El cactus de Navidad se multiplica por esquejes de segmentos, y es de las plantas de interior más agradecidas en esto. Separas dos o tres segmentos de una punta, los dejas cicatrizar un par de días y los clavas en sustrato. En unas semanas tienen raíz. No hace falta hormona de enraizamiento, ni invernadero, ni nada parecido.
El momento bueno es después de la floración, cuando la planta arranca su etapa de crecimiento, es decir entre finales del invierno y la primavera según la zona. Es justo cuando toca pinzar las puntas para que ramifique, así que los esquejes salen del propio pinzado y no le quitas nada a la planta madre. Propagar en pleno otoño, con la planta metida en la inducción floral, funciona peor: está a otra cosa.
Cómo tomar el esqueje sin estropearlo
Los tallos de Schlumbergera son cadenas de segmentos aplanados unidos por una articulación estrecha. Ahí está la clave: el esqueje se separa por la articulación, no por el medio de un segmento.
Sujeta el segmento por donde va a quedar la separación y gíralo suavemente sobre sí mismo. Se desprende limpio, con la articulación entera, que es donde van a salir las raíces. Si tiras en línea recta, rasgas tejido de los dos lados y arruinas el extremo del esqueje y el de la planta madre.
Si prefieres tijera, que esté limpia y desinfectada con alcohol, y corta justo por debajo de la articulación, sin machacarla. Desinfecta también entre planta y planta: es la forma de no pasear problemas de una maceta a otra.
Toma esquejes de dos o tres segmentos. Uno solo enraíza, pero tarda más y da una planta que queda mucho tiempo ridícula. Más de tres tampoco ayuda: pesan y se caen. Y escoge siempre puntas sanas, firmes, de color verde uniforme. Un esqueje de una rama arrugada o con marcas blandas no va a hacer nada bueno.
El paso que casi todo el mundo se salta: el callo
Antes de plantarlo, deja el esqueje a la sombra, sobre un plato o un papel, en un sitio seco y ventilado, entre uno y tres días. La herida de la articulación seca y cicatriza, y eso es lo que evita que se pudra nada más tocar el sustrato húmedo.
No lo dejes al sol directo y no lo metas en una bolsa. Tampoco hace falta esperar una semana: el objetivo es que la superficie del corte esté seca al tacto, no que el segmento entero se deshidrate.
Enraizar en sustrato, que es el método bueno
Prepara una maceta pequeña con agujeros y un sustrato que drene y que a la vez retenga algo de humedad. Una mezcla de sustrato universal con perlita, o de fibra de coco con corteza fina y perlita, va bien. Un sustrato mineral de cactus de desierto se seca demasiado rápido para una epífita.
Clava el esqueje de pie, enterrando aproximadamente el tercio inferior del primer segmento. No hay que enterrarlo más: solo tiene que quedar sujeto y en contacto con el sustrato. Si se cae, apuntálalo con un palillo o aprieta un poco alrededor.
Humedece el sustrato ligeramente, no lo empapes, y deja la maceta en luz clara indirecta, nunca a sol directo. A partir de ahí, riegos muy ligeros dejando secar la superficie entre uno y otro. El exceso de agua en esta fase es lo único que puede matarlos.
Las raíces suelen aparecer en unas semanas. La forma de comprobarlo sin desenterrar nada es dar un tironcito muy suave del esqueje: si ofrece resistencia, ya ha agarrado. Si sale sin más, devuélvelo a su sitio y espera.
Hay una variante para esquejes pequeños o con la articulación algo dañada: apoyarlos tumbados sobre el sustrato, con la articulación en contacto con la superficie. Enraízan igual, pero como toda la pieza está tocando el sustrato húmedo hay más riesgo de podredumbre, así que riega todavía menos.
Enraizar en agua: funciona, pero es peor
Poner los esquejes en un vaso, con el extremo rozando el agua y el resto fuera, da raíces y se ven salir, que es lo que engancha del método. El problema viene después.
Las raíces formadas en agua son blandas, frágiles y están adaptadas a estar sumergidas. Al pasarlas a sustrato, buena parte se rompe o se pudre, y la planta tiene que rehacer un sistema radicular desde casi cero. El trasplante es delicado y no es raro perder ahí un esqueje que llevaba semanas bien.
Si aun así quieres probarlo, deja que el esqueje cicatrice igual antes de meterlo, que solo toque el agua el extremo inferior, cambia el agua cada pocos días y trasplanta en cuanto las raíces midan un par de centímetros, no cuando sean una maraña. Cuanto más cortas, mejor se adaptan.
Trucos para que quede una planta bonita
Una maceta con un solo esqueje da durante mucho tiempo una planta escuálida. Pon varios, cinco o seis repartidos en una maceta de tamaño medio, y en un par de temporadas tendrás una mata densa. Es exactamente lo que hacen los viveros con las plantas que compras ya hechas.
No corras a trasplantar a una maceta grande en cuanto agarren. Esta planta florece mejor con las raíces algo apretadas, y una maceta sobredimensionada mantiene el sustrato húmedo demasiado tiempo.
Sobre la primera floración, sé realista: un esqueje recién enraizado no florece ese mismo invierno. Necesita crecer y formar puntas maduras, y eso lleva su tiempo. La paciencia aquí es parte del método.
Dos cosas que conviene descartar
La primera es la semilla. Schlumbergera produce frutos y semillas, pero el cultivo desde semilla es lento y, sobre todo, lo que se vende en tiendas son híbridos: de sus semillas no sale una planta igual a la madre. Si te gusta el color que tienes, el esqueje es la única forma de conservarlo, porque es un clon.
La segunda es propagar de una planta con problemas. Si la madre tiene cochinilla algodonosa, esos algodoncillos blancos en las articulaciones, vas a trasladarla a la maceta nueva. Revisa bien la punta antes de cortar, limpia primero la planta madre y propaga cuando esté sana.
En resumen
Gira dos o tres segmentos por la articulación, déjalos secar un par de días, clávalos de pie en un sustrato aireado y mantenlos apenas húmedos con luz indirecta. En unas semanas tienen raíz. Hazlo después de la floración, aprovechando el pinzado que la planta necesita de todas formas.
El agua es un atajo aparente que complica el trasplante, y la semilla no conserva la variedad. Con el método de sustrato, varios esquejes por maceta y algo de paciencia hasta la primera floración, una sola planta madre te da todos los cactus de Navidad que quieras regalar.