Temperatura media y alta
Pleno sol
Sustrato profundo y bien drenado
Riego abundante
Hoja perenne
Flor: junio-octubre
Semillas negras

El dondiego de noche, Mirabilis jalapa, es una vivaz de raíz tuberosa originaria de América tropical que en España se comporta como una de las plantas de verano más resistentes y menos exigentes que existen. Forma una mata redondeada y densa de casi un metro de altura, que a partir de junio y hasta octubre se llena de flores tubulares y perfumadas en magenta, rosa, amarillo, blanco o jaspeadas.

Su rasgo definitorio está en el nombre: las flores se abren al atardecer, aguantan abiertas toda la noche y se cierran a la mañana siguiente. Quien pase por el jardín a las once de la mañana verá una mata verde con las flores arrugadas y sin gracia; quien salga a la terraza a las nueve de la tarde en julio se encontrará la planta encendida y perfumando el ambiente entero. Esa floración nocturna la polinizan mariposas de vuelo crepuscular, y es la razón por la que se planta cerca de donde se hace vida al final del día.

Cómo reconocerla

La mata es amplia, muy ramificada, con tallos gruesos y algo suculentos que se hinchan en los nudos, un detalle característico. Alcanza sin dificultad entre sesenta centímetros y un metro de altura y otro tanto de anchura en una sola temporada, lo que la convierte en una planta con presencia de arbusto.

Las hojas son opuestas, con forma de punta de lanza o de corazón alargado, de un verde intenso y superficie lisa. Bajo tierra desarrolla una raíz engrosada, napiforme, parecida a un nabo oscuro, que puede llegar a ser muy voluminosa en plantas de varios años y que es el órgano de reserva de la planta.

Las flores son tubos largos que se abren en el extremo formando cinco lóbulos, de unos tres o cuatro centímetros de diámetro. Lo más curioso de esta especie es que una misma planta puede dar flores de colores distintos, e incluso flores rayadas o con sectores de dos colores, algo que no se debe a una mezcla de variedades sino a la propia genética de la especie. Al pasar la flor queda una semilla única, dura, negra y arrugada, del tamaño de un guisante.

Perenne, pero con matices

La ficha indica hoja perenne, y eso se cumple en el litoral mediterráneo, en el sur y en Canarias, donde la planta mantiene vegetación durante todo el año o casi. En el interior y en el norte, con heladas, la parte aérea se hiela y se seca por completo en invierno, pero el tubérculo sobrevive bajo tierra y rebrota en primavera con fuerza, cada año más grande.

Esa es la clave de su longevidad en el jardín español. Una planta que aparenta ser una anual de verano puede llevar diez años en el mismo sitio, resurgiendo de un tubérculo cada vez más gordo y dando cada temporada una mata mayor y más florida.

Dónde y cómo plantarla

Prefiere pleno sol, que es donde florece más y forma mata más compacta, aunque tolera bien la semisombra, sobre todo en el sur, donde el sol de mediodía en agosto puede resultar excesivo incluso para ella.

El sustrato debe ser profundo y bien drenado, y la palabra importante es profundo: la raíz tuberosa necesita espacio para engrosar, y en un suelo somero o en una maceta pequeña la planta se queda a medias. Por lo demás no es exigente, y crece en suelos medianos, calizos y hasta pobres, siempre que no se encharquen en invierno.

Hay que darle sitio. Ocupa mucho más de lo que sugiere una planta joven de vivero, y es habitual verla ahogando a sus vecinas a mitad de verano. Un metro de separación con otras plantas de porte similar es una medida razonable.

Se planta en primavera, pasadas las heladas. También se pueden plantar tubérculos directamente, como se hace con las dalias, enterrándolos a unos diez centímetros.

Riego y sustrato

El riego abundante que indica la ficha corresponde al periodo de crecimiento y floración: de mayo a septiembre agradece agua regular, y con riego generoso da mata más grande, follaje más verde y muchísima más flor. Dicho esto, es una planta notablemente resistente a la sequía gracias a su reserva subterránea, y ejemplares abandonados en solares y bordes de camino florecen sin ningún riego.

