La hortensia de hoja de roble, Hydrangea quercifolia, es la única del género que no compras solo por la flor. La hoja, grande y lobulada como la de un roble americano, se pone roja y granate en otoño; la inflorescencia es una panícula cónica que empieza blanca y va virando a rosa y a marrón papel; y cuando pierde la hoja quedan los tallos con la corteza vieja exfoliándose en tiras. Son cuatro estaciones de interés en vez de dos semanas de flor.

La otra razón para plantarla es práctica: aguanta el calor y la sequedad mejor que la hortensia común de bola. No es una planta de secano, que conste, pero en un jardín donde la macrophylla se desmaya cada tarde de julio, esta se sostiene. A cambio tiene una exigencia que no se puede negociar, y es el drenaje.

Hydrangea quercifolia con panícula blanca cónica y hoja lobulada

La hoja lobulada que le da el nombre y la inflorescencia en panícula cónica, no en bola.

De dónde viene

Es originaria del sureste de los Estados Unidos, de la zona que va de Georgia y las Carolinas a Alabama, Misisipi y el norte de Florida, y no del suroeste como se repite en muchas fichas copiadas unas de otras. Crece en laderas boscosas, en taludes y al borde de barrancos y arroyos, en suelos bien drenados y a menudo con caliza cerca. Ese detalle del hábitat explica dos cosas de su comportamiento en el jardín: tolera los suelos neutros bastante bien y detesta el suelo compacto y encharcado.

Es un arbusto caducifolio de porte medio a grande, más ancho que alto con los años, que se ensancha emitiendo brotes desde la base. Al plantarla, reserva un par de metros libres alrededor; en un jardín pequeño puedes mantenerla contenida, pero no en una jardinera.

La hoja y el otoño

Es el motivo principal por el que se planta. La hoja es grande, con tres, cinco o siete lóbulos profundos, verde mate por el haz y más pálida y afieltrada por el envés. En otoño toma tonos rojos, vino y bronce que duran semanas, y ese cambio de color es más intenso cuando la planta ha recibido algo de sol directo durante la temporada y cuando las noches empiezan a refrescar de verdad. En un rincón de sombra profunda tendrás la planta viva y sana, pero el otoño será apagado.

La corteza de los tallos viejos se desprende en tiras finas y deja a la vista un tono canela. En invierno, con la planta desnuda, eso y las panículas secas son casi todo lo que se ve, y es bastante más de lo que ofrece una hortensia común en enero.

La flor, que no es una bola

La inflorescencia es una panícula alargada y cónica, erguida o algo colgante según el peso, con flores fértiles pequeñas mezcladas con flores estériles vistosas de cuatro sépalos. Abre blanca a comienzos del verano y va tomando tonos rosados y luego marrones al secarse, sin caer. Hay variedades de flor doble, en las que las estériles se acumulan y forman una panícula muy densa, y variedades seleccionadas por el tamaño de la inflorescencia o por el porte compacto, que son las que interesan si tienes poco sitio.

Aquí no hay flor azul. El cambio de color por el aluminio del suelo es cosa exclusiva de Hydrangea macrophylla y Hydrangea serrata, y con esta no funciona hagas lo que hagas con el pH.

La poda, que es la trampa

Florece sobre madera del año anterior. Las yemas de flor se forman al final del verano en los brotes que crecieron esa temporada, y esperan ahí al verano siguiente. Si la podas en invierno, como se poda la de panícula o Hydrangea arborescens, te quedarás sin flor.

Lo correcto es no podar apenas. Se limpia lo seco y lo dañado, y si la mata se ha hecho vieja y densa, se corta desde la base algún tallo de los más antiguos para que rebrote, mejor justo después de la floración que en invierno. Las panículas secas se pueden quitar al final del invierno cortando por encima del primer par de yemas sanas, o dejarse puestas, que aguantan el frío perfectamente.

Dónde va bien en España

Se adapta a más sitios que la hortensia común. En el norte atlántico y en zonas de montaña va sin problema. En el interior continental funciona en un jardín con sombra de media tarde y riego regular, y aguanta bien el invierno seco y frío. En el litoral mediterráneo y en el sur es de las hortensias más viables, siempre en semisombra, con acolchado y sin pretender que sobreviva sin riego en agosto.

Sobre el suelo: prefiere ácido o neutro y, sobre todo, suelto y drenado. Tolera algo de caliza mejor que sus parientes asiáticos, pero con agua de riego muy dura acabará con clorosis férrica, la hoja amarilla con los nervios verdes. En suelo arcilloso y pesado, o en un sitio donde el agua se queda, es donde falla; si ese es tu caso, plántala sobre un caballón o en una zona elevada del jardín antes que intentar corregir el drenaje solo con sustrato.

Riego, acolchado y multiplicación

Riego regular durante los dos o tres primeros años, hasta que la mata se asiente, y después riegos espaciados pero generosos en verano en vez de riegos cortos y diarios, que solo mojan la superficie. El acolchado de corteza u hojarasca es la medida más rentable, porque las raíces son superficiales y agradecen la humedad y la temperatura estable.

Para multiplicarla, el acodo es el método más seguro: en primavera doblas una rama baja hasta el suelo, la entierras unos centímetros dejando fuera la punta y esperas a la temporada siguiente para separarla con raíz. También se puede sacar de esqueje semileñoso en verano, con humedad ambiental alta y sombra, aunque enraíza con menos alegría que otras hortensias.

Tóxica para perros y gatos, y sin usos medicinales

Toda Hydrangea contiene glucósidos cianogénicos en hoja y brote y está considerada tóxica para perros y gatos. No se toma en infusión, no tiene uso culinario y no es una planta para tener al alcance de un animal que roa.

El texto original de esta ficha le atribuía propiedades antiinflamatorias y efectos sobre el sistema inmunitario. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas para la hortensia en la Unión Europea, así que eso se queda fuera. Si buscabas comparar todas las especies del género antes de decidir cuál plantar, la ficha general de hortensias las repasa una por una.

En resumen

Hydrangea quercifolia es la hortensia del sureste de Estados Unidos que se planta por la hoja lobulada, el color de otoño, la panícula cónica y la corteza que se exfolia. Tolera el calor, la sequedad relativa y los suelos neutros mejor que la hortensia común, lo que la convierte en la más razonable para un jardín español que no esté en el norte, siempre en semisombra y con acolchado.

Lo único que no admite es una poda de invierno a fondo, porque florece sobre la madera del año anterior: se limpia y se renueva algún tallo viejo, y poco más. Es tóxica para perros y gatos, como el resto del género, y necesita suelo drenado más que suelo rico.


Contenidos relacionados