El dondiego de noche, Mirabilis jalapa, abre sus flores al final de la tarde, las mantiene abiertas toda la noche y las cierra arrugadas a la mañana siguiente. Quien pase por delante a mediodía verá una mata verde sin gracia y quien salga a la terraza a las nueve de la tarde de julio se encontrará la planta encendida y perfumando. No es un capricho ni una curiosidad de jardinero: ese horario es una adaptación a un polinizador concreto, y explica de paso el perfume, la forma de tubo largo de la flor y hasta el color.
Antes de seguir, el aviso que corresponde: la semilla y la raíz del dondiego son tóxicas por ingestión. La semilla es negra, dura, del tamaño de un guisante, se produce a cientos y queda a la vista en el suelo, lo que la convierte en un riesgo concreto en un jardín con niños pequeños. Ante una ingestión, servicio sanitario, y ningún remedio casero.

Mata de Mirabilis jalapa con flores magenta. Los tallos se engrosan en los nudos, un detalle que la identifica.
Qué planta es
Es una herbácea vivaz de raíz engrosada, parecida a un nabo oscuro, originaria de las regiones tropicales secas de América y cultivada en España desde hace siglos. Pertenece a las nictagináceas, una familia poco representada en nuestros jardines, y forma en una sola temporada una mata redondeada de hasta cerca de un metro, con tallos gruesos, quebradizos e hinchados en los nudos.
Un detalle botánico que conviene saber para entenderla: la flor no tiene pétalos. Lo que parece una corola de cinco pétalos es en realidad un perianto de una sola pieza, soldado en un tubo largo y abierto en cinco lóbulos en el extremo. Debajo, lo que parece un cáliz verde es un involucro de brácteas. Esa arquitectura, tubo estrecho y largo con el néctar al fondo, es la primera pista de quién la visita.
Por qué abre de noche y quién la poliniza
Una flor abierta cuesta agua y cuesta néctar, y mantenerla abierta al sol de agosto en el interior de España cuesta más todavía. La estrategia del dondiego es la contraria a la de una margarita: se cierra durante las horas de calor y despliega el tubo cuando baja la temperatura y sube la humedad, justo cuando empiezan a volar las mariposas nocturnas.
Sus polinizadores principales son esfinges, las mariposas nocturnas de vuelo potente y espiritrompa larga que liban suspendidas en el aire sin posarse, a la manera de un colibrí. Solo una trompa así llega al néctar del fondo de un tubo estrecho. Y todo lo demás encaja con ese cliente: el perfume dulce e intenso, que es la señal a distancia porque de noche el color no sirve de nada, y los tonos claros o muy saturados que destacan con poca luz.
De ahí sale el consejo de colocación más útil que se le puede dar a esta planta: ponla donde hagas vida al atardecer. En un arriate del fondo del jardín que solo se ve a mediodía, el dondiego de noche está desaprovechado.
La planta de los libros de genética
El dondiego de noche tiene una segunda vida como material de laboratorio, y es una historia real que casi nunca se cuenta en las fichas de jardinería.
Los manuales de biología lo usan desde hace un siglo como ejemplo clásico de herencia intermedia: cruzando una línea de flor roja con una de flor blanca no salen flores rojas, como cabría esperar de una dominancia completa, sino rosas. Es uno de los primeros casos con los que se enseñó que los caracteres no siempre se comportan como en los guisantes de Mendel.
Y hay algo más importante. En 1909, el botánico alemán Carl Correns trabajó con dondiegos de hoja variegada y comprobó que el carácter se transmitía solo por vía materna, con independencia de cuál fuera el parental que aportaba el polen. Aquello no encajaba en la herencia por cromosomas y fue una de las primeras demostraciones de que hay material genético fuera del núcleo, en los orgánulos de la célula. Mirabilis jalapa es, literalmente, la planta con la que se descubrió la herencia extranuclear.