Lo que no tolera es el encharcamiento en invierno, cuando el tubérculo está en reposo. Un suelo pesado y siempre húmedo pudre la raíz y la planta no rebrota en primavera. En terreno arcilloso conviene mejorar el drenaje al plantar o levantar el tubérculo en otoño y guardarlo en un lugar seco y fresco, como se hace con los bulbos de verano.

Un aporte de compost al inicio de la primavera cubre las necesidades de la temporada. No hace falta más.

Poda

No requiere poda de formación. En zonas frías, la parte aérea helada se corta a ras de suelo a finales del invierno, antes del rebrote, y se puede acolchar la base con paja o restos vegetales para proteger el tubérculo.

En clima suave, donde la planta no se seca del todo, un recorte fuerte al final del invierno la renueva y evita que se convierta en una maraña con las ramas viejas desnudas. Durante la temporada, cortar los tallos que se desmadran ayuda a mantener la forma redondeada sin renunciar a la floración, porque florece continuamente sobre el crecimiento nuevo.

Multiplicación y control de la siembra espontánea

Se multiplica de dos maneras. La semilla es grande, negra y fácil de manejar; germina bien y rápido en primavera con temperatura cálida, sembrada directamente en su sitio o en maceta, y la planta florece el mismo año. La otra vía es la división del tubérculo a finales de invierno, cortándolo en trozos que conserven al menos una yema.

Conviene ser consciente de lo prolífica que es. En clima mediterráneo se resiembra sola con muchísima facilidad, y aparecen plántulas por todo el jardín, en las grietas del pavimento y en los alcorques. Si no se quiere que se extienda, hay que cortar las flores pasadas antes de que maduren las semillas o eliminar las plántulas cuando aún son pequeñas y arrancan sin esfuerzo, porque una vez que forman tubérculo se agarran con fuerza.

Precaución: planta tóxica

Las semillas y la raíz del dondiego de noche se consideran tóxicas por ingestión. Esto merece atención concreta en un jardín con niños pequeños, porque las semillas son negras, del tamaño de un guisante, se producen a montones y quedan al alcance de la mano en el suelo y en la planta.

Esta ficha no recoge ningún uso medicinal ni comestible de la especie, y no debe dársele ninguno. Ante una ingestión accidental, lo que corresponde es acudir a un servicio sanitario, no aplicar remedios caseros.

Plagas y problemas frecuentes

Es una planta muy sana. El pulgón aparece en los brotes tiernos de primavera, y las orugas y los caracoles pueden mordisquear el follaje sin llegar a comprometer la planta, que rebrota con facilidad. En veranos secos, algún ataque de araña roja deja el follaje mate.

Los problemas de cultivo son los habituales: falta de flor por sombra excesiva, mata pequeña por suelo somero que no deja engrosar el tubérculo, y ausencia de rebrote en primavera por pudrición invernal de la raíz en suelo encharcado.

Usos en el jardín

Su uso más lógico es el jardín de tarde y noche: cerca de una terraza, de un porche o de un camino que se recorra al atardecer, donde el perfume y la apertura de las flores se aprovechan de verdad. Colocada al fondo de un arriate en pleno sol, un grupo de tres o cuatro plantas forma en pocas semanas una masa que hace de pantalla estacional y tapa un muro o una valla.

Sirve también como planta de relleno rápido en un jardín nuevo, mientras crecen los arbustos definitivos, y es una buena opción para un jardín de bajo mantenimiento en clima cálido, porque una vez instalada no necesita casi nada.

Combina con otras plantas de verano de pleno sol y porte alto, y su floración nocturna encaja especialmente bien junto a plantas de flor blanca o de follaje claro, que también ganan protagonismo con poca luz.

En resumen

El Mirabilis jalapa es una vivaz de raíz tuberosa que forma en un solo verano una mata de casi un metro y florece de junio a octubre con flores tubulares y perfumadas que se abren al atardecer. Quiere sol, suelo profundo y drenado y riego regular en verano, y rebrota cada primavera del tubérculo, cada año más grande.

Es una planta muy fácil, hasta el punto de que su principal inconveniente es lo mucho que se siembra sola, algo que conviene controlar retirando las flores pasadas si no se quiere verla por todo el jardín. Y no hay que perder de vista que sus semillas y su raíz se consideran tóxicas por ingestión, un dato a tener presente donde haya niños pequeños.


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