Amapola, sin más apellidos, es Papaver rhoeas: la flor roja de cuatro pétalos arrugados que llena las cunetas y los cereales en mayo, planta anual, de tallo peludo y látex blanco. Esa es la respuesta corta. La larga es que el nombre se ha estirado hasta cubrir plantas de varios géneros y hasta de familias distintas, y ahí empiezan las confusiones que llevan a comprar una semilla esperando otra cosa.

Este artículo es el mapa de nombres: qué planta es cada "amapola", en qué se distinguen a simple vista y cuáles tienen algo que conviene saber antes de sembrarlas. Porque entre las que llevan el nombre hay una de cultivo regulado, una tóxica de arenales costeros, una que se siembra sola por todo el jardín y varias que no son papaveráceas en absoluto.

La amapola de campo: Papaver rhoeas

Anual, de medio metro o algo más, con hojas divididas y muy peludas, un capullo cabeceando que se yergue justo antes de abrir y cuatro pétalos rojos, a menudo con una mancha negra en la base. La cápsula es redondeada, casi tan ancha como alta, y se abre por unos poros bajo el disco superior: la semilla sale a sacudidas, como de un salero. Es planta de suelo removido, y de ahí que aparezca en cultivos, desmontes y bordes de camino y no en el monte cerrado.

Amapolas rojas en un campo de cereal

Papaver rhoeas en un cereal, con los capullos cabeceando antes de abrir. Cada flor dura poco: un par de días.

De su biología, su siembra y su papel como símbolo se habla en detalle en las fichas de la amapola común y de la amapola roja. Aquí seguimos con el resto de la familia de nombres.

Otras amapolas silvestres españolas

En el campo no todo lo rojo es rhoeas. Hay al menos tres compañeras habituales que se distinguen por el fruto, no por la flor:

  • Amapola de fruto largo, Papaver dubium: pétalos de un rojo más pálido, a veces anaranjado, y cápsula claramente alargada en vez de redonda.
  • Amapola de cápsula erizada, Papaver hybridum: flor pequeña de rojo oscuro y cápsula cubierta de cerdas rígidas. Inconfundible al tacto.
  • Papaver argemone: flor pequeña, pétalos algo separados entre sí y cápsula alargada y también erizada.

Ninguna de las tres es rara, y en un mismo ribazo pueden salir dos o tres juntas. Si quieres saber cuál tienes delante, mira el fruto ya formado, que es lo único que no engaña.

La adormidera y las semillas de panadería

Papaver somniferum, la adormidera o amapola real, es otra planta y se ve enseguida: más alta y robusta, de hoja glauca, azulada y abrazando el tallo, casi sin pelos, con flores grandes blancas, lilas o rosadas y a menudo una mancha oscura en la base. Su cápsula es gruesa y globosa, y su látex es el que se ha usado históricamente para obtener opio.

Amapolas rojas junto a una cuchara de semillas de adormidera

Las semillas azuladas de panadería son de adormidera (Papaver somniferum), no de amapola de campo. La confusión entre las dos plantas viene de aquí.

Esto es lo que hay que retener: las semillas de amapola que se echan al pan son de adormidera, y la amapola roja del campo no da nada parecido. Y su cultivo no es libre. En España, la adormidera es una planta sujeta a la Ley 17/1967 de estupefacientes, y su cultivo requiere autorización de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. El detalle está en la ficha de la amapola real.

La amapola de California, que no es un Papaver

Eschscholzia californica pertenece a la misma familia, las papaveráceas, pero a otro género. Se reconoce sin dudar: flor naranja o amarilla con cuatro pétalos lisos y sedosos, hoja muy dividida en segmentos finos y de color glauco, y un capullo cubierto por una caperuza que salta entera al abrir, dejando un reborde cónico en el receptáculo. Es perenne de vida corta, y en clima mediterráneo se comporta como anual que se resiembra.

Flores naranjas de amapola de California

Amapola de California (Eschscholzia californica). El texto anterior de esta página la daba por "amapola amarilla" y le atribuía otro nombre científico.

Siembra sola con mucha facilidad y ha escapado de jardines en varias zonas de España, así que conviene no soltar mezclas de semillas de pradera florida en el borde de un espacio natural. Si la quieres en casa, en su ficha está cómo sembrarla.

