El Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid se celebra cada mes de mayo en la Rosaleda del Parque del Oeste, y es la cita anual en la que los obtentores europeos presentan variedades todavía sin nombre comercial para que un jurado internacional las juzgue. Se convoca desde 1956, lo que lo convierte en uno de los concursos de rosas nuevas más veteranos que hay en Europa.

Para el visitante corriente, lo interesante es doble: se puede recorrer una rosaleda pública en su mejor momento del año, y se puede ver, y votar, rosas que aún no están a la venta en ningún sitio. La entrada es libre y la votación popular está abierta a cualquiera durante los días previos al fallo del jurado.

concurso internacional de rosas nuevas villa de madrid

Dónde se celebra

La sede es la Rosaleda del Parque del Oeste, en Madrid, junto a Moncloa. No es la única rosaleda de la ciudad: en el Retiro hay otra, creada en 1915, de trazado más clásico y muy visitada. La diferencia es que la del Parque del Oeste se proyectó a mediados de los años cincuenta expresamente para albergar un concurso internacional, con parcelas de ensayo, y esa función sigue marcando su organización.

El jardín se ordena en bancales escalonados, con parterres de variedades agrupadas y estructuras para trepadores. Reúne varios centenares de variedades de obtentores de todo el mundo, y buena parte de esa colección permanente procede precisamente de rosas premiadas en ediciones anteriores del concurso: quedarse en el jardín es parte del premio.

Cuándo ir

El concurso se falla en mayo, que es cuando la primera floración del rosal alcanza su punto en el centro peninsular. La fecha exacta varía cada año y la publica el Ayuntamiento de Madrid, así que conviene consultarla antes de desplazarse.

Hay dos momentos distintos. Los días previos al fallo la rosaleda está abierta al público, las rosas a concurso están señalizadas con un número y sin nombre, y se puede emitir el voto popular. El día del jurado el recinto permanece cerrado por la mañana, mientras los expertos trabajan, y se abre por la tarde con los ganadores ya decididos.

Si el objetivo es simplemente ver la rosaleda en flor, cualquier día de mayo funciona, y la primera hora de la mañana es la mejor: menos gente, mejor luz para fotografiar y, sobre todo, aroma. El perfume de las rosas se percibe mucho más con temperatura fresca y humedad alta; a las dos de la tarde de un mayo madrileño, media rosaleda deja de oler.

Cómo se juzga una rosa nueva

Este es el punto que más sorprende a quien piensa que el concurso se decide en una tarde. No es así.

Los obtentores envían plantas de sus variedades candidatas y estas se plantan en la rosaleda y se cultivan allí durante dos o tres años antes de competir. Durante ese periodo, una comisión permanente de expertos las observa y anota su comportamiento real en el clima de Madrid, que es exigente: inviernos fríos, veranos muy secos y calurosos y una humedad ambiente baja.

Lo que se valora en ese seguimiento largo es la planta, no la foto:

  • Vigor y estructura del arbusto.
  • Floración y refloración, es decir, si repite y con qué abundancia a lo largo de la temporada.
  • Resistencia a las enfermedades típicas del rosal: oídio, mancha negra y roya.
  • Resistencia al clima, que aquí significa aguantar el calor y el sol directo sin quemarse los pétalos.
  • Perfume, evaluado por separado.

Solo después llega el jurado internacional, que el día del concurso añade su valoración de la calidad de la flor, la estética del conjunto de la planta y la novedad de lo presentado. Es decir, el veredicto combina años de datos agronómicos con el juicio estético de una jornada. Por eso una medalla en este concurso dice algo útil para un jardinero español: significa que esa rosa ha sobrevivido con buena nota a tres veranos de Madrid.

Hasta el momento del fallo no se hace pública la identidad de los participantes, para que el jurado no juzgue por la firma. Las rosas compiten con número.