Por qué una misma planta da flores de varios colores
Es su rasgo más llamativo: en la misma mata, y a veces en la misma flor, aparecen el magenta, el amarillo, el blanco, el rosa y las combinaciones jaspeadas, con sectores enteros de un color, franjas y salpicaduras.
Los pigmentos responsables no son los habituales. El dondiego pertenece al orden de las cariofilales y produce betalaínas, la misma familia de pigmentos que da color a la remolacha y a la buganvilla, en lugar de las antocianinas que colorean la mayoría de las flores rojas y moradas de jardín. Las betacianinas aportan el magenta y las betaxantinas el amarillo, y la proporción entre ambas explica la gama.
El mosaico dentro de una misma planta se atribuye a alelos inestables, elementos genéticos móviles que se activan y se desactivan mientras la flor se desarrolla, de manera que unos grupos de células fabrican pigmento y otros no. No es una mezcla de variedades plantadas juntas ni un efecto del suelo: es genética de la propia especie.

Flores tubulares abiertas en cinco lóbulos. El color varía dentro de la misma planta, incluso con sectores de dos tonos en una sola flor.
El nombre y el lío de la jalapa
Linneo la describió en 1753 con el nombre que aún tiene. Mirabilis significa admirable, por los colores de la flor. El epíteto jalapa alude a Xalapa, en México, y arrastra una confusión antigua: con el nombre de jalapa se comerciaba en la Europa de los siglos XVII y XVIII con una raíz purgante importada de México, pero aquella droga procedía de otra planta, Ipomoea purga, de la familia de las convolvuláceas. El dondiego heredó el epíteto por asociación con el puerto y con la fama de las raíces tuberosas purgantes, no por ser esa planta.
Esa confusión es la que está detrás de los textos que atribuyen al dondiego usos medicinales. Conviene no arrastrarla: no hay ninguna propiedad saludable autorizada para esta especie, la raíz y la semilla son tóxicas, y esta ficha no recoge ni recomienda ningún uso interno.
Cómo se comporta en España
Aguanta el verano mediterráneo mejor que la mayoría de las plantas de flor de temporada, gracias a la reserva de agua de su raíz. En el litoral, en el sur y en Canarias apenas para de vegetar; en el interior y en el norte la parte aérea se hiela y se seca del todo, pero el tubérculo rebrota en primavera y cada año da una mata mayor.
Y se resiembra con muchísima facilidad. Aparecen plántulas en las grietas del pavimento, en los alcorques, en los solares y en los bordes de camino, y en buena parte del país se ha naturalizado, viviendo por su cuenta sin que nadie la cultive. En el jardín eso se controla sin dificultad quitando las flores pasadas antes de que maduren las semillas, o arrancando las plántulas cuando aún son pequeñas, porque en cuanto forman tubérculo se agarran de verdad.
Si vas a plantarla, sitio soleado, suelo profundo para que engorde la raíz y un metro de separación con las vecinas, que ocupa mucho más de lo que promete un ejemplar joven de vivero. El riego, la poda y la multiplicación están detallados en la ficha de cultivo de la especie: dondiego de noche (Mirabilis jalapa).
En resumen
El dondiego de noche es una vivaz americana de raíz tuberosa, muy resistente al verano español, cuyas flores tubulares se abren al atardecer y las poliniza una mariposa nocturna de trompa larga. Ese horario explica el perfume, la forma de la flor y el mejor sitio para plantarla, que es cerca de donde estés al final del día.
Es también una planta con historia científica propia: el ejemplo escolar de herencia intermedia y la especie con la que Correns demostró en 1909 que se hereda material genético fuera del núcleo. Su mezcla de colores viene de betalaínas y de alelos inestables, no del suelo. Y dos precauciones firmes: la semilla y la raíz son tóxicas, y no tiene ningún uso medicinal, por mucho que su nombre se parezca al de una vieja droga purgante que era otra planta.