La rosa azul no existe. Ni como variedad de vivero, ni como flor de corte natural, ni como semilla que se pueda sembrar. Lo que se vende bajo ese nombre es siempre una de estas tres cosas: un rosal de flor malva o lila, una rosa blanca teñida de azul, o directamente una estafa. Conviene saberlo antes de gastar dinero, porque los tres casos se anuncian con las mismas fotografías.
Eso no quita interés al asunto, al contrario. La historia de por qué un rosal no puede fabricar azul, y de lo que costó conseguir que uno lo intentara, es más entretenida que el catálogo de fotos retocadas que suele acompañar a esta búsqueda. Y hay rosales de un lila y un malva estupendos que sí se pueden plantar hoy en un jardín español.
Por qué un rosal no puede ser azul
El color de los pétalos depende sobre todo de un grupo de pigmentos llamados antocianinas. Hay tres básicas: la pelargonidina, que da naranjas y rojos anaranjados; la cianidina, que da rojos y rosas; y la delfinidina, que es la que produce los azules y los violetas de los pensamientos, las petunias, los delfinios o las hortensias.
El género Rosa no fabrica delfinidina. Le falta la enzima necesaria para ese paso de la ruta metabólica, y no es cuestión de encontrar la variedad adecuada: ningún rosal del mundo tiene ese gen. Por eso ni un siglo de cruzamientos ha producido nada más azul que un malva. Los obtentores han llegado hasta donde permite la cianidina, que es el lila.
Y hay un segundo obstáculo, menos conocido. Aun teniendo delfinidina, el color que se ve depende del ambiente químico dentro de la célula del pétalo, sobre todo del pH y de la presencia de otras moléculas que acompañan al pigmento. Los pétalos de rosa son relativamente ácidos, y en medio ácido la delfinidina se ve roja o violácea, no azul. Es el mismo mecanismo que hace que una hortensia sea rosa en suelo calizo y azul en suelo ácido con aluminio disponible.
'Applause', la única con azul de verdad
A finales del siglo XX, la empresa japonesa Suntory y la australiana Florigene se propusieron resolver el primer problema por ingeniería genética. Introdujeron en un rosal el gen de la delfinidina procedente del pensamiento, y tras años de trabajo consiguieron una planta cuyos pétalos sí acumulan delfinidina. La variedad se llama 'Applause' y se comercializó en Japón hacia 2009.
El resultado enseña justo lo que explica el párrafo anterior: 'Applause' no es azul, es de un lila malva pálido, no muy distinto a simple vista de variedades obtenidas por cruzamiento convencional. El pigmento está ahí, pero el entorno químico del pétalo no permite que se exprese en azul. Es un logro científico real y una decepción cromática.
Además es una planta modificada genéticamente, lo que la somete a un régimen de autorización específico en cada país. En la Unión Europea no se comercializa como planta de jardín, así que no hay forma legítima de comprar un rosal 'Applause' en un vivero español. Cualquiera que lo ofrezca está vendiendo otra cosa.
Los rosales lila que sí existen
Este es el grupo que de verdad interesa a quien busca "un rosal azul". Son variedades convencionales, se compran en viveros españoles y su color va del lila plateado al malva y al púrpura:
- 'Blue Moon', registrada como 'Mainzer Fastnacht'. Híbrido de té de flor grande, lila plateado y perfume muy fuerte. La más clásica y probablemente la mejor si se busca aroma.
- 'Charles de Gaulle', de Meilland. Otro híbrido de té malva, perfumado, y fácil de encontrar en España porque su obtentor tiene mucha distribución aquí.
- 'Rhapsody in Blue'. Arbustiva de flores semidobles en ramillete, de un púrpura violáceo intenso que se aclara a malva grisáceo, con estambres dorados muy visibles. Es de los tonos más oscuros y llamativos del grupo.
- 'Blue for You'. Floribunda de flor semidoble malva lavanda, muy florífera y con buena sanidad, pensada para macizo.
- 'Mamy Blue'. Híbrido de té de lila más frío y flor grande, muy usada para corte.
