Rose de Rescht', 'Munstead Wood'): poda de final de invierno, reduciendo alrededor de un tercio y limpiando madera vieja y ramas cruzadas.
  • Las gálicas emiten rebrotes de raíz cuando están sobre pie propio. Si no quieres que se extiendan, hay que ir retirándolos.

Multiplicar un rosal morado por esqueje

Las rosas antiguas enraízan de esqueje con facilidad, y es la forma más barata de tener varias plantas idénticas. El momento es el final del verano y el principio del otoño, con madera semileñosa del año: trozos de unos 20 cm, hoja inferior eliminada, en sustrato drenante, a la sombra y con humedad ambiental alta hasta que enraícen. Cuenta con uno o dos años hasta las primeras flores.

Un aviso legal que casi nunca se menciona: muchas variedades modernas están protegidas por derechos de obtentor. El Reglamento (CE) n.º 2100/94, relativo a la protección comunitaria de las obtenciones vegetales, reserva la multiplicación al titular, y su artículo 15 exceptúa los actos realizados en privado y con fines no comerciales. Es decir: un esqueje para tu jardín, sí; multiplicar para vender, no. Las rosas antiguas, por su antigüedad, están fuera de esa protección.

En resumen

El morado del rosal es real y procede de la cianidina en alta concentración, no de un pigmento azul que la especie no tiene. Los mejores morados están en las rosas antiguas ('Cardinal de Richelieu', 'Charles de Mills', 'Reine des Violettes', 'Rose de Rescht') y en algunas inglesas y arbustivas modernas como 'Munstead Wood' o 'Veilchenblau'. Lo que se vende como ramo de rosas moradas suele ser rosa blanca teñida.

En el jardín español, el factor que más condiciona el resultado es el calor: el tono violeta se ve mucho mejor en las floraciones de primavera y otoño que en pleno verano, y una ubicación con sol de mañana y sombra en las horas centrales lo conserva mejor. Lo demás es cultivo de rosal normal, con la salvedad importante de que las variedades antiguas de floración única se podan después de florecer y no en invierno.


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