Bajo el nombre de ciruela china se venden y se describen cosas distintas, y por eso cuesta encontrar información que cuadre. Casi siempre es una de estas tres: el fruto del ciruelo japonés, Prunus salicina, que en realidad es originario de China; el fruto del ume, Prunus mume, que es el auténtico ciruelo chino y japonés de la flor de invierno y que no se come crudo; o fruta conservada en salazón que se vende en tiendas asiáticas bajo ese rótulo sin especificar la especie.
La distinción importa por seguridad, no por pedantería. El primero es una fruta de postre corriente. El segundo es una fruta muy ácida que la tradición china y japonesa nunca ha consumido cruda, y que se sala, se encurte o se macera antes de usarse. Vamos por partes.
El ciruelo japonés es, de origen, chino
Prunus salicina procede del sur y el centro de China, donde se cultiva desde hace milenios. Pasó a Japón hace siglos y desde allí llegó a California a finales del siglo XIX, ya con la etiqueta de japonés a cuestas. De ese material salen las ciruelas grandes, redondeadas, de piel roja, negra, granate o amarilla y pulpa crujiente que llenan las fruterías españolas en verano.
Es, con diferencia, el ciruelo más plantado en el Levante, Murcia, Extremadura y el valle del Guadalquivir, porque necesita menos frío invernal que el europeo y florece muy pronto. Tienes su cultivo completo en la ficha del ciruelo japonés: clima, polinización, poda y recolección.
Si lo que tienes entre manos es esto, ya está: es una ciruela normal, se come cruda, y lo único que no se hace con ella es machacar el hueso.
Floración muy temprana, con la rama casi desnuda. Es el rasgo que comparten el ciruelo japonés y el ume, y también el que los expone a las heladas tardías.
El ume, el ciruelo chino de verdad
Prunus mume es un árbol originario de China, extendido después por Japón y Corea, donde tiene un peso cultural enorme. Florece en pleno invierno o a finales de él, antes que casi cualquier otro frutal, con flores blancas o rosadas muy perfumadas sobre la rama pelada. Esa floración es el motivo por el que se planta como ornamental y la razón de que aparezca en tanta pintura y tanta poesía de Asia oriental.
En inglés se le llama Japanese apricot, albaricoquero japonés, y no es un capricho: botánicamente está más cerca del albaricoquero que del ciruelo europeo, aunque el nombre popular en español lo haya empujado hacia las ciruelas. El fruto es pequeño, redondo, de piel verde amarillenta con algo de pubescencia y muy ácido.
El aviso: el ume no se come crudo
Esto es lo que la página anterior no decía y es lo único realmente importante de todo el artículo. El fruto del ume no se consume crudo ni verde. Como ocurre en todo el género Prunus, la semilla y el fruto inmaduro contienen glucósidos cianogénicos, compuestos que liberan cianuro cuando el tejido se rompe, y en esta especie el uso tradicional siempre ha pasado por transformarlo antes:
- Umeboshi, el fruto salado y fermentado, de sabor intensamente ácido y salado, que se usa como condimento.
- Umeshu, el licor que se obtiene macerando el fruto verde en alcohol y azúcar durante meses.
- Confituras y siropes, con cocción o maceración prolongada.
Si tienes un Prunus mume ornamental en el jardín, la consecuencia práctica es sencilla: los frutos que caigan no son fruta de picoteo, ni para ti ni para los niños ni para el perro. Ante una ingestión, la consulta es al médico o al veterinario, o al Instituto Nacional de Toxicología. Nada de remedios caseros.
La ciruela china de las tiendas de alimentación asiática
En muchos comercios se vende como ciruela china un producto seco, arrugado, muy salado o agridulce, a veces cubierto de regaliz o azúcar, que puede venir con hueso o deshuesado. Suele proceder de frutos de Prunus conservados en salazón, pero la especie concreta depende del fabricante y no siempre figura en el envase.
No hay forma de deducirla del aspecto, así que si te importa, lo único fiable es la lista de ingredientes. Lo que sí conviene tener presente es que son productos con mucha sal o mucho azúcar añadido, y que nada de eso los convierte en la fruta fresca que aparece en la foto del paquete.
Lo que no es una ciruela china
Dos confusiones habituales que conviene descartar antes de seguir buscando:
- La azufaifa, Ziziphus jujuba, llamada también dátil chino o jinjol. Es una ramnácea, no un Prunus, y su fruto pasa de verde a marrón rojizo y se arruga en el árbol. Se cultiva en España desde antiguo. Tienes su ficha en el azufaifo o jinjolero.
- El ciruelo rojo de jardín, Prunus cerasifera en sus variedades de hoja púrpura, que se planta en calles y parques por el follaje. No tiene nada de chino: está en Prunus cerasifera.
¿Se puede cultivar en España?
El ciruelo japonés sí, y de hecho es la base de buena parte de la producción comercial. El ume se cultiva aquí como ornamental, y su principal problema es justamente la floración tan temprana: en el interior peninsular la flor sale con frecuencia antes de que hayan pasado las heladas, así que el árbol luce pero la cosecha se pierde. En clima suave y litoral se defiende mejor.
En los dos casos manda el frío invernal acumulado, y no la etiqueta de exótico. No hay ningún cuidado especial por ser asiático: lo que decide es la fecha de la floración frente a la última helada de tu zona.
Lo que esta página decía antes
Este artículo sustituye a una lista de diez supuestos beneficios y propiedades de la ciruela china, que llegaba a afirmar que servía para el cuidado contra el cáncer, que prevenía la diabetes, que controlaba la hipertensión y que reducía los síntomas de la menopausia. Todo eso se ha retirado sin reemplazo, porque nada de ello es defendible. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet.
De una ciruela se puede decir lo que es: fruta de mucha agua y azúcares. Del umeboshi, que lleva mucha sal. Eso es composición, no una promesa de salud, y cualquier duda médica se consulta con un profesional sanitario.
En resumen
Si compras ciruela china en la frutería española, casi seguro estás comprando Prunus salicina, el llamado ciruelo japonés, que es una fruta de mesa corriente y de origen chino pese al nombre. Si hablas del árbol de flor de invierno de los jardines y las estampas orientales, entonces es el ume, Prunus mume, y su fruto no se come crudo.
La regla que resuelve el resto es la del género: pulpa sí, hueso nunca triturado. Y ante cualquier ingestión de fruto verde o de semillas machacadas, médico o veterinario, sin esperar a ver qué pasa.