Todos comparten un rasgo que hay que tener en cuenta al plantarlos, y es que el tono malva se degrada muy deprisa con la luz intensa. Con sol directo de mediodía en julio, la flor se descolora en dos o tres días hacia un gris rosado. Con sol de mañana y sombra a partir de media tarde, el color aguanta bastante más. Es la decisión que más influye en el resultado, más que el suelo o el abono. Y si lo que se busca es directamente el púrpura, conviene mirar también los rosales morados.
Las rosas azules de floristería están teñidas
Los ramos de rosas de un azul eléctrico que se ven en escaparates y en internet son rosas blancas teñidas. La técnica habitual es la absorción: se corta el tallo de una rosa blanca de buena calidad y se coloca en agua con colorante, y la planta lo transporta hasta los pétalos por el mismo mecanismo por el que absorbe agua. En dos o tres días la flor está coloreada, con los nervios del pétalo algo más marcados, que es la pista para reconocerlo.
La otra técnica es la pintura por pulverización, más rápida y más tosca: el color queda depositado en la superficie, se aprecia si se mira de cerca y se ve el reverso del pétalo teñido de forma desigual. Los ramos azules con purpurina son siempre de este tipo.
Nada de esto es fraudulento en sí mismo, es una técnica de floristería legítima. El problema aparece cuando se venden como una variedad natural, y ahí la respuesta es sencilla: no lo son, y nunca lo han sido.
Cómo teñir rosas blancas en casa
Se puede hacer sin dificultad y el resultado dura lo que dure la flor:
- Elegir rosas blancas de corte de buena calidad y bien frescas. Con flores ya cansadas no funciona, porque no absorben.
- Llenar un jarrón hasta dos tercios con agua templada y añadir colorante alimentario azul hasta obtener un tono bastante más intenso del que se busca en la flor.
- Cortar los tallos en bisel bajo el agua, para evitar que entre aire en los conductos, y sumergirlos.
- Esperar de uno a tres días. El color aparece primero en los bordes y los nervios y se va extendiendo.
- Añadir conservante de flor cortada al agua alarga la vida del ramo.
- Hacerlo sobre el fregadero: el colorante mancha encimeras, ropa y manos.
Una variante entretenida es dividir el tallo a lo largo con un cuchillo y meter cada mitad en un vaso con un color distinto, que es exactamente la técnica con la que se fabrican las llamadas rosas arcoíris.
Cuidado con las semillas de rosal azul
En los grandes portales de venta abundan los lotes de "semillas de rosa azul", con fotografías de flores de un azul imposible. No existen. Aparte de que ningún rosal produce ese color, hay dos motivos técnicos por los que esa oferta no puede cumplir lo que promete: los rosales de jardín no se reproducen fieles por semilla, porque son híbridos y la descendencia sale distinta a la planta madre, y por eso todas las variedades se multiplican por injerto o por esqueje. Y la semilla de rosal necesita meses de estratificación en frío para germinar, algo que esos lotes nunca mencionan.
Quien quiera un rosal de flor lila tiene que comprar la planta, no la semilla, y hacerlo en temporada de raíz desnuda, de finales de otoño a comienzos de primavera, que es cuando hay variedad y buen precio. Fuera de esas fechas solo se encuentra en maceta, más caro y con menos donde elegir.
En resumen
Ningún rosal produce delfinidina, el pigmento del azul, así que la rosa azul natural no existe y ningún cruzamiento la va a producir. La única con delfinidina real es 'Applause', obtenida por ingeniería genética con un gen de pensamiento, y su color acaba siendo lila pálido porque el pH del pétalo de rosa no deja que ese pigmento se vea azul. Además no se comercializa como planta de jardín en la Unión Europea.
Lo que sí se puede tener es un rosal de flor malva o lila: 'Blue Moon' por su perfume, 'Charles de Gaulle' por su disponibilidad, 'Rhapsody in Blue' por su tono púrpura, 'Blue for You' para macizo. Todos ellos pierden color con el sol duro del verano, así que van mejor en exposiciones con sol de mañana. Y las rosas azules de floristería son rosas blancas teñidas, algo que cualquiera puede reproducir en casa con colorante alimentario y un poco de paciencia.