Un cactus se multiplica por tres caminos distintos, y conviene saber cuál te toca antes de coger el cuchillo: esqueje de tallo, separando un trozo de la planta; hijuelos, aprovechando los brotes que salen alrededor de la planta madre; y semilla, que es el método lento. El injerto va aparte, porque no crea una planta nueva sino que pone una encima de otra.
Y hay dos reglas que valen para todos los métodos vegetativos y explican casi todos los fracasos: el corte tiene que cicatrizar antes de tocar el sustrato, y no se riega hasta que la planta tenga raíces. Un esqueje fresco metido en tierra húmeda se pudre en días. La mejor época en España es la primavera y el principio del verano, con la planta en pleno crecimiento y por delante meses de calor para enraizar.
Herramientas y manos
Necesitas un cuchillo bien afilado o una cuchilla nueva, no unas tijeras de podar: quieres un corte limpio, no tejido aplastado. Desinfecta la hoja con alcohol antes de empezar y entre planta y planta, porque los virus y los hongos viajan en el filo.
Para sujetar, guantes gruesos y unas pinzas de cocina, o un periódico doblado varias veces a modo de cinturón alrededor del cactus. Cuidado especial con las chumberas: los gloquidios, esos pinchos diminutos de las areolas, se clavan por decenas, no se ven y pican durante días.
Aviso que ahorra sustos: muchas plantas de jardín con pinta de cactus columnar son en realidad euforbias. Si al cortar sale un látex blanco, no es un cactus, es una Euphorbia, y ese látex es irritante para piel y ojos y tóxico por ingestión. Guantes, lavarse después y, si salta a un ojo, aclarar y acudir al médico. Los cactus de verdad son la familia Cactaceae y se reconocen por las areolas, esas almohadillas de las que salen las espinas.
Esquejes de cactus columnar
Es el método más agradecido en Cereus, Echinopsis, Trichocereus, Myrtillocactus y compañía:
- Corta un segmento sano de la columna, con un corte perpendicular y de una sola pasada.
- Marca cuál es el extremo de arriba. Plantado del revés no enraíza, y cuando el esqueje lleva semanas secándose es fácil confundirse.
- Deja cicatrizar el corte en un sitio seco, aireado y a la sombra, de pie o tumbado. Cuanto más grueso es el esqueje, más tiempo necesita: unos días en uno fino, semanas en uno grueso. La herida debe estar seca y dura al tacto antes de plantar.
- Planta en sustrato mineral, enterrando solo lo justo para que se sostenga, y sujétalo con un tutor o unas piedras si tiende a volcarse.
- Espera antes del primer riego, y mantenlo en luz clara sin sol directo hasta que notes que ha agarrado.
Sabrás que ha enraizado porque deja de moverse al empujarlo con un dedo y porque en pocas semanas o meses aparece crecimiento nuevo en el ápice. A partir de ahí puedes ir subiendo la luz poco a poco, sin pasar de la sombra al sol de agosto de golpe.
Palas de chumbera
Las Opuntia se multiplican casi solas. Se separa una pala entera por su articulación, girándola con unas pinzas, se deja secar unos días a la sombra y se entierra aproximadamente un tercio en sustrato con buen drenaje, en vertical. También funciona apoyarla tumbada sobre el sustrato hasta que salgan raíces de las areolas en contacto.
Aquí hace falta una advertencia que no es menor. Algunas especies del género Opuntia están incluidas en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por el Real Decreto 630/2013, que prohíbe su posesión, transporte, tráfico y comercio. Antes de propagar una chumbera para plantarla en el suelo, comprueba de qué especie se trata y qué dice la normativa de tu comunidad autónoma, sobre todo en el litoral mediterráneo y en las islas, donde estas plantas se escapan de los jardines con facilidad. Y los restos de poda de una planta invasora no van al compost ni al monte: van al punto limpio como residuo.