Las dos amapolas amarillas

"Amapola amarilla" se usa para dos plantas distintas, y ninguna de las dos es la de California, aunque también se la llame así por el color.

La primera es la amapola amarilla o de Gales, que durante mucho tiempo se llamó Meconopsis cambrica y que hoy la mayoría de las floras dan como Papaver cambricum. Es una vivaz de flor amarilla limón que en España vive en la mitad norte húmeda, en la cordillera Cantábrica y el Pirineo, en roquedos sombríos, taludes y muros viejos. Le va el clima atlántico y sufre en el verano del interior.

La segunda es la amapola marina, Glaucium flavum: hoja gris y áspera, flor amarilla de cuatro pétalos y una cápsula desproporcionadamente larga, como una vaina. Vive en gravas y arenas del litoral, no en el campo de cereal, y es una planta tóxica que no se toca ni se prueba. Tiene su propia ficha aquí: la amapola marina.

Las amapolas grandes del jardín

En vivero, con el rótulo de amapola, se venden sobre todo dos vivaces que no son silvestres aquí:

  • Amapola oriental, Papaver orientale: la de flores enormes, rojo intenso, salmón o blanco, con mancha negra. Vivaz de raíz gruesa que florece a finales de primavera y luego se seca del todo, dejando un hueco en el arriate que conviene prever.
  • Amapola de Islandia, Papaver nudicaule: flores en tonos pastel de amarillo, naranja y crema sobre tallos finos y desnudos. Aguanta mal el calor y aquí se maneja casi como planta de temporada.

A esto se añaden las variedades dobles y peonía de la propia adormidera, muy vendidas como flor de jardín, y las amapolas de jardín rosas y bicolores seleccionadas a partir de Papaver rhoeas.

Y las que se llaman amapola sin serlo

Aquí está el lío gordo, y viene de América. En el Caribe, amapola es el nombre corriente del hibisco, Hibiscus rosa-sinensis, una malvácea arbustiva que no tiene nada que ver con las papaveráceas. En algunas zonas se llama también amapola a las Plumeria, los frangipanis, y de ahí que circule por internet una supuesta "amapola blanca" que en realidad es Plumeria alba, un arbolito tropical.

Dentro de la familia sí, pero con otro aire, está el chicalote o amapola espinosa, Argemone mexicana: flor amarilla, hoja jaspeada de blanco y armada de espinas, látex amarillo y cápsula espinosa. Está naturalizada en zonas cálidas de la península y es tóxica. Y ya sin parentesco alguno, en floristería se etiqueta como "amapola" cualquier flor roja de cuatro o cinco pétalos que recuerde a la de campo, incluidas las anémonas de flor roja.

Toxicidad y uso tradicional

Las papaveráceas contienen alcaloides y ninguna es planta de comer a la ligera. Papaver rhoeas los tiene en cantidad baja en los pétalos, y hay un uso tradicional documentado de infusión de pétalos para la tos y el desvelo, recogido en la etnobotánica peninsular. Eso es tradición y se cuenta como tal: no sustituye a ningún tratamiento, no está avalado como remedio y no se le dan preparados de amapola a un niño, que es exactamente lo que recomendaba la versión anterior de esta página.

Del resto, tres avisos concretos. El látex de la adormidera no es un remedio casero de nada y su planta está regulada. Glaucium flavum y Argemone mexicana son tóxicas, incluida la semilla de la segunda, que ha causado intoxicaciones al contaminar harinas en otros países. Y en cualquier ingestión accidental, la llamada es al médico o al Instituto Nacional de Toxicología, sin intentar nada antes.

En resumen

La amapola de verdad es Papaver rhoeas, anual, roja y de suelo removido, con cápsula redonda en forma de salero. La adormidera (Papaver somniferum) es la de hoja glauca, flor grande clara, semilla de panadería y cultivo regulado por la Ley 17/1967. La de California es Eschscholzia californica, de otro género y con la caperuza que salta al abrir. La amarilla puede ser Papaver cambricum, del norte húmedo, o Glaucium flavum, tóxica y de la costa.

Fuera de la familia, amapola es el hibisco en el Caribe y a veces una Plumeria, lo que explica buena parte de las fichas contradictorias que circulan. La regla práctica: fíjate en el fruto y en la hoja, que es donde estas plantas se separan sin discusión, y desconfía de cualquier texto que mezcle nombres científicos de géneros distintos como si fueran variedades de la misma flor.


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