Las categorías de premio

El palmarés se reparte en medallas generales y en premios por tipo de rosal, que es la forma sensata de comparar: no tiene sentido enfrentar un híbrido de té de flor solitaria y grande con un cubresuelos de floración masiva.

Las categorías habituales son la medalla de oro, plata y bronce del certamen; el mejor rosal híbrido de té o grandiflora; el mejor floribunda o polianta; el mejor rosal miniatura; el mejor arbustivo, sarmentoso o cubresuelos; y los trepadores. A ellos se suman premios otorgados por entidades rosalistas, entre ellos el de la Asociación Española de la Rosa y el premio Pere Dot al mejor perfume, que concede la asociación rosalista de Sant Feliu de Llobregat y que lleva el nombre de uno de los grandes obtentores españoles. Hay además un reconocimiento a la mejor variedad española y el premio popular, decidido por los votos del público.

medalla de oro del concurso de rosas nuevas villa de madrid Medalla de Oro de la edición de 2018, concedida a Alain Meilland (Francia) premio pere dot al rosal con mejor perfume Premio Pere Dot al rosal con mejor perfume, edición de 2018 premio popular a la mejor rosa Premio popular por votación del público, edición de 2018, a Rosen Tantau (Alemania)

Quién se presenta

La lista de participantes cambia cada año, pero se repiten los grandes obtentores europeos. Alemania acude con Kordes y Rosen Tantau, dos casas orientadas a la sanidad del follaje. Francia es históricamente la más presente, con Meilland, Delbard, NIRP International y obtentores independientes, y en varias ediciones se ha llevado la mayoría de las medallas. Bélgica está representada por Lens Roses, especialista en rosales de flor pequeña en ramillete; Dinamarca por Poulsen; Italia y España aportan también sus propias candidaturas.

premio al mejor rosal de variedad espanola Premio al mejor rosal de variedad española, edición de 2018, a Viveros Francisco Ferrer

Qué pasa después con las rosas premiadas

Una rosa premiada en Madrid todavía no tiene nombre comercial. El obtentor decide después cómo la bautiza y cuándo la lanza, y ese proceso lleva su tiempo: hay que multiplicarla en cantidad suficiente, registrar la denominación y organizar la distribución. Entre el premio y la aparición en catálogo pueden pasar una o dos temporadas.

Por eso los premios de una edición no se traducen inmediatamente en una lista de compra. Lo que sí se puede hacer es apuntar el obtentor y la categoría, y revisar su catálogo de novedades el otoño siguiente. Si un obtentor tiene un oro en Madrid, es bastante probable que esa variedad aparezca poco después entre sus lanzamientos.

Otros concursos y rosaledas en España

Madrid no está sola. Barcelona convoca su propio concurso internacional de rosas nuevas en el Roserar de Cervantes, otra colección pública de referencia, y en Sant Feliu de Llobregat se celebra desde hace décadas una fiesta rosalista con concurso propio, cuna del premio Pere Dot.

Para quien viaje siguiendo rosaledas, mayo es el mes en el centro y el noreste peninsulares. En el sur, la floración se adelanta y en abril las rosas ya están en su punto; en el norte atlántico, se retrasa hacia finales de mayo y junio, y allí las variedades de muchos pétalos duran bastante más abiertas que en la meseta.

En resumen

El Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid se celebra en mayo en la Rosaleda del Parque del Oeste desde 1956, y no es un certamen de un día: las variedades candidatas se cultivan allí dos o tres años bajo la observación de una comisión de expertos que evalúa vigor, refloración, sanidad y resistencia al calor antes de que el jurado internacional emita su fallo.

Para el visitante es la mejor semana del año para ver esa rosaleda, con la posibilidad añadida de votar rosas que aún no están en el mercado. Y para quien planta rosales en España, el palmarés es una pista fiable: una variedad que aguanta tres veranos de Madrid con buena nota tiene muchos números para comportarse bien en casi cualquier jardín peninsular.


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