Hijuelos, la vía fácil
Muchos cactus globulares producen brotes laterales alrededor de la planta madre: Mammillaria, Echinopsis, Gymnocalycium, Rebutia. Es la forma más sencilla y con menos riesgo de propagarlos.
Separa el hijuelo con cuidado, tirando suavemente o cortando por la unión. Si ya trae sus propias raíces, se planta directamente en sustrato ligeramente húmedo y casi no hay fallo. Si viene sin raíces, se trata como un esqueje: cicatrizar primero, plantar después. Retirar hijuelos, además, ayuda a la planta madre a concentrar su energía en el cuerpo principal.
Cactus epífitos: otra cosa
Los Epiphyllum, los Rhipsalis y el cactus de Navidad (Schlumbergera) también se multiplican por trozos de tallo, pero no son cactus de desierto: son epífitos de selva brasileña. Sus esquejes necesitan menos tiempo de cicatrizado, un sustrato que retenga algo de humedad y sombra clara, y no toleran el sol directo del verano. Si tu caso es ése, lo tratamos aparte en la propagación del cactus de Navidad.
Semilla: el camino largo
Sembrar cactus es lento y adictivo. Las semillas son diminutas y se siembran en superficie o apenas cubiertas, sobre sustrato mineral fino, en un recipiente tapado que mantenga humedad y calor constantes, con luz pero sin sol directo. La germinación puede ser rápida en algunas especies y caprichosa en otras, y las plántulas tardan años en parecerse a la planta que has visto en la tienda.
Es el método obligado en especies solitarias, que no producen hijuelos, y el que da mayor variedad genética. Un apunte legal que casi nadie menciona: la familia Cactaceae está incluida en el convenio CITES, de modo que su comercio internacional está regulado y la recolección de plantas o semillas en su hábitat no es una opción. Compra semillas de proveedores que acrediten su origen.
Injerto
Injertar es unir un trozo de cactus (el vástago) sobre la base enraizada de otro (el portainjerto), haciendo coincidir sus anillos vasculares. No sirve para tener más plantas, sino para otras cosas: rescatar un ejemplar con la base podrida, acelerar el crecimiento de una especie lenta, o sostener cultivares sin clorofila. Esos cactus de bola roja, amarilla o rosa que se venden en cualquier sitio son Gymnocalycium mihanovichii sin clorofila, incapaces de vivir por su cuenta, y por eso siempre van encima de un portainjerto verde.
El injerto exige compatibilidad entre las dos plantas, y las probabilidades suben cuanto más próximas son genéticamente. Si te interesa el detalle, lo tienes en cómo injertar cactus.
Los fallos que se repiten
- Plantar el esqueje sin dejar cicatrizar. Es la causa número uno de podredumbre.
- Regar nada más plantar, o dejar el esqueje en un vaso de agua. Un cactus no enraíza como un potos.
- Enterrarlo demasiado, de forma que el cuerpo queda en contacto con sustrato húmedo.
- Poner el esqueje del revés, que ocurre más de lo que parece.
- Dejarlo al sol directo mientras enraíza: sin raíces no puede reponer el agua que pierde.
- Propagar en otoño avanzado o en invierno, cuando la planta está parada y el frío y la humedad juegan en contra.
En resumen
Si tu cactus produce hijuelos, empieza por ahí: es rápido, casi siempre sale y no obliga a cortar nada importante. Si es columnar o una chumbera, el esqueje funciona muy bien siempre que respetes el cicatrizado y la paciencia con el primer riego. La semilla queda para quien disfruta del proceso y para las especies que no se pueden multiplicar de otra manera.
El injerto es un capítulo distinto, técnico y con su propia lógica, y no es la vía para tener más plantas sino para resolver problemas concretos. En todos los casos, primavera, herramienta limpia, guantes y un sustrato que seque rápido. Con eso, propagar cactus es de las cosas más agradecidas que puedes hacer con una